[Lento fade in hacia el Club Noir. Es de noche, y el lugar está casi a tope. Hay muchas conversaciones, pero es imposible distinguir unas palabras de otras, las cuales se mezclan en un ruido constante. Una banda de jazz prepara sus intrumentos en el escenario. Madoka, Kyosuke, Kimura, Sakurai, Hayashibara, Saito, las Miyasato y Oda Kumiko están sentados en una mesa. Madoka comienza a hablar, justo cuando la banda comienza a tocar.]
Madoka: ¿Por dónde puedo empezar?
Sakurai: Como cierto rey dijo una vez, comienza por el principio y ve hasta
el final. Cuando llegues al final, para.
Oda: Creo que el principio es fácil, lo difícil es terminar.
Kimura: Bueno, depende de lo que estés hablando. En mates, sabes de donde
partes y a donde quieres llegar, lo difícil es lo del centro.
Hayashibara: ¿Y si no sabes de donde quieres comenzar?
Saito: ¿O si no sabes cuál es tu meta?
Yoko: Hmpf. ¿No os pasa algunas veces que consigues salir con tus amigos
a un club, y estos comienzan a discutir?
Yuko: Bueno, algunas discusiones también pueden llegar a ser interesantes...
Saito: [Trata de sonar amable.] Pues, ambas podeis estar en lo cierto. [Yoko
se baja el párpado y le saca la lengua.] ¡Eh!
Yuko: [Susurrando, a Yoko.] Creo que es nuestra oportunidad de pedirle a
Hayashibara-san un autógrafo...
Yoko: [También susurra.] ¿En público? Qué vergüenza, ¿no?
Kyosuke: Bueno, Ayukawa, nos prometiste que nos hablarías de jazz.
Madoka: [Echa un vistazo.] Bien. ¡Escuchad!
[Pausa.]
Yoko: ¿Sí?
Yuko: Estás callada...
Madoka: ¡Shh! Escuchad la música.
[Todos escuchan la música, en el momento en el que el saxofonista avanza y comienza a improvisar la melodía. Los demás instrumentos están casi en silencio, sólo proveen un poco de acompañamiento.]
Madoka: ¿Así que por dónde comienzo? Supongo que por el principio. Una
canción, como cualquier otra cosa, tiene que partir de algo, de un tema.
Ya sabeis, todos los instrumentos suenan al mismo tiempo, todos son igual
de importantes. Es como un acercamiento amistoso, y todos hablasen al
mismo tiempo. Tras esto, es hora de separar los instrumentos para tocar
variaciones, las cuales son la parte principal del tema. Estas variaciones
no están solas, se conectan unas con otras, y todas trabajan unidas.
Kimura: ¿O sea que una se apila encima de la otra? ¡Qué chulo!
Madoka: [Asiente.] Se podría decir así. Pero hay muchas cosas que un
buen músico de jazz puede hacer. No tienen por qué hacer solos las
variaciones: algunas veces, dos instrumentos pueden hacer una variación,
se apoyan, se complementan... o bien pueden luchar uno contra otro. Algunas
veces, los instrumentos presentan nuevos temas, los cuales se desarrollan
más tarde. Otras veces, toman un acompañamiento y lo convierten en
melodía, no hay límites en lo que se puede hacer. Hay que sentirse libre
y creativo, y lo más importante, no hay que tener prisa, porque a veces
puede ser difícil encontrar la conexión entre diferentes fragmentos de
música: el todo es mucho mayor que la suma de cada una de las partes.
El oyente ha de dejarse llevar por el camino que escojan los músicos.
Saito: ¿Qué camino? ¿Y cuando llega el final?
Madoka: No lo sé. ¿Lo que viene al final de cada obra de arte? ¿Títulos
de crédito? ¿Un sueldo? ¿El darse cuenta de que todo no ha sido más que
una pérdida de tiempo? ¿La comprensión del significado de la vida? [Se
encoge de hombros.] Si hubiese algún sitio al que apuntar, todo habría
sido mucho más fácil a la hora de hablar, o escribir, este punto y ya
está.
Kyosuke: ¿Cómo eligen el tema principal?
Madoka: Bueno, ya hay muchos escritos. Pueden elegir más o menos cualquiera.
Lo divertido es que el resultado final no depende mucho del tema, sino más
bien de lo bueno que es el músico, y lo bien que se compenetran. Si son
buenos, tanto el individuo como el grupo, se puede obtener algo interesante.
No es de donde empiezas, sino a donde llegas y como llegas lo que es
importante. El que sabe de jazz entiende más de músicos que de compositores.
Yo empecé a tocar el saxo cuando oí a Ben Webster.
Yuko: ¿Webster? Ahh... umm... esos nombres extranjeros no hay quien se
los aprenda... ¿no era un político americano?
Yoko: ¡No, tonta, escribió un diccionario!
Madoka: [Sonríe.] No, no, es otro Webster. Ben Webster tocaba el saxofón
barítono, y cuando lo oí, lo supe. Escuché "Gone With the Wind" y "All
the Things You Are", y "My One And Only Love", y supe que tenía que
hacerlo. Por eso empecé a tocar jazz, ese fue mi comienzo.
Hayashibara: ¿Pero tus padres no son músicos? Ellos te enseñaron música
antes, ¿verdad?
Madoka: [Asiente.] Sí. Pero ya sabes, aquello era música clásica, y para
mí es... un poco demasiado inflexible y limitada. No me tomeis a mal, me
encanta escucharla, pero no tocarla. Por eso, me siento afortunada al poder
oir las grabaciones. Si no fuese por ello, no sé si ahora mismo estaría
tocando. A lo mejor el hecho de que mis padres estuviesen fuera me impulsó
a tocar.
Kimura: [Pensativa.] Qué suerte...
Madoka: [Lentamente.] ¿Suerte? Yo no lo creo así. Sí, lo sé, los padres
pueden estar... equivocados, pero también te dan amor y afecto. Es... duro
cuando no sabes cómo expresar tus emociones. La gente necesita las
emociones y la creatividad, al igual que el amor y la inspiración. Quizá
por eso toco jazz. A lo mejor así fue como empecé. Ah... ¡escuchad!
[Tras una coda, el saxofón termina la melodía, y el piano comienza su variación.]
Kimura: [Estrecha su mano.] Sigo pensando que tienes suerte, Madoka-san.
Es difícil explicar lo que quiero decir. ¿Por dónde empiezo? Bueno, lo
primero, lo que dices de tus padres... estoy de acuerdo, claro, es bonito
tener a alguien que te ame... pero ya sabes, también pueden ser...
inflexibles y controladores. O sea, te dicen todo el tiempo que quieren
lo mejor para tí... pero algunas veces me siento como... harta de ello,
¿me comprendeis? Ni siquiera sé por qué lo hacen.
Hayashibara: [Casi para sí.] ¿Quizá porque no saben qué es lo mejor para
tí?
Kimura: Puede ser. Pero es que... precisamente por esto me es difícil ser
abierta con ellos. Pero estoy de acuerdo con Madoka-san, todo el mundo
necesita contacto humano... alguien en quien confiar. [Sonríe.] ¡Yo,
por ejemplo, aún busco a alguien especial! ¡Creo que sería maravilloso
tener a una persona que me quiera por lo que soy!
Madoka: [Mira a Kyosuke y sonríe.] Tienes razón, Keiki-san. *Es* maravilloso.
[Kyosuke sonríe hacia Madoka.]
Kimura: Quizá también me quiera por lo que hago... la verdad es que mis
padres no creo que comprendan lo que hago, y yo no puedo explicárselo.
Por eso sería maravilloso que ese "alguien especial" apreciase mi
creatividad... porque, como sabeis, sería tan guay... ¡sentarse y sacar
algo de la nada!
Kyosuke: ¿De la nada? No creo que se pueda sacar algo de la nada, de algo
hay que partir.
Kimura: Vale, sí. En lo que yo hago nunca empiezas de nada. Primero,
tienes que saber en qué estás trabajando, como si fuese el tema principal
de tu investigación. Por ejemplo, estoy ahora con la conjetura de Taniyama,
estoy tratando de demostrarla. La conjetura se conoce desde hace más de
treinta años, es un clásico, y mucha gente ha tratado de demostrarla.
Nadie lo ha logrado, pero hay muchas buenas ideas, y la prueba
definitiva ha de estar cerca. Sólo necesitas conectar esas ideas, las
que fueron propuestas por la gente que fue intentándolo, una chispa
de creatividad, y la conexión surgirá. Hay que trabajar con cuidado,
porque a veces puede ser difícil encontrar la conexión entre las
ideas, ¡pero eso es lo que hace mucho más diver las mates!
Oda: ¿Las mates... divertidas? No creo que lo sean tanto.
Kimura: ¡Eso es porque no lo has intentado con materia avanzada! Me
encanta... estoy trabajando en algo realmente guay, y me siento como si
estuviese construyendo sobre los pilares previos. Lo mejor es que puedo
construir algo que dure para siempre... y por tanto no habrá fin, ¡puedo
inventar más y más cosas maravillosas! Oid, ¿no es genial?
Yuko: Aún no veo creatividad posible en las ciencias.
Yoko: Bueno, no sé. Mis... amigos me dicen que las ciencias también pueden
ser creativas.
[El trombón sigue la línea que deja el piano.]
Saito: Para empezar, ¡tus amigos tienen toda la razón! ¡Siempre le he
dicho lo mismo a un amigo mío! Verás, si estás escribiendo un programa,
te sientes bien... ¡como si estuvieses creando algo! Dicen que cuando
un escritor trabaja en una novela o, digamos, un poeta escribe una
poesía, experimentan esta alegría de crear algo. Yo siento lo mismo al
escribir un programa. Antes no hay nada... bueno, hay sólo una idea.
Pongámoslo así, sé qué clase de programa quiero escribir... y entonces
me siento, y empiezo con ello. Abro un archivo, y lo primero que veo
es la pantalla en blanco. Y aquí viene lo importante. No es la pantalla
en blanco, sino el hecho de que en poco tiempo habrá líneas y líneas
de código.
Madoka: Creo que lo más impresionante es la vista de la partitura en
blanco. Cuando haya algo escrito en ella, podrá ser algo grande... pero
nada supera al papel en blanco... porque *cualquier* música podrá ser
escrita allí.
Saito: [Asiente.] Sí, eso es lo que quería decir. Empiezas con sólo dos
cosas: sabes qué clase de programa quieres escribir, esta es la idea
principal. También tienes el ordenador por medio del cual escribes... la
página en blanco. Y entonces te pones a construir, basándote en la idea
principal que tienes, y puedes crear casi todo lo que quieras. Lo
importante, por supuesto, es no apresurarse, y pensar con cuidado lo que
estás haciendo.
Oda: ¿Aún estás con los ordenadores? Esto también se puede aplicar al
periodismo. Y, claro, a la escritura en general.
Saito: Bueno, no sé si sabeis que mi madre es escritora. También quería
que yo lo fuese, e hizo muchos esfuerzos tratando de enseñarme el arte
de escribir. Supongo que quería... ¿cómo lo diría? Quería que me
convirtiese en un escritor aún mejor que ella, ya sabeis, como una
versión mejorada de ella. La verdad, no creo que lo consiguiese, aunque
sé que lo deseaba mucho. Pero hizo una cosa estupenda... hizo que mi padre
me regalase un portátil, cuando conseguí entrar en el instituto. Así, mi
padre me dio la única lección que en mi vida he recibido sobre ordenadores.
Me dijo como encenderlo y donde estaba el manual. Fue aquello, eso fue
lo que me enseñó y todo lo demás lo he ido aprendiendo yo por mi cuenta.
Kyosuke: ¿Y qué hay de la escritura?
Saito: [Se encoge de hombros.] Bueno, algunos aún me dicen que escribo
bastante bien, ya sabeis, cuando me siento y con cuidado escribo lo que
quiero. Cuando hablo es diferente, hay muchas cosas que quiero decir, y
se me agolpan en la cabeza más rápido de lo que puedo hablar, por lo que
cuando hablo, a veces se me lía todo, ¿comprendeis? [Todos asienten.]
Veo que me comprendeis, y eso es lo que cuenta. En todo caso, me encanta
hacerlo.
Hayashibara: ¿Cuándo... te diste cuenta?
Saito: ¿De que me gustaban los ordenadores? [Hayashibara asiente.] Uhm...
¿cuándo fue eso? Hmm... quizá cuando era un niño y me regalaron un set
de construcción por mi cumpleaños. Pensé que era lo más chulo que podrían
haberme regalado, y me harté de jugar con eso, me encantaba. Cada vez me
gustaba más y cada vez lo hacía mejor, hasta que algo empezó a extrañarme.
Cuando necesitaba otra... rueda, digamos, me daba cuenta de que ya las
había usado todas. Por eso, cuando descubrí los ordenadores, vi que era
lo mismo... sólo que nunca me quedaba sin piezas. Las sentencias de
bucles no son como las ruedas... si necesitas otra, siempre tienes alguna
que usar. Nunca se te acaban.
Kimura: Sí, lo entiendo. Con las mates pasa lo mismo... siempre puedes usar
otra función, otra variable, si las necesitas. Nunca se te acaban.
Oda: Igual que cuando escribo. Nunca me quedo sin palabras.
Madoka: En la música nunca te quedas sin notas, tampoco.
Saito: Sí, supongo que es cierto. Y cada sentencia es muy simple, pero
se pueden añadir a cualquier cosa, el todo es mucho más grande que la suma
de cada parte. También sigo pensando que es lo mejor que hay. Es... lo
ideal para mí.
[El trombón se apaga, y la tompeta recoge la melodía.]
Oda: Esto demuestra que todas las pesonas son diferentes. No me
puedo *imaginar* a mí misma haciendo algo como esto. Para empezar, creo
que es aburrido, apartarme de la realidad. Estais forzando a un juguete
a que haga lo que querais, pero el juguete no sirve para todo. Para mí
resulta... inflexible y limitante, ya sabeis. Por ejemplo, ¿cuantas
palabras hay en eso-como-se-llame, lo que tú usas?
Saito: ¿Te refieres a los lenguajes de programación?
Oda: Eso. Deja que adivine, veinte o así, ¿verdad? [Saito asiente.] ¿Ves?
Hay cientos de miles de palabras en cada lengua humana, y cada una
conlleva sus detalles y matices, acerca de todo lo que quieras pensar.
Puedes describir los sentimientos y las emociones de los seres humanos,
¿y no es eso lo que importa?
Madoka: [Se encoge de hombros.] En la música sólo hay siete notas... bueno,
también están los bemoles y los sostenidos.
Oda: Pero la música es diferente. No podría llamar "describir" a lo que
hace la música, porque nunca es preciso. Puedes tener piezas musicales
maravillosas, y la persona que las escucha puede sentir alegría, rabia,
júbilo... Pero tócale la misma melodía a otra persona, ¡y ese segundo
oyente sentirá algo distinto! De esta forma, la música es como un espejo...
lo que oyes tan sólo refleja como eres. Pero nunca te dirá el *por qué*.
¿Quién eres? ¿De dónde venimos? Cada persona es diferente de los demás,
mucho más diferentes de lo que pueden serlo un violinista de un batería.
¿Pero por qué es así? ¿Hay algún punto en común, algo que compartamos
todas las personas? ¿Y por qué somos lo que somos?
Kyosuke: ¿La escritura te permite saber eso?
Oda: [Insegura.] Yo... no lo sé. Estoy... tratando de averiguarlo. Quizá
por eso me metí en periodismo... vas y le haces una entrevista a, por
ejemplo [mirando a Hayashibara], un famoso jugador de béisbol. Le haces
preguntas, y unas preguntas llevan a otras. Puedes oponer las respuestas,
o hacer preguntas contradictorias. Algunas veces desarrollas nuevos temas,
otras haces un inciso y lo desarrollas, no hay límite en lo que puedes
hacer. Tan sólo has de sentirte libre y creativa. Por eso, al final
puedes aprender algo, aunque no sea el significado de la vida. Por cierto,
lei tus respuestas de la entrevista de Kasuga-kun, Hayashibara-san, y creo
que ahora sé un poco más de tí.
Hayashibara: [Serio.] ¿Sabes por qué soy lo que soy?
Oda: [Niega con la cabeza.] Eso requiere más esfuerzo. Ni siquiera estoy
segura de por qué *yo* soy lo que soy. Quiero decir, la verdad es que
parece que soy la persona más cualificada para averiguar por qué me comporto
de la forma en que lo hago... pero es mucho más difícil descubrir eso mismo
en otras personas.
Kimura: Bueno, eso es por la ley de complementariedad de Bohr. Vereis,
es lo mismo que el principio de incertudumbre de Heisemberg... el
observador es parte del proceso, y distorsiona la observación.
[Todos miran hacia todos lados.]
Nota de Komatsu: perdonad, pero me acaba de dar un chungo. Es que esto es lo último que hemos visto en clase de Física, y me ha pillado por sorpresa. Por cierto, esta última frase de Kimura doy fe de que es totalmente cierta.
Oda: Esteee, sí, puede ser. Sé que escribo, eso está claro. Cuando estaba
en el hospital tras mi operación, ya sabeis, poco después de conocer a
Ayukawa-san y a Kasuga-kun, no tenía la seguridad de que fuese a
sobrevivir. Las posibilidades eran del cincuenta por ciento. Entonces me
di cuenta de que si moría sería horrible.
Yoko: No bromees.
Oda: Sí, bueno, dejad que me explique. Por un lado, hay una parte muy
egoista... me di cuenta de que nunca había estado en otro país, nunca
había hecho submarinismo, [pausa] nunca había tenido un verdadero
novio. Allí mismo decidí que si sobrevivía, empezaría a probar todas
las cosas de la vida... sólo para asegurarme de que me perdía el menos
número posible de cosas. La vida es muy corta como para ir arrepintiéndote
de lo que pudo ser.
Yuko: No bromees.
Oda: En todo caso, como iba diciendo, había otra cosa. Si yo iba a morir,
no dejaría nada tras de mí para que la gente me recordase. Así que
empecé a escribir. Es muy fácil... comienzas con una página en blanco,
un lápiz afilado y empiezas a escribir en el papel... y entonces casi
es cuando cobra vida por sí mismo, sin tí. Mirad, ¿no es increible?
[La trompeta acaba con la nota más aguda.]
* PAUSA PARA LOS ANUNCIOS *
[El clarinete recoge la melodía con un rápido movimiento.]
Sakurai: Esto *sí* que suenta divertido pero, para empezar, ¿no os
aburre? Tú te sientas, y tú, y tú también te *sientas*, escribiendo cada
cual lo suyo pero venga, ¿cuántas cosas *diferentes* podeis escribir?
Cada cual sólo escribe de lo que sabe, o de lo que está interesado como
mucho.
Oda: Bueno, yo siempre aprendo cosas nuevas sobre las cuales puedo ir
escribendo.
Sakurai: Sí, pero tal vez no estés interesada en ello... ¿por qué
los humanos somos lo que somos? Es difícil de averiguar. Si tu padre te
cuenta cuentos de hadas cuando eres un crío, entonces te gustará escribir
cuando crezcas. Si tu juguete favorito era un set de construción, te
convertirás en un ingeniero o algo. A mí me gustaban los rompecabezas
cuando era pequeño, y por eso hago mates... pero mates aplicadas, las
cuales pueden ser usadas en negocios, y no esa cosa tan teórica y difícil
de aprender en lo que Keiko-san está trabajando. Creo que es igual
de aburrido.
Keiko: ¡No lo es!
Sakurai: Espera, espera, digo que es aburrido *para mí*. Según la gente
te puede gustar más o menos, por supuesto, y no deja de ser curioso ver
a gente que le gusta la ciencia, o a quien le gusta el arte, o quien hace
coches, ya sabeis, cocina o lo que sea. Creo que es interesante ver la
forma en que la sociedad funciona, con el todo siendo más grande que la
suma de cada una de las partes. [Tose.] De todas formas, como iba diciendo,
los chicos son muy fáciles de impresionar, así que todo lo que les ocurra
puede moldear su personalidad.
Madoka: ¿Sólo a los críos? Creo que eventos importantes pueden cambiarnos
incluso cuando somos adultos. [Kyosuke asiente.]
Sakurai: Sí, ciertamente. Yo aquí estoy de acuerdo con Oda-san. A los
humanos nos encanta experimentar cosas nuevas, y sería una lástima dejar
pasar las ocasiones. Me pongo como ejemplo. He estado un año en Gran
Bretaña, y me lo pasé muy bien. *Aquello* me cambió tanto como cualquier
cosa que me pasase de pequeño. Es una cultura diferente, había cosas que
no había visto antes, y que incluso pensaba que no eran posibles.
Kyosuke: ¿Por ejemplo?
Sakurai: Oh, toda clase de cosas. La cultura, la gente, ya sabes. Todo
es totalmente diferente de lo que tenemos en Japón. Por ejemplo, ¿sabías
que a las chicas británicas les encanta ir a la playa en topless?
Kyosuke: ¡¿En serio?! [Madoka le mira.] Urk.
Kimura: [Roja.] ¡Guau! ¿De verdad?
Sakurai: [Para sí.] Menos mal que su madre no está aquí. [En voz alta.]
Sí, es cierto. [Pausa.] Conocí a unas cuantas chicas allí. Oh, no, nada
serio. Ya sabeis, van y vienen. Visité unos cuantos sitios allí en
Gran Bretaña: Londres, York, Dublin, etc., de modo que nunca me quedaba
mucho tiempo en ningún sitio. Al menos no el suficiente como para
mantener una relación estable. Es bueno desde un punto de vista, como
dije, es muy divertido conocer a mucha gente diferente, y tener nuevas
experiencias. Por otra parte, tenía muchas conocidas, pero no amigas.
Lleva su tiempo el hacer amigas, y yo no tenía ese tiempo.
Oda: [Alza las cejas.] Hablando de comprender la forma de ser de la gente...
tú debes ser un caza-chicas.
Sakurai: ¡Yo no lo diría así! De todas formas, disfruté al experimentar
la cultura occidental. Es raro encontrar algo en común, algo que sea
igual en la cultura occidental y en la japonesa. Por ejemplo, los señores
medievales no se diferenciaban mucho de los shogunes japoneses. A la gente
le gusta beber té tanto como a nosotros, y escuchamos la misma música.
Después de todo, aquí estamos todos con el jazz dale que te pego, lo cual
no es una cosa japonesa. Aún así me gusta. Encontré a mucha gente que le
gustaban las películas de anime, y aquí hay gente que ve pelis americanas.
Hayashibara: Tal vez demasiadas. La cultura japonesa está perdiendo la
batalla.
Sakurai: [Se encoge de hombros.] Yo no lo llamaría batalla, y tampoco
perdemos. Nuestra cultura tiene sus puntos fuertes y sus puntos
débiles. Cuando otra cultura interfiere, se podría sentir como una
amenaza a nuestra identidad nacional. Pero debemos cambiar y hacer un
esfuerzo por comprenderlo... no acceder tajantemente, o sea, sólo
comprender... al resto del mundo, y tomar lo nuevo de forma que podamos
aprovecharlo, aprender de ello. Nuestra cultura hace maravillas para
preservar las artes tradicionales japonesas, que se centran en el
colectivo... sólo teneis que ir al Kabuki cualquier día, pero el caso es
que hay otros tipos de arte, más individuales.
Madoka: Como el jazz.
Sakurai: Sí, supongo. Quizá por eso no hay muchos músicos o pintores o lo
que sea que salgan a estudiar al extranjero. Pero al hacerlo, llevan la
cultura japonesa con ellos. Por tanto, es tanto cooperación como competición,
una cultura penetra en la otra, lo cual la hace más rica y variada. Como
construir encima de lo ya hecho, por así decirlo. Y esto es, atención,
lo que es bueno para todos.
[El del vibráfono comienza la melodía tocando con dos mazos a la vez.]
Yoko: Es interesante eso que dices de la competición y la cooperación.
Es casi como sentir que puedes ser otro. Por ejemplo. Por ejemplo, si
un chulo de barrio trata de quitarte algo cuando sólo tienes cinco años y vas
y le *pegas*, justo en la cara haciendo que se eche a llorar, y tú de
repente ves como una torre monstruosa se reduce a un inseguro crío de
seis años, y tú te realmente *bien* por tí misma... bueno, entonces
no volverás a tener miedo en tu vida. Y el chulo, que sólo quería atacarte
en realidad lo que ha hecho ha sido *ayudarte*. Y deberías estarle
agradecida. Después de todo, él no lo quiso, pero te enseñó algo. Golpea
cuando te golpeen, y nunca te volverán a atacar.
Saito: [Casi para sí.] Buen comienzo... machacar a un crío de seis años...
y ella quiere ser profesora...
Yoko: [Mira a Saito.] ¡Pues sí! La gente recuerda con cariño a sus padres,
a sus profesores de la escuela y tal, pero la gente que no conoces... los
extraños, a los que sólo ves un corto período de tiempo... e incluso la
gente que *odias*, incluso ellos te enseñan mucho. Lo que estoy diciendo
es que todos los días a todas horas, aprendes cosas nuevas... no porque te
las estén inculcando, sino porque está allí para aprenderlas. Me estoy
especializando en educación, y creo que la mejor manera de aprender algo
es diciéndole a los estudiantes que piensen por ellos mismos. Que mantengan
sus ojos abiertos.
Madoka: Y los oídos también.
Yuko: [Asiente.] Sí. Bueno, Oda-san, a mí me resulta raro que quieras
aprender muchas cosas nuevas, y aún así haces algo tan limitado como
escribir.
Oda: ¡Escribir NO es limitado!
Yuko: ¡Es todo el tiempo lo mismo! Poner letras en el papel, todo el
tiempo... ¿Algo que tal vez expreses mejor si lo pintas? ¿O si
lo compones en una partitura? ¿O actúas? Me pongo como ejemplo. Estoy
haciendo artes libres... puedo hacer lo que me venga en gana, expresarme
de cualquier forma. No es tan limitante. Tú usas tus conocimientos sobre
un tema en otro... por ejemplo, escribes un poema como si fuese un cuadro
que estés pintando. O haces un cuadro, donde diferentes objetos
interactúan cual personajes en una obra de teatro. O actúas, donde los
personajes interactúan como en temas musicales. Tienes todo ese
conocimiento, y vas construyendo... algo que es mayor que la suma
de cada una de las partes.
Oda: [Se encoge de hombros.] Acabarás sabiendo casi nada acerca de muchas
cosas distintas.
Yuko: Es mejor que saber mucho acerca de casi nada.
Yoko: En realidad, hay un área donde tienes que saber mucho y de diferentes
cosas. En la enseñanza, sobre todo en grado elemental. Por eso es tan
interesante. Los chicos no saben mucho, y por eso pueden hacerte las
preguntas más interesantes. Están descubriendo las conexiones entre las
cosas que les rodean... por ejemplo, el fuego es bonito para mirarlo,
pero también puede destruir cosas, y duele mucho cuando tratas de
tocarlo. Luego los chicos crecen, y comienzan a pensar que lo saben todo,
y dejan de hacer esas conexiones, y eso es lo que está mal, porque se
puede sacar mucho más, más conexiones entre las cosas. Es sólo que la
gente no las ve.
Yuko: Espera, no comprendo lo que dices. Dices que la gente necesita
descubrir esas cosas por sí mismas... ¿y aún así tratas de enseñárselas?
La gente debería ser auto-suficiente.
Yoko: Bueno, puedes serlo y salir perdiendo.
Yuko: ¿Perdiendo el qué?
Yoko: [Sonrisa de satisfacción.] La pregunta correcta es "perdiendo A
QUIEN".
Yuko: Oh.
Kimura: Escuchad, no tengo idea de lo que estais hablando las dos.
Yoko: [Dudando.] Pues, es la típica discusión de cada día sobre Nakamura
Sho. Era mi novio y...
Yuko: De eso nada, era *mi* novio...
Yoko: Vale, *nuestro* novio... cuando estábamos en la escuela. Supongo que
por entonces éramos muy inmaduras, ambas nos citábamos con él, cada una
pretendiendo ser la otra, y pensábamos que era divertido, ya sabeis,
cooperar en algo como esto. Entonces lo averiguó, y nos metimos en
una bronca.
Yuko: [Asiente.] Sí. Cooperanción que se transforma en competición...
claro, éramos dos, tratando de ser las mejores colegas, y aquí estamos,
luchando por un hombre. Suena ridículo, lo sé.
Kyosuke: [Serio.] Que va, en absoluto.
Hayashibara: ¿Y qué pasó al final?
Yoko: [Se encoge de hombros.] Nos dejó a las dos.
Yuko: Pensaba que estábamos siendo mezquinas y agobiantes, y no quería
comprometerse con alguien así. [Suspira.] Y así acabó. ¿Duro?
[El bajo continúa con la siguiente variación.]
Hayashibara: Duro. El que persigue dos presas no atrapa ninguna.
Pero creo que llevasteis demasiado lejos lo de la "auto-suficiencia".
Sois orgullosas e independientes, y podeis acabar con muchos conocidos
y ningún amigo. El punto es que raras veces una persona puede llevar a
cabo algo. Por ejemplo, en el béisbol, necesitas al pitcher, al catcher y
a los chicos en el campo. Cada uno de ellos es bueno en una tarea
específica, pero cuando se unen, hay cooperación, y el resultado
ciertamente es mayor que la suma de cada una de las partes.
Madoka: [Tranquila.] ¿Y el bateador? Está sólo, con todo el mundo
en su contra.
Hayashibara: [Un segundo de pausa.] Sí, es verdad. Pero el juego no sería
divertido de otra forma, ¿verdad? Tiene que haber competición. El punto
está en que cada jugador no tiene muchos movimientos, pero cuantos
más jugadores hay, más posibilidades existen, hasta un número infinito,
en un número infinito de juegos.
Oda: A cada cual más aburrido. Aún no comprendo lo que la gente ve en el
béisbol. Es tan... poco creativo.
Hayashibara: [Nueva pausa.] Yo no estoy de acuerdo con eso. Todos
vosotros, por supuesto, creais algo, ya sea programas, o ideas matemáticas,
o lo que sea. Yo, por otra parte, sólo hago lo mismo, siempre. Pero no veo
diferencia entre los deportes y la música [mira a Madoka]... tan sólo
mejoramos todo el tiempo, si practicamos, claro. No, eso no es
problema. [Un momento de silencio.]
Kimura: ¿*Hay* algún problema?
Hayashibara: Bueno... no sé. A ver, yo juego un tiempo al béisbol, puedo
llegar a ser realmente bueno... pero entonces se supone que me retiro de la
liga profesional, y me convierto en un ejecutivo cualquiera en la
compañía de mi padre. No estoy seguro de lo que quiero hacer con mi vida
hasta que muera. Así lo quiere mi padre, pero no creo que tenga razón.
Claro que los padres dan cariño y afecto, pero también pueden ser... unos
tiranos, ya sabeis. Se hace duro... comunicarse con ellos.
Kyosuke: ¿Y tu madre?
Hayashibara: [Tranquilo.] Mi madre murió hace dieciseis años, cuando yo
sólo tenía cuatro. [Silencio. Kyosuke mira a Hayashibara con ojos abiertos
por completo. Madoka mira a Hayashibara y luego a Kyosuke. Hayashibara
niega con la cabeza.] No es nada, la verdad es que prácticamente no me
acuerdo de ella. Volviendo al béisbol... ha llegado a gustarme realemente,
mucho. Pero ahora es... diferente. Sé muchas cosas, y ya no es tan divertido
practicar. No me siento... libre y creativo. La chispa se ha ido, y no sé
como alcanzarla de nuevo. Si tan sólo pudiera volver a jugar sin presión
sobre mis espaldas, como cuando tenía doce años... entonces, tal vez...
[suspira.] No sé qué más puedo decir. Es duro expresarse a sí mismo.
[El batería, que ha estado proporcionando acompañamiento, comienza su solo.]
Kyosuke: Um, esa es una buena pregunta, y yo también quiero conocer
la respuesta. ¿Dónde consigues la chispa? O sea, esta inspiración, la
semilla, ¿algo de donde partir? No tiene que ser así de importante, y
el resultado final podría no depender de aquello con lo que has empezado,
sino más bien de lo bueno que eres. Estoy de acuerdo en que no es de
donde comienzas... sino donde terminas, y como has llegado allí, eso es
lo importante. Pero en cualquier caso, hay que empezar de algo.
Saito: ¿Estás hablando de escribir?
Kyosuke: Sí, digamos que sí. Es fácil cuando hago una entrevista, sólo
necesito dejarme caer por la oficina de Doko-senpai, que me da una lista
de preguntas a formular. Entonces tengo algo por donde partir, y
entonces toca variar, o sea, improvisar. ¡Pero no sé por donde empezar
cuando estoy escribiendo! Comprendo por qué tú, Oda-san, estás escribiendo.
Por lo que a mí respecta, escogí mi especialidad sólo porque pensé que
podría ser divertido. Ya sabeis, todos tienen cantidad de cosas por las
que ponerse a escribir, y a mí me gusta leer, por eso pensé... bueno, eso.
Ahora veo que tengo que empezar por alguna parte, pero no sé por donde.
Oda: Unirte a un periódico fue un buen comienzo.
Kyosuke: ¡Pero en eso no hay nada creativo! Me dan una asignación, y hago
preguntas que la gente escribe por mí, y a lo mejor meto alguna propia.
Luego publican la entrevista... ¿y qué? Nada. Disfruto de la entrevista
en sí, pero no me *lleva* a ninguna parte. Y no aprendo nada. No está
esa sensación, ya sabeis, la experiencia de construir algo sobre lo
previamente hecho. Bueno, no sé, quizá esté haciendo lo equivocado,
quizá debería escribir algo propio, algo que al principio sea simple.
Me gusta leer ciencia ficción, y misterio, ya sabeis, novelas de
espías, por lo que pensé que podría escribir algo como eso.
Kimura: ¡A lo mejor deberías escribir novelas románticas! ¿Me enseñarás lo
que vas escribiendo cuando lo hagas?
Kyosuke: [Niega con la cabeza.] No sé si llegaré a escribir algo.
No sé por donde *empezar*, por tanto no sé lo que hacer. Incluso si lo
hiciera, ¿qué? Tengo esa sensación, no sé cómo explicarla, de que el
inicio es la parte fácil. Sí, es importante, y sí, influenciará todo lo
que esté por venir... pero sospecho que es fácil sólo relativamente. Para
eso, sólo necesitas ese momento mágico... algo inusual que penetra
en lo ordinario, como cuando vas andando y ahí lo ves, como un OVNI sobre
tu cabeza. Entonces sólo tienes que saltar y cogerlo, y eso es fácil...
¡pero sólo si das ese salto es cuando caerá en tu mano como se suponía que
estaba destinado a pasar!
Hayashibara: [Sonríe.] Un home run.
Kyosuke: [Con intensidad.] ¿Pero y si lo hago? Eso es sólo el principio,
el primer paso, en la parte inferior de una escalera MUY larga, y es el
viaje lo que cuenta. No importa lo que sea... puede ser algo que hagas de
por vida, escribir una novela de ficción o componer un tema musical,
desde esa primera palabra o nota, o puede ser incluso alguien que
acabas de conocer. Es relativamente fácil presentarte a una persona,
pero mucho más difícil hacer un amigo. Es fácil escoger una especialidad,
¿pero qué viene luego? A medida que subís por la tortuosa escalera, se
hace cada vez más difícil, cada paso se construye sobre los ya dados.
A cada paso tienes que considerar cada uno de los anteriores, y tal vez
los que *vayas* a dar en el futuro. Mirad, ni siquiera sé cuantos
escalones hay en la escalera... o lo que hay al final.
[El batería termina con un redoble, y ahora todos los instrumentos se unen de nuevo para la conclusión.]
Madoka: [Calmada.] Tan sólo almacenas recuerdos uno a uno, Kasuga-kun. Nota tras nota. Página tras página. Paso a paso. No importa donde acabes, o al menos, no demasiado. Lo que importa es el viaje, lo que haces en el viaje, a quien conoces, y otras cosas por el estilo.
Nota de Komatsu: de aquí viene el título del episodio. "All that jazz" se puede traducir por "y otras cosas por el estilo". Supongo que de aquí sacó Stephen Tsai el juego de palabras necesario para reunir a los personajes en un club y que cada cual hablase al son de cada instrumento de una banda de jazz.
Saito: El viaje es importante, por supuesto... pero igual lo es el
destino, casi tan importante como el principio. No llegarás a ninguna
parte si no sabes a donde vas.
Sakurai: Como dije una vez, si sigues sin desviarte, definitivamente
llegarás a alguna parte. El caso es no desviarse.
Hayashibara: ¿Y si no quiero llegar a donde me dirijo? ¿Y si lo que
me espera al final no es la comprensión del significado de la vida, ni el
clamor y los aplausos del público, ni tan siquiera la paga... sino una
vieja arrugada y marchita con una guadaña afilada? ¿La estatua de
Il Comendatore, que vino a por el temerario Don Juan?
Oda: [Niega con la cabeza.] Morir es mucho menos temible que ser
olvidado. Al menos dejas algo detás. Como...
Yuko: Como arte. Crear algo verdaderamente inspirado, lo cual hará que te
recuerden, o...
Yoko: Enseñar a alguien algo que sepas, como por ejemplo...
Kyosuke: Por ejemplo, a tus hijos. ¿Quizá por eso los padres quieren que
sus hijos triunfen en la vida? Quizá esa es la forma que tienen los
humanos de hacerse inmortales, teniendo hijos que sean como ellos, o
mejores, y...
Madoka: Y entonces no habrá final. El final es tan importante como el
principio porque cada final *es* el principio. Asciendes por la
escalera, sólo para encontrarte en el primer paso.
Kimura: [Soñando.] ...o cuando te enamoras.
[Pausa. Todos miran callados de repente a Kimura. Ella sonríe y se pone colorada.]
Kimura: Bueno, es lo que siempre ponen las novelas. Dicen que cuando te enamoras te sientes invencible e inmortal. Mirad, ¿no es fantástico?
[Hay un acorde final en el piano, y la música para. Silencio.]
Madoka: [Se levanta y se estira.] Bueno, me toca salir. Es mi turno.
Kyosuke: ¿Qué vas a tocar?
Madoka: Una de las canciones que Ben Webster solía tocar. "My One And
Only Love".
[Madoka saluda y sale hacia la entrada de artistas, llevándose la caja del saxofón con ella. En un minuto aparece en escena, con su instrumento. Hay un momento de silencio, y entonces comienza su solo.]
Narración de Kyosuke: La música me envolvió, con la reluciente vibración de la melodía, golpeándome como el oleaje, con cada una de las notas brillando como una estrella en la oscuridad. Olvidé donde me encontraba, y me sentí de nuevo un niño, con el mundo entero ante mí, justo como me sentí, hace mucho tiempo, cuando oí su voz por primera vez, y allí estaba, alucinado y sorprendido, agarrando en mi mano un sombrero de paja rojo.