Kimagure Orange College: Keiko's Fairy Tale

Episodio 34: Keiko's Fairy Tale

[Vista de Seishun-kan. Con el verano en pleno apogeo, el sol se alza alto en el cielo mientras el vecindario realiza sus tareas de mediodía. En la habitación 3, Eiji está sentado en el futón con un mando de vídeo consola en su mano y un termómetro en su boca.]

Fujimoto: [Saca el termómetro de la boca de Eiji mientras mira su reloj.] Hmm... me temo que tienes fiebre.
Eiji: [Con la voz cogida.] Eso ya te lo podía haber dicho yo...
Fujimoto: Tengo que ir a la farmacia y a la verdulería para comprar medicinas y comida. Puedo tardar, así que mejor busco a alguien para que venga a cuidarte y te haga compañía mientras estoy fuera.
Eiji: [Esperanzado.] ¿Yoko-oneechan?*

* Normalmente, "oneechan" es "hermana mayor", pero aquí Eiji lo usa para referirse a una amiga (Eiji aún es un crío)

Fujimoto: [Niega con la cabeza.] No, Kimura-san.
Eiji: [Gran gota de sudor.] ...!
Fujimoto: [Preocupada.] Pensé que te gustaba Kimura-san.
Eiji: Bueno... más o menos... Es sólo que la última vez que estuvo aquí, no paraba de abrazarme y estrujarme. Me trata como si fuese su juguetito de peluche o algo así. La verdad es que odio cuando hace eso.
Kimura: [Voz alegre desde la puerta principal.] ¡Gomen kudasai!*

* Disculpe, por favor (saludo formal cuando se entra en una casa)

Fujimoto: [Reafirmando.] Bueno, puede que no lo haga esta vez... [Abre la puerta.] Entra.
Kimura: [Reverencia.] ¡Gracias por escogerme!
Fumimoto: [Sonríe.] No es nada. Gracias a ti por aceptar cuidarle, fue muy repentino.
Kimura: No es ningún problema. [Expresión alegre.] ¡Eiji-kun! ¿Cómo estás? [Le rodea con los brazos y le da un abrazo.]

[Eiji mira a Fujimoto con toda la intención mientras trata de ocultar la vergüenza en su rostro.]

Kimura: Pobrecito... ¡estás ardiendo!
Eiji: Bueno, no es tan malo. Vamos, que me voy a perder la escuela y todo...
Kimura: Hmm... eso es muy triste. La escuela es muy divertida.
Eiji: [Seco, para sí.] Eso dices tú...
Fujimoto: Vale, creo que me voy ya. ¿Hay algo que piensas que vayas a necesitar?
Kimura: [Con confianza.] Estaremos bien... ¡me aseguraré de cuidarle bien!
Fujimoto: [Sonríe.] Muy bien, cuidaos los dos. Me voy. [Se va.]
Kimura: [Alegre.] ¡Vuelva pronto!
Eiji: [Desesperadamente.] Muy pronto...
Kimura: Bueno, ¿qué vamos a hacer hoy?
Eiji: Bueno, tal vez puedas jugar conmigo al "Killer Kops". Casi nunca puedo jugar un doble.
Kimura: ¿"Killer Kops"? ¿Es un título de un manga o qué?
Eiji: Oneechan... ¡es un videojuego chulísimo! ¡Tienes que cargarte a la gente!

[Eiji enciende la consola de nuevo y le pasa a Kimura el otro mando. De todas formas, tras unas pocas partidas, se hace obvio que Kimura no se siente atraída por el juego.]

Eiji: No puedo creerlo... ¡eres aún peor que el ordenador!
Kimura: [Avergonzada.] Es que... a mis padres nunca les ha hecho gracia esto de los videojuegos. Dicen que te pueden dañar la vista.
Eiji: ¿Q-qué clase de tontería es esa?
Kimura: Hmm... [Piensa un momento.] ¡Ya está! ¡Te contaré una historia!
Eiji: [Sarcásticamente.] ¿Acaso tengo elección?
Kimura: [Medio absorta.] Érase una vez, en una tierra muy lejana...
Eiji: [Casi para sí mientras acepta de mala gana.] Supongo que no...

* * *

[Vista de un bosque oscuro en mitad de un reino extraño y misterioso. Aunque brilla el sol de mediodía, la única zona claramente iluminada es la senda que conduce hacia la villa más adelante. Mientras se acerca a una bifurcación del camino, Kyosuke se echa hacia atrás la capucha de su capa y trata de orientarse.]

Kyosuke: Hmm... [Saca su mapa y mira hacia el cielo.] Esa señal debería estar por aquí mismo...
Voz: ¡No me digas que no puedes encontrar la señal después de tan sólo cinco años!
Kyosuke: [Ve una figura conocida llegar por la bifurcación.] ¡Katsu-san!

[Katsu camina hacia Kyosuke y tras los saludos, continúan su camino.]

Kyosuke: Cinco años... vaya, ¿tanto ha pasado?
Katsu: [Asiente.] Desde que los dos dejamos la villa. ¿Cómo te fue en la escuela de Hechiceros?
Kyosuke: No me puedo quejar. Me enseñaron muchas cosas acerca del uso del Poder. ¿Y tú en la escuela de Alquimistas?
Katsu: Fue muy útil. [Sabiamente.] Aquello es otro mundo. La ciencia definitivamente podrá competir con la madia, cualquiera de estos días.
Kyosuke: De ningún modo... ¡¿eh?!

[Sin previo aviso, una criatura fea de piel oscura salta desde uno de los árboles. Brama un rugido capaz de congelar la sangre, mientras sostiene un arma en la mano. Kyosuke se concentra, haciendo que la criatura vuele alejándose de ellos y aterrizando en un tronco caído. Sin intimidarse, la criatura se levanta e intenta cargar contra ellos.]

Katsu: ¡Cuidado! [Saca una ampolla de cristal de su ropa y la lanza contra la cara de la criatura. La criatura gime de dolor mientras el ácido le quema la cara. Al final huye hacia el bosque.] ¿¡¿Q-qué ha sido eso?!?
Kyosuke: ¡Un oni!* ¡Pero sólo salen de noche! ¿Qué pasa aquí...?

* Los oni son demonios de la mitología japonesa

[Interrumpido por una explosión visible en la distancia.]

Katsu: ¡La villa!

[Vista de un pequeño asentamiento emplazado en un gran claro del bosque. Lo que una vez fue una villa tranquila y pacífica se encuentra sitiada por una marabunta de onis y otras criaturas. Los aldeanos corren por todas partes, frenéticamente, para salvar lo que pueden mientras los merodeadores saquean la villa y queman los edificios. Entre el caos, una gran figura que resiste se ve en forma de guerrera, con larga melena negra, empuñando una espada.]

Madoka: [Notoriamente herida pero aún desafiante.] ¡Viles criaturas, seréis destruidas!

[Tres oni saltan desde el tejado de una construcción cercana, tratando de invadir los flancos y rodear a Madoka. Viendo esto, saca tras púas con un suave movimiento ensayado, impactando en el brazo de cada atacante, desarmándolos. Viendo que sus tropas por fin han encontrado resistencia de verdad, el oni más grande, claramente el líder, se acerca a Madoka.]

Madoka: [Prepara su arma.] ¡Te desafío!

* * *

[Vista del pasillo exterior de Seishun-kan. Kyosuke y Katsu caminan por la entrada.]

Katsu: ...así que le dije "no pongas ese tubo de ensayo en el quemador todavía, ya lo haré yo cuando pueda". Cambiando de tema, ¿cuándo se va a pasar Ayukawa por aquí para llevarnos al show? [Se detiene al ver que la atención de Kyosuke está en otra parte.] Eh, Kasuga-san, ¿qué pasa?
Kyosuke: Creo que he oído a alguien mencionar a Ayukawa.

[Kyosuke se acerca a la habitación 3 y pone la oreja en la puerta. Tras un momento, la curiosidad le invade y Katsu hace lo mismo.]

* * *

[Volvemos a la villa. Con muchos de sus semejantes derrotados por Madoka, muchas de las criaturas intentan huir. De todas formas, el líder avanza para desafiarla. Aunque Madoka consigue aguantar durante un tiempo, la desventaja en cuando a tamaño, alcance y cansancio hace mella y al final Madoka se ve contra un muro mientras su espada se le escapa de las manos y cae en mitad de la calle.]

Kyosuke: ¿Quién es ella?
Katsu: ¿Qué importa eso? ¡Está luchando de nuestro lado! [Lanza una ampolla de putricina al suelo, incapacitando a un grupo de oni. Se gira y ve a Madoka en peligro.] ¡Kasuga! ¡Está demasiado cerca de ella como para que la ayude! ¡Lanza un hechizo o haz algo!
Kyosuke: [Asiente con firmeza.] ¡Un!

Voz en off de Eiji: Oh, vamos, ¡qué tontería!

* * *

[Vista de la habitación 3 de Seishun-kan.]

Kimura: ¿Eh? ¿Qué quieres decir?
Eiji: [Sin tomarse la cosa en serio.] ¿Kyosuke-oniichan* un hechicero? ¡El insulso atolondrado ese no podría ni convertir la nata en mantequilla!

* Igual que oneechan pero para chicos

Kyosuke: [Susurrando desde fuera de la puerta.] ¡El mocoso ese...!
Katsu: [Susurrando desde fuera de la puerta.] Eh... a lo mejor no lo ha dicho con mala intención. Además, algo de razón tiene.
Eiji: ¿Y Ritsu-oniisan? ¡Tiene suerte de no haber volado ya por los aires!
Kyosuke: [Sonríe mientras susurra.] Sí, algo de razón sí que tiene...
Katsu: ¡Hrumph...!

* * *

[Vuelta a la escena de la batalla. Kyosuke susurra mientras concentra su poder. Mientras lo hace, el líder de los oni se echa hacia atrás para dar el golpe de gracia. Madoka se prepara para el impacto cuando de repente oye una voz en su cabeza.]

Voz de Kyosuke: "¡No te preocupes! Tengo tu espada."
Madoka: [Para sí mientras ve la espada elevarse sola del suelo.] ¿Q-qué?
Voz de Kyosuke: "Puedo ayudarte... pero tienes que confiar en mí..."

[Madoka se tensa mientras el oni está a punto de rematarla. Tras el líder, Madoka ve que su espada comienza a volar por el aire hacia ella, con el mango por delante. Sin ver esto, el líder se toma su tiempo para dar el último golpe. Justo antes de bajar su espada, Madoka se impulsa hacia delante por entre las piernas del líder, atrapa la espada al vuelo en mitad de la pirueta y la hunde en la espalda del sorprendido líder, quien cae muerto.]

Katsu: [Entusiasmado.] ¡Lo ha hecho!

* * *

[Vista del pasillo en el exterior de la habitación 3.]

Kyosuke: [Susurra engreído a Katsu.] "Lo he hecho..."
Katsu: [Sin impresionarse.] No estés tan orgulloso de ti mismo. Fue mi "química" lo que te cubrió.
Egami: [Desde el extremo del pasillo.] ¿¡¿Qué estáis haciendo?!?
Kyosuke & Katsu: [Al unísono.] ¡Shhh...!
Egami: [Sorprendido.] ¿Eh?
Katsu: [Susurra mientras señala a la habitación 3.] Kimura-san le está contando a Eiji una historia.
Egami: [Sin tomárselo en serio.] ¡Bah...! Seguro que va sobre conejitos y bonitos cachorritos. [Camina hacia ellos y pone la oreja en la puerta.]

* * *

[Vista de la villa. Mientras muchos de los aldeanos tratan de reconstruir lo que pueden, el alcalde de la villa escucha a un reducido grupo planear su próximo movimiento.]

Madoka: ...y así el anciano de mi aldea me ordenó que investigase vuestra villa. Aparentemente, la plaga del mal ya ha comenzado.
Egami: Entonces tu villa también ha visto signos de disturbios.
Madoka: Sí, honorable. Ahora que ya han atacado a vuestra aldea, será sólo cuestión de tiempo el que el mal nos amenace a todos.
Egami: [Asiente.] Estoy de acuerdo. [A Kyosuke y a Katsu.] Por tanto, debemos encontrar y derrotar a este gran mal y su origen. Os encomiendo a los dos la tarea de acompañar a Ayukawa-san a la ciudad de Guilder. Allí aprenderéis todo lo que podáis y buscareis cualquier medio posible de derrotar al mal.
Katsu & Kyosuke: ¿Eh?

* * *

[De vuelta al pasillo exterior a la número 3.]

Egami: [Engreído a Kyosuke y a Katsu.] Eso está bien... el arte es un reflejo de la vida, después de todo. Yo soy el señor de la tierra.
Kyosuke: [Sin impresionarse.] ¿No está exagerando un poco?
Katsu: [Metido en la historia.] Ya nos está encargando el defender su honor de nuevo.
Egami: ¡¿Q-qué has dicho...?!
Kyosuke: ¡Shh...!

* * *

[Vista del borde del bosque misterioso. Mientras los árboles dejan paso a los campos abiertos, la silueta de la ciudad se ve en el horizonte.]

Katsu: [Retóricamente.] La ciudad de Guilder... los rumores dicen que es un hervidero de escoria y de villanos.

Voz en off de Eiji: ¡Oneechan, esa frase no es tuya!
Voz en off de Kimura: No pasa nada, ¡nadie se va a dar cuenta!

Madoka: [Saca una hoja grande, la lía en un cigarrillo, y luego lo enciende con una cerilla.] Sí, pero es el único sitio donde conseguiremos ayuda. El gobernador de la ciudad es... alguien que creo que nos ayudará.
Kyosuke: [Tose mientras el punzante olor de la hoja penetra por su nariz.] ¡Sabéis, no deberíais fumar! ¡Es malo para vuestra salud!

Voz en off de Eiji: ¡Esa frase si que está gastada! ¡Ni siquiera Kyosuke-oniichan diría algo así, ¿verdad?!
Voz en off de Kimura: Ah... hum... bueno... Madoka-san dice que la dijo.
Voz en off de Eiji: [Tajantemente.] Debí haberlo imaginado...

Madoka: [Fríamente.] Mi salud no es nada que os concierna. Además, [da una calada al cigarrillo, y luego deliberadamente tira la colilla encendida a un arbusto.] en nuestra aldea es costumbre fumar antes de librar una batalla.
Kyosuke: [Con trepidación.] ¿Batalla?

[El arbusto comienza a humear, descubriendo a varias figuras previamente escondidas en los matorrales vecinos y matas altas. Las marcas de sus armaduras declaran su bando al igual que las muecas en sus caras declaran sus intenciones.]

Kyosuke: ¡Soldados de Guilder! ¡Están aquí para ayudarnos!
Madoka: [Mira hacia arriba.] Menudo idiota...

* * *

[Vista del pasillo exterior a la número 3. Kyosuke, Katsu y Egami están tan ensimismados con la historia que no oyen como se abre la puerta principal. Madoka entra y para al ver sorprendida al trío contra la puerta 3. Tras unos minutos, se aclara la garganta.]

Madoka: ¡A-jem...!
Katsu & Kyosuke & Egami: ¡Waah...! [Recuperan la compostura.] ¡Shh...!
Madoka: ¿Eh? ¿Qué hacéis ahí, chicos? No está bien oír a escondidas a los demás.
Katsu: [Susurra mientras señala hacia la puerta.] ¡No estamos oyendo a hurtadillas! ¡Estamos escuchando una historia!
Kyosuke: ¡Keiko-san le está contando a Eiji una historia!
Madoka: ¿Eh? [Camina hacia la puerta y comienza a escuchar.] ¿Es una historia de amor?
Egami: [Sonríe satisfecho.] Pues no.

* * *

[Vista de las mazmorras del castillo. La puerta de la celda se cierra de golpe, resonando el ruido del encarcelamiento por toda la mazmorra.]

Katsu: [Furioso desde detrás de las barras.] ¡Eh! ¡¿Qué os creéis que estáis haciendo?!
Capitán de la guardia: [Despreocupado.] Son tiempos difíciles. Hasta que no demostréis vuestra identidad, os vamos a retener aquí. [Se gira y se va.]
Katsu: ¡E-eh...!
Kyosuke: [Frustrado.] Che... ¿por qué hicisteis que nos rindiéramos? Podríamos habernos librado de ellos.
Madoka: Sí, pero dudo que quisieran ayudarnos después de eso. Nunca conseguiremos su ayuda si acabamos peleando contra ellos. De este modo, entramos aquí sin armar demasiado escándalo.
Katsu: ¡Pero no vamos a poder conseguir nada de ayuda si no salimos de aquí!
Yuko: [Envuelta en las sombras, al fondo de la celda.] Ahorra tu energía.
Kyosuke: ¿Eh?
Yuko: Esos no moverán un dedo sin el permiso del Príncipe.
Madoka: [Sospechando.] ¿Quién eres tú?
Yuko: ¿Yo? [Inocentemente.] Soy una honrada mercader especializada en objetos difíciles de conseguir y en material de transporte.
Katsu: [Inexpresivo, a Kyosuke.] Una contrabandista.
Kyosuke: [Asiente.] Y posiblemente también una ladrona.
Yuko: [Indignada.] ¡No podéis demostrar eso! [Tono de dolor fingido mientras agarra a Katsu por la muñeca.] ¡Por favor, protégeme de esos horribles hombres!
Katsu: [Avergonzado.] ¡Suéltame!
Madoka: ¡Shh! [Señala hacia las escaleras externas. Mientras se callan, el sonido de pisadas acercándose puede oírse. Unos momentos más tarde, la puerta exterior es abierta y entran dos guardias. Tras ellos, una figura alta y apuesta entra, su bigote le otorga dignidad a su cara.]
Hayashibara: ¿Estos son los prisioneros?
Guardia 1: [Saluda.] ¡Sí, mi Príncipe! [Acerca la antorcha a la celda para iluminar mejor el interior.]
Hayashibara: [Expresión de sorpresa.] Ahh... ¿tú...?
Madoka: [Ligera reverencia.] Hola, Príncipe Hayashibara. Ha pasado mucho tiempo.

* * *

[Vista del exterior de la número 3.]

Egami: [Canturrea tranquilamente.] Ohh... ¡al apuesto príncipe le gusta la doncella guerrera! [Retóricamente a Madoka.] Me pregunto de dónde habrá sacado esa idea...
Madoka: [Se pone roja.] ¡E-es sólo una coincidencia! ¡En los cuentos de hadas hay príncipes y guerreros por todas partes!
Kyosuke: [Para sí.] Hmm... ¿tan obvio es que a Hayashibara le gusta Ayukawa?
Miyasato-tachi: [Entran por la puerta principal.] ¿Qué estáis haciendo todos ahí?
Katsu: [Susurra.] ¡Shh...! [Le hace gestos a Yuko.] Ven aquí... llegas a tiempo. ¡Acabas de ser presentada!
Yuko: ¿Presentada?
Madoka: Kimura le está contando un cuento a Eiji, y nos está usando a todos para contarla.
Yoko: Espera un momento... ¿y yo qué? [Pega la oreja a la puerta.]
Egami: [Refunfuñando.] ¡Espera a que te toque!

* * *

[Vista de uno de los comedores principales del castillo. Estandartes de varios reinos y alianzas cuelgan desde el alto techo. Hayashibara se sienta presidiendo la mesa, escuchando atentamente mientras Kyosuke narra los eventos de los últimos días.]

Hayashibara: Ya veo... así que esta plaga del mal no es un hecho aislado.
Kyosuke: Pensamos que no. Está sucediendo en varios lugares al mismo tiempo.
Madoka: Más aún, los métodos de ataque son similares.
Hayashibara: [Pensativo mientras se acaricia su suave rostro afeitado.] Ya veo... ¿entonces quien quiera que sea, usa las mismas criaturas para atacar a los poblados?

Voz en off de Eiji: ¡Un momento! ¡Dijiste que tenía bigote!
Voz en off de Kimura: ¿En serio?

Katsu: Las criaturas que vimos eran idénticas que las que atacaron el poblado de Ayukawa.
Hayashibara: [Con bigote.] Si es así, nos enfrentamos a una gran crisis. Claramente, el malvado hechicero Tanaka-san ha decidido expandir su imperio del mal.

Voz en off de Kimura: ¿Sabes...? ¡Está mucho mejor sin él!

Kyosuke: ¿M-malvado hechicero?
Katsu: ¿Imperio...?
Madoka: ¡Entonces tenemos que detenerle! ¿Podríais contarnos lo que sepáis de él?
Hayashibara: [Sin bigote, haciendo gestos distraídos.] Un. He oído que es un poderoso señor oscuro de la magia. Lo era hasta que su poder fue sellado hace ya muchos años.

Voz en off de Eiji: Deberías ser más decidida. Quiero decir, no veo que cambies a nadie más.
Voz en off de Kimura: Hmm... esto...

Hayashibara: [Chaquea los dedos hacia el techo.] ¡Decídete ya!

Voz en off de Kimura: ¡Ah, lo siento!

[Vista del rincón más remoto de la tierra. Con nubes oscuras y tormentosas perpetuas en el cielo, la región está cubierta por una atmósfera de miedo y terror. En el centro de la montaña más alta de la zona, un castillo de apariencia oscura y siniestra se alza hacia el cielo. El castillo está apagado, sólo una ventana se ve iluminada desde el exterior. En el interior, en la sala del trono, una figura encapuchada contempla una gran bola de cristal con una débil y cruel sonrisa.]

Tanaka: [Se echa hacia atrás la capucha lentamente.] Así que... el príncipe cree que esos estúpidos jovenzuelos podrán derrotarme... [Se vierte una copa de vino rojo como la sangre.] Comienza el juego...

PAUSA PARA LOS ANUNCIOS

[Vista del campo de deportes de una escuela. Está atardeciendo, mientras un joven alto y con el pelo largo contempla el lugar como si no fuese a verlo en mucho tiempo. Antes de irse, oye una voz tras él.]

Hitomi: ¡Amano-senpai!

[Amano se da la vuelta, y ve llegar a Hitomi, quien cansada recupera el aliento.]

Hitomi: ¡Senpai! Verás... tengo un favor que pedirte. [Muestra un colgante.] Si consigo correr los 100 metros lisos antes de que este colgante oscile trece veces... si consigo romper la barrera de los trece segundos...
Amano: ¿Eh?
Hitomi: ¡Invítame a una San Miguel, por favor!

[La cara de Amano mientras la escena se funde hacia el negro es la de alguien totalmente extrañado, como diciendo "esa no era la frase que tocaba".]

Texto en pantalla: "San Miguel. Donde va, triunfa."

FIN DE LOS ANUNCIOS

[Vista del pasillo exterior a la número 3. Todos los presentes oyen atentamente contra la puerta.]

Yuko: [Susurra.] ¡Esto no es justo! ¡Mi personaje aún no ha hecho nada!
Katsu: Bueno, tampoco es que puedas hacer nada. Estás entre rejas.
Yuko: Y otra cosa... ¿por qué se supone que soy una ladrona? [Mira hacia la puerta.] Ni que le hubiese robado algo.
Egami: Bueno, tampoco es creíble que Kasuga-san sea un hechicero.
Kyosuke: ¡Oi...!
Madoka: ¡Shh...! ¡Creo que va a seguir!

* * *

[Vista de la mañana siguiente. Los jardines de palacio bullen de actividad. Katsu, Kyosuke y Madoka van a caballo, con sus equipos preparados. Tras ellos, una gran compañía de hombres hacen los preparativos para la campaña. Hayashibara permanece al frente de los caballos con una mirada de preocupación y esperanza.]

Hayashibara: El castillo está a varios días a caballo de aquí. Como expliqué anoche, está protegido por un poderoso campo místico que impide que nuestras armadas se acerquen directamente.
Kyosuke: ¿Entonces cómo se supone que vamos a pasar?
Hayashibara: Tanaka tenía una estudiante que es posible que pueda ayudarte. Se supone que es una hechicera bastante poderosa, pero no está aliada con el Reino. De todas formas, es posible que quiera hablar con tu pequeño grupo. Vive en las montañas al norte.
Madoka: OK. ¿Y si nos da una solución?
Hayashibara: Os daremos una semana para contactar con ella y derribar el campo. Una vez hecho eso, sembraremos el caos en el castillo. Aunque deberéis tener cuidado, aún sin el campo, muchas criaturas malignas le sirven.
Kyosuke: [Susurra a Katsu.] ¿Qué pasa?
Katsu: [Busca por su vestimenta.] Mis horquillas y mis pinzas han desaparecido. Juraría que empaqueté mi set de útiles químicos.

[Vista de las mazmorras del castillo. Yuko comprueba que no hay nadie a la vista.]

Yuko: [Indignada.] Malditos sean esos dos... ¡llamarme ladrona! [Saca un juego de horquillas y tenazas y comienza a hurgar en la cerradura.] ¡No es que le haya robado todo lo que tenía...! [Tras unos minutos, la puerta de la celda se abre.] ¡Qué suerte!
Figura en la sombra: [Burlándose.] Vaya... no has perdido tu habilidad...
Yuko: [Aprensiva.] ¡¿Quién anda ahí...?!
Yoko: [Amenazante mientras sale de las sombras.] ¡Es una vergüenza para ti el que aún no hayas aprendido a trabajar para el bando ganador!
Yuko: ¡Oh, no! ¡Es mi malvada hermana gemela, Yoko!

* * *

[Vista del pasillo exterior a la número 3.]

Yoko: [Susurra furiosa.] ¡¿Qué...?!
Todos los demás: ¡Shh...!
Yoko: [Susurro frustrado.] ¡¿Por qué siempre me toca ser la hermana malvada?!
Yuko: [Susurra.] ¡Al menos no eres una ladrona!

* * *

[Vista del castillo de Tanaka. Yuko está atada y encadenada a un muro de piedra. Mientras lucha por liberarse, observa a Tanaka hablar con Yoko.]

Yuko: ¡Soltadme!
Yoko: ¡¿Es que no te vas a callar...?!
Tanaka: [Fríamente divertido.] Deja que despotrique... total, para lo que le va a servir... [Se pone serio.] ¿Recuerdas lo que has de hacer?
Yoko: Siempre que recuerdes lo que has de pagarme... [Se gira hacia Yuko.] No como otras personas, yo soy una ladrona profesional.
Tanaka: [Mirada aguda.] Entonces impresióname con tu profesionalidad.
Yoko: [Trata de esconder su exasperación.] Se supone que he de infiltrarme en el grupo de viajeros de Kasuga, conducirles hasta la base de las antiguas Montañas Enanas, y escabullirme cuando los oni ataquen.
Tanaka: Por lo que vas a recibir una jugosa paga, por supuesto. [Le da a Yoko una pequeña insignia.] Esto hará que los oni sepan que trabajas para mí, para que no te ataquen. Ahora vete. [Ve como Yoko se va.]
Yuko: ¡Bastardo hijo de mala m...! [Interrumpida por la bofetada de Tanaka en su cara.]
Tanaka: ¡Menudo lenguaje! Cualquiera diría que eres una plebeya malhablada en vez de la culta profesional que dices ser. [Se calma y luego sonríe siniestramente.] A veces olvido mis modales. Después de todo, con el Reino aplastado bajo mis pies, puedo permitirme el ser magnánimo.
Yuko: ¡Nunca lo conseguirás! ¡Ni siquiera Yoko sería capaz de matar a tanta gente!
Tanaka: Ahh... pero tu hermana Yoko no será capaz de hacer gran cosa dentro de poco... [Sonrisa malvada.]
Yuko: [Pálida.] P-pero... ¡hiciste un trato con ella!
Tanaka: Pues claro que lo hice... sólo que no le conté todo el trato. Es cierto que los oni estarán esperando a los héroes en la entrada de la cueva. Lo que se me olvidó mencionar fue lo del anciano y poderoso dragón que duerme en la caverna gigante, después de pasada la entrada.
Yuko: ¡¿D-dragón...?!
Tanaka: [Se pone un brandy y lo huele un poco.] El dragón odia que lo despierten. Cuando lo hagan, los destruirá a todos, excepto a aquella que he elegido que sea mi consorte. [Sonríe.] Jejeh... lamentablemente, tu hermana Yoko no es la escogida.
Yuko: ¡Bastardo hijo de mala m...!

Voz en off de Eiji: Oneechan, ¿no se te ocurre alguna otra frase en vez de esta?
Voz en off de Kimura: [Avergonzada.] Bueno... es que... ¡los niños pequeños no deberían oír esta clase de lenguaje!
Voz en off de Eiji: [Exasperado.] Esas frases ya las he oído...

[Vista del borde de la zona montañosa. Aún visible en el horizonte, la silueta de la ciudad se desvanece tras Kyosuke, Katsu y Madoka, que entran en las montañas.]

Katsu: ...así que decidimos probar fortuna en la gran ciudad. Los dos volvimos tras cinco años de estudios en nuestras respectivas universidades.
Madoka: [A Kyosuke.] ¿Y vos os decidisteis por... la magia?
Kyosuke: Desde que era un crío, parece que siempre he tenido este... poder para hacer que las cosas se muevan. Mi abuelo me dijo que había heredado este poder gracias a la sangre de la familia, y que la escuela de Hechiceros sería el mejor sitio para que yo estudiase.
Katsu: Ya que yo no tenía ningún poder especial, decidí estudiar la alquimia y la química. [A Madoka.] Bueno... ¿cómo os convertisteis en guerrera?
Madoka: Veréis... mis padres son muy buenos músicos, por lo que iban viajando de ciudad en ciudad haciendo actuaciones. Supongo que me junté con la gente equivocada y tuve que aprender a defenderme por mí misma.
Kyosuke: Eso es duro. [Larga pausa.] ¿Alguna vez... encontraste a alguien esp...?
Madoka: [De golpe.] Oid, mejor será que no nos distraigamos. No hay forma de averiguar quién está o no trabajando para el malvado hechicero.

[Vista del acantilado sobre el valle. Yoko observa los progresos del grupo mirando por un catalejo, mientras mastica algunas hierbas.]

Yoko: [Mirando por el catalejo.] Allí están... [Siniestramente.] ¡Esperad y veréis...!

* * *

[Vista del pasillo exterior a la número 3.]

Katsu: [Susurra.] ¡Menuda soplona! ¿Es que no te atreves a enfrentarte a nosotros cara a cara?
Yuko: [Tono de dolor disimulado.] ¿Cómo podría hacer semejante cosa? ¡Te has puesto en contra de tu propia hermana por dinero!
Yoko: [Susurra indignada.] ¡N-no me eches a mí la culpa! [A la puerta.] ¿No pensarías que ella estaría más agradecida después de que yo la llevase a ver el partido?
Katsu: ¿Oh? ¿Y cómo la trataste en el partido?
Yoko: ¿Qué quieres decir con eso?
Katsu: ¿No fuiste tú la que la llamaste una ingenua que vive en su propio mundillo?
Yoko: [Desprevenida.] Y-yo no dije eso... exactamente...
Katsu: [Tono reservado.] Ya veo...
Madoka: [Ligeramente nerviosa susurrando a Kyosuke.] Kasuga-kun... ¿no le habrás contado...?
Kyosuke: [Niega con la cabeza.] No que yo sepa... sólo ha tenido suerte... [Para sí.] Espero...

* * *

[Vista de la zona de montañas. Kyosuke, Katsu y Madoka se esconden tras unos peñascos mientras rastrean la senda en ambas direcciones del cañón.]

Katsu: [Susurra.] ¿Estáis segura?
Madoka: [Susurra.] ¡Juraría que he oído algo! [Fija la mirada en un canto rodado frente a ellos.] Metal sobre roca, parece... [A Katsu.] ¿Te queda alguna de esas mezclas malolientes? [Señala hacia el canto.]
Katsu: [Asiente.] Sin problema. [A Kyosuke.] ¿Preparado?
Kyosuke: [Asiente.] Un.

[Katsu saca un tubo de cristal dividido en dos secciones y lo lanza hacia la piedra. El tubo se rompe sobre la roca, permitiendo que ambos componentes se mezclen, causando rápidamente una densa nube de humos nocivos. Entre la nube, una figura puede verse salir tambaleando tras las rocas mientras se oye el sonido de toses y carraspeos.]

Kyosuke: [Se concentra.] ¡Te tengo!

[La figura es empujada hacia el grupo y cae desplomada en tierra frente a Madoka, que prepara su espada. El grupo se detiene al ver quién es la figura.]

Kyosuke: ¡Tú...!
Katsu: ¡Es la ladrona de Guilder!
Yoko: ¡No soy una ladrona! [Huele su ropa y se echa hacia atrás.] ¡¿Qué rayos es esta cosa?!
Katsu: Un compuesto de metilo mezclado con butano y DMSO. El olor se te irá de la ropa y la piel en unos pocos días.
Yoko: ¡¿D-días?! ¡¿Quieres decir que estaré oliendo así durante unos pocos días?!
Madoka: [Seria con la espada apuntado.] ¡Si no nos explicas lo que estabas haciendo escondida tras esa roca, no tendrás que esperar unos pocos días!
Yoko: Ah... er... ¡oí hablar de vuestra misión y vine a ayudar!
Kyosuke: Ya veo. ¿Y cómo podemos estar seguros de que podemos confiar en ti?
Yoko: ¡Porque está escrito en el guión!
Kyosuke: ¿Eh?
Yoko: [Se da cuenta.] Ah... quiero decir... si falláis, entonces yo también sucumbiré al gobierno del malvado hechicero. Mis múltiples viajes me han llevado a muchos lugares, incluyendo la caverna a donde os dirigís. ¡Puedo haceros de guía!
Kyosuke: [Tras pensárselo un momento.] Bien, supongo que eso tiene sentido. [Señala.] Adelante, pues.
Yoko: [Para sí.] Idiota confiado... [Se pone en cabeza del grupo y se dirige hacia la cueva. Katsu y Madoka dudan pero luego proceden también.]
Katsu: Supongo que podemos aceptar cualquier ayuda que se presente.
Madoka: Es posible... [Comienza a andar y se detiene.] Un momento... ¿cómo sabía ella que nos dirigimos a una cueva?

* * *

[Vista de la habitación 3.]

Eiji: Qué, ¿ya se ha dado cuenta de que es una traidora? ¿Madoka-oneechan va a asesinar a Yoko-oneechan por la espalda?
Kimura: [En shock.] ¿Q-qué? ¡Pero qué cosas dices! ¡Madoka-san jamás haría una cosa tan mezquina como esa!
Eiji: [Inexpresivo.] Ya veo... ¿y Yoko-oneechan lo haría?
Kimura: [Se congela.] Bueno... yo... ahh...

[Vista del pasillo exterior a la número 3.]

Yoko: [Susurra.] Oye, ¿no irías a matarme por la espalda?
Madoka: ¡Claro que no! Cuando te amenacé, yo estaba frente a ti.
Yuko: ¿Y yo qué? ¡¿Qué me está pasando a mí?!
Kyosuke: Si Tanaka es el malvado hechicero, bueno... ¡posiblemente toda clase de cosas!
Katsu: A menos que quieras seguir a Yoko por el mal camino.
Yoko: ¡Oi!
Yuko: [Indignada.] ¡Jamás! Aunque sea una ladrona, ¡jamás estaré de parte del mal!
Egami: Eso es cierto. De todas formas, ¡Tanaka el hechicero ya te ha dicho que no eras lo suficientemente buena para él!
Yuko: [Gran gota de sudor.] ...!

* * *

[Vista de una caverna escondida entre las montañas. Dentro, hay signos de una gran civilización, desaparecida hace tiempo. Grabados de deidades varias y figuras prominentes adornan los muchos y el techo. Kyosuke, Katsu, Madoka y Yoko avanzan cuidadosamente mientras el polvo salta a cada paso.]

Katsu: [Admirando el grabado de una gárgola.] Guau... ¡este casi parece real!
Kyosuke: ¿Así que esta era la "gran Montaña Enana"?
Madoka: ¿Eh? ¿Qué sabes de ella?
Kyosuke: Bueno, según mis clases en la escuela de Hechiceros, la cuna de la civilización de los Enanos residió aquí hace 1000 años. Se supone que eran maestros en la forja de armas y comerciaban con otras razas hasta que un gran terremoto cambió la estructura de la montaña, haciendo inestables estas cavernas. Se dice que muchos de los Enanos fueron enterrados aquí.
Madoka: [Temerosa.] ¡Un montón de viejos fantasmas...!
Yoko: [Siniestra, para sí.] Y unos pocos nuevos dentro de poco... [Con movimientos ensayados, Yoko se escabulle del grupo. En el suelo, lejos de los otros, ve signos de pasos recientes.] Deben ser ellos. [Saca su insignia, y escucha atentamente, captando el sonido casi imperceptible de varias espadas siendo sacas de sus vainas. Vuelve, a Kyosuke.] Creo que debemos ir por aquí.
Kyosuke: ¿Es el camino de salida?
Yoko: Sí. Vuestro destino debe estar en el otro lado del paso montañoso, al final de las cuevas.

[Mientras proceden, Yoko deliberadamente ralentiza el paso, dejando que los demás la adelanten. Tan pronto como se queda al final, comienza a huir de ellos.]

Yoko: ¡Ahora!

[Sin previo aviso, una docena de oni de varios tamaños, armados con distintas clases de armas surgen desde localizaciones concretas.]

Madoka: ¡Lo sabía! [Prepara su espada.]
Katsu: ¡Jolín! ¡Estamos rodeados!
Kyosuke: [Se concentra.] ¡Dirigíos al final del corredor! [El oni del frente observa sorprendido como una energía invisible le coge y lo aparta, dejando el corredor libre. Tras ellos y por los flancos, los onis atacan.]
Katsu: ¡Kasuga! [Saca otra ampolla de dos secciones llena con tetraclorato pigmentado y amoniaco y lo lanza hacia la multitud. La densa nube aparece al instante, cegando a los oni.]
Kyosuke: [Corre siguiendo a Katsu y Madoka.] ¡Gracias!
Madoka: [Lanza tres púas a la primera oleada de oni que ataca, desarmándoles.] ¡Sabía que algo raro había en ella!
Katsu: ¡Ya pensarás en eso más tarde! ¡Larguémonos!

[Los tres bajan por el corredor, con Madoka cubriendo el flanco trasero. Tras ellos, los oni atacan, rugiendo de ira y furia por sus compañeros caídos. Frente a ellos, el corredor se ensancha y Kyosuke y Katsu se preparan en ambos flancos en el corredor sin salida mientras Madoka zanja las cuentas con los oni. Entonces, un fuerte sonido retumbante se oye resonante por la cueva. Tras huir esto, los oni que quedan huyen inmediatamente.]

Katsu: ¡¿Q-qué dem...?! [Oye el sonido de nuevo.] ¡Eso no es un oni!
Kyosuke: [Oye el sonido de nuevo.] Suena regular... ¡como pisadas!
Madoka: [Oye el sonido de nuevo.] Grandes pisadas... ¡que vienen hacia aquí!

[Justo entonces, un gran pie de reptil aparece frente a ellos. Mirando hacia arriba, Madoka, Kyosuke y Katsu son momentáneamente paralizados de miedo, el dragón está frente a ellos, con llamas surgiendo de su boca y una expresión de ira en sus ojos. Viendo a sus presas, el dragón suelta un furioso rugido ensordecedor.]

Madoka: ¡Un d-dragón!
Katsu: ¡Es enorme! ¡Y está bloqueando el paso!
Kyosuke: ¡Tenemos que librarnos de este monstruo y llegar a donde vive la hechicera! Si no, ¡la armada de Guilder jamás sobrevivirá!
Madoka: ¡Entonces no hay tiempo que perder! [A Katsu.] ¡Katsu! ¡Tenéis que llegar a la hechicera y hacer que nos ayude a desactivar el campo!
Katsu: ¿No esperareis que os deje a los dos detrás?
Kyosuke: ¡Si uno de nosotros al menos no llega a la hechicera, el Reino entero lo pagará caro! ¡Está bien! [Pausa.] ¡Estaremos bien sin ti, te lo prometo!
Katsu: [Duda, entonces toma la mano de Kyosuke.] ¡Buena suerte! [Corre por el corredor y desaparece tras la esquina.]
Madoka: [Toma la mano de Kyosuke.] ¡Vamos! ¡Tenemos que ganar tiempo por el bien de Katsu!
Kyosuke: [Asiente.] ¡Un!

[Madoka y Kyosuke corren con las pisadas del dragón estrellándose en el suelo tras ellos. Al final encuentran un pequeño pasaje en el lateral de la caverna y entran, intentando despistar al dragón por corredores más pequeños.]

Madoka: [Corriendo por los pasillos.] ¡Se supone que eres un hechicero! ¿No tienes ninguna magia que pueda afectarle?
Kyosuke: [Niega mientras corre.] ¡Así de grande no!
Madoka: [Gira la esquina, entonces paran de repente al encarar un sólido muro de roca.] ¡Kasuga-kun, estamos atrapados!
Kyosuke: [Mira frenéticamente por la pared de la caverna.] ¡Tiene que haber alguna otra salida!
Madoka: [Se gira despavorida al ver que el dragón les alcanza.] ¡No... no hay forma! ¡No hay forma de huir!

[Viendo a su presa detenerse, el dragón se echa hacia atrás respirando profundamente. Kyosuke y Madoka se encogen de miedo mientras el dragón echa...]

* * *

[Vista de la número 3 de Seishun-kan. Eiji se inclina hacia delante, atento a cada palabra de Kimura.]

Kimura: [En pleno ensueño.] "...mientras el dragón echa su aliento de fuego sobre la indefensa pareja. Las llamas cubren el rincón de la habitación. Ningún lugar al que correr, ningún lugar al que ir..." [Pausa.]
Eiji: [Revienta tras unos instantes.] ¡¿Y?! ¡¿Qué va a pasar ahora?! ¡¿Van a morir?!
Kimura: Bueno... [Mira hacia el reloj del escritorio.] ¡Dios mío...! ¡Mira qué hora es! Pobrecito... ¡te he tenido despierto mucho tiempo! [Preocupada.] Si no descansas un poco, no te pondrás mejor. [Empieza a hacer que Eiji se tumbe en la cama.]
Eiji: [Indignado.] ¿¡¿Q-q-qué...?!? ¡¿Cómo se supone que voy a dormirme si me dejas con la historia a medias?!
Kimura: [Insegura.] Pues...
Eiji: [Firme.] Si no terminas la historia, jamás me dormiré.
Kimura: [Piensa un momento, y luego acepta.] Vale... ¡está bien!

CONTINUARÁ...


Dirty Dozen Brass Band | Debt Consolidation | MPAA | Mortgages | Compare Credit cards