Kimagure Orange College: Keiko's Fairy Tale, Part 2

Episodio 35: Keiko's Fairy Tale, Part 2

[Vista de Seishun-kan. Fuera pueden oírse las cigarras, mientras se calman las brisas veraniegas. La paz del día es interrumpida cuando Saito y Kasamatsu bajan del autobús y caminan hacia Seishun-kan.]

Kasamatsu: ¡No puedo creer que le vayas a pedir en serio que salga contigo! [Medio mofándose.] Yuko-san, ¿dónde estás, Yu...?
Saito: [Extrañado, mientras sostiene flores y una caja de chocolatinas.] ¿Y tú qué haces aquí, por cierto? ¡A ti no te voy a pedir una cita!
Kasamatsu: [De buen rollo.] Venga ya... recuerda cuando en el instituto las chicas te rechazaban y te daban con la puerta en las narices una detrás de otra.
Saito: [Nervioso se pone bien el cuello de la camisa.] E-eso no volverá a suceder. Yoko-san y yo... [Se calla y se pone colorado.]
Kasamatsu: Será Yuko-san. [Se carcajea.] No te equivoques, o puede que las chocolatinas acaben entrando por tu nariz. [Entra en Seishun-kan.]
Saito: [Indignado.] ¡Serás...! [Se calma.] ¡No te preocupes por mí! He calculado todas las situaciones posibles. [Decidido.] ¡Estoy preparado para todo!
Kasamatsu: ¿Todo? [Señala hacia la residencia.]

[El discurrir de Saito se ve interrumpido al ver a Kyosuke, Katsu, Madoka, Egami, Yoko y Yuko, apoyados contra la puerta de la número 3, oyendo a hurtadillas. La curiosidad se apodera de Kasamatsu y Saito y caminan hacia el grupo.]

Kasamatsu: ¿A quién le están echando la bronca?
Yoko: [Susurra.] ¡Calla!
Kyosuke: [susurra.] ¡Estamos escuchando una historia de Keiko-san! Nos está usando como personajes en una fantasía épica medieval.
Kasamatsu: [Se lo piensa.] ¿Y tú quién eres? [Sonríe.] ¿El bufón de la corte?
Yoko: [Sarcástica.] Creo que ha dejado ese papel para ti...
Saito: [Nervioso.] Ah... bien. Oye, Yuko, ¿tienes algo que hacer?
Yuko: Bueno, ah... [Susurra avergonzada.] ¡Ahora mismo estoy como atada!
Saito: ¿Qué quieres decir con "atada"?
Yuko: [Señala hacia la puerta cerrada.] ¡El malvado hechicero me tiene atada en su castillo!
Saito: [Gran gota de sudor.] Pero... ¿y ahora qué voy a hacer con estas chocolatinas?
Yoko: [Se le iluminan los ojos.] ¡Ah, ¿chocolate?! [Agarra la caja.] ¡Justo lo que quería para el intermedio!
Saito: ¡Ah! ¡Son para Yuko!
Yuko: [Indiferente.] No pasa nada. No me hace gracia el chocolate.
Saito: ¿Eh? Oh... [Las flores se marchitan en sus manos.]
Madoka: [Susurra.] ¡Shh! Creo que va a continuar...

* * *

[Vista de una caverna en las profundidades de las Montañas Enanas. Madoka y Kyosuke están tumbados en el suelo de la caverna junto a un arroyo. Lentamente, Madoka despierta y mira a su alrededor hacia la oscuridad. Guiada por una débil luz proveniente de las ropas de Kyosuke, le encuentra tumbado cerca de ella, en el suelo.]

Madoka: ¡Kasuga-kun! [Agita a Kyosuke.] ¡Despierta, Kasuga-kun!
Kyosuke: [Medio inconsciente.] ¡¿Q-qué...?! ¡Ayukawa!
Madoka: Estoy aquí. [Mira hacia arriba y ve un agujero en el techo de la caverna, y una pila de rocas cerca del riachuelo subterráneo.] El suelo debe hacer cedido y caímos en el río justo antes de que el aliento del dragón nos alcanzase.

Voz en off de Eiji: ¡Ja! ¡Sabía que no habrían muerto!
Voz en off de Kimura: ¡Pues claro! No sería justo que murieran.

Kyosuke: [Mira hacia arriba y asiente.] Un. ¿Estáis... estás bien?
Madoka: [Asiente.] Mejor que nos movamos. Katsu-san podría necesitar nuestra ayuda.

[Madoka y Kyosuke se levantan. Tras tomarse un momento para escuchar ruidos sospechosos, comienzan a caminar río abajo.]

Kyosuke: Ayukawa... cuando nos encarcelaron... ¿conocías al Príncipe Hayashibara?
Madoka: [Tras un momento de silencio.] Le conocí antes de que su familia asumiese el poder en Guilder. Fue durante las Guerras del Desierto. Su familia luchaba por unir las tribus. Uno de sus generales alquiló mercenarios para luchar junto a la armada, incluyéndome a mí. Los dos coincidimos en un grupo de expedición cuando fuimos emboscamos. La mayoría fueron asesinados, nosotros dos retuvimos a los soldados enemigos hasta que llegó el grupo principal, que nos salvó.
Kyosuke: Entonces... vosotros dos...
Madoka: [Fríamente.] No te equivoques. Eso fue hace mucho tiempo. No hay nada entre nosotros.
Kyosuke: Sin embargo, parecíais quereros.
Madoka: No de ese modo. Nunca he necesitado a nadie.
Kyosuke: Bueno, todo el mundo necesita alguien en quien creer.
Madoka: Menos yo. Nunca le confiaría mi vida a nadie. Incluso en esa batalla... casi muero cuando un soldado tuvo un golpe de suerte a mis espaldas. Mientras caía, vi que el Príncipe Hayashibara aún luchaba. Pensé que luchábamos espalda contra espalda. Incluso cuando me vio caer, no hizo nada por ayudarme, y siguió luchando. Cosas similares sucedieron durante mis años de juventud, todo fue una decepción tras otra. Al final dejé de confiar en los demás, para confiar sólo en mí misma.
Kyosuke: ¡Pero eso es horrible! Si no crees en nadie, ¡estarás sola durante todo el resto de tu vida!
Madoka: [Más suave.] Bueno, supongo que debería empezar por darte las gracias por salvar nuestras vidas. Tu poder debe haber roto el suelo en el último segundo, y nos salvó.
Kyosuke: [Confuso.] Pero si yo no hice nada...

[Vista del castillo de Tanaka. Tanaka contempla una gran bola de cristal montada en el suelo del salón del trono. La imagen en el cristal sigue a Kyosuke y Madoka mientras caminan por la caverna en las Montañas Enanas.]

Tanaka: [Sonríe.] Por supuesto que no. Fui yo quien os salvó. [Acaricia la bola de cristal mientras la imagen pasa a ser la de Madoka.] Después de todo, un rey no sería lo mismo sin una reina. He buscado durante mucho tiempo a aquella que comparta mi trono, no serviría de nada el que pereciese antes de reunirse conmigo. [La bola de cristal muestra ahora la caverna donde Yoko y varios oni que sobrevivieron están cavando para salir del túnel.] Oh, vaya... supongo que debo encargarme de esto.

[Tanaka camina hacia un gran espejo colocado en el salón del trono, cierra sus ojos y canta algunas sílabas místicas. El espejo torna a la vida, brillando con energía y abriendo un portal hacia la cueva.]

Yoko: [Emergiendo por el portal.] ¡¿Qué fue eso?! ¡Jamás mencionaste nada acerca de un dragón!
Tanaka: [Sonríe.] Yo no soy el responsable de todos los monstruos que pululan por la tierra.
Yoko: [Sospechando.] Una vez te oí decir que reclamaste la lealtad de todos los monstruos de la tierra.
Tanaka: [Carcajea siniestramente.] No fue más que mera presunción. Disculpa mi exageración. Supongo que el resto de tu misión fue un éxito...
Yoko: [Alcanza su bolsillo y saca una pequeña gema.] Si el dragón hubiese decidido correr detrás de nosotros en vez de detrás de ellos, no habrías conseguido esto. [Ofrece la gema tanteando.] ¿Y si me pagas primero?
Tanaka: Muy bien... [Saca una bolsa de dinero y la cambia por la gema. Inserta la gema en la base de la bola de cristal, y luego saca un cetro y un amuleto. En el cielo nublado sobre ellos, los rayos caen y los truenos rugen.] ¡Con la última pieza del artefacto místico en su lugar, el arma es ahora invencible! ¡Pronto todos se postrarán ante mí!
Yoko: [Estrecha los ojos.] ¿Y eso qué quiere decir?
Tanaka: Quiere decir que pronto serás recompensada por tus servicios.

[Justo entonces, uno de los oni aparece corriendo y comienza a gruñir y a hacer gestos de preocupación. Tras escuchar el diálogo ininteligible, Tanaka sale al instante del salón del trono, Yoko sale tras él. Baja por la escalera de caracol hacia las mazmorras y se detiene al ver una celda vacía con grilletes abiertos.]

Tanaka: [Perplejo.] Impresionante... aparentemente, hemos subestimado la habilidad de tu hermana con las cerraduras.
Yoko: [Furiosa.] ¡Buscad por el castillo! ¡Encontradla!
Tanaka: [Se vuelve a calmar.] No puede ir muy lejos. [Para sí.] Además, será mejor que no le cuente a su hermana lo que sabe...

* * *

[Vista del exterior de la número 3.]

Yuko: ¡Yatta!
Todos los demás: ¡Shh...!
Yuko: [Se calla.] Ah... quiero decir... [Susurra.] ¡Eso demuestra que los feos tiparracos de la edad media no son rival para una heroína tan kawaii!
Katsu: [Incrédulo.] ¿Me robaste mis horquillas y tenazas y te atreves a llamarte heroína?
Yuko: ¡Fue por una buena causa!

* * *

[Vista del borde de las Montañas Enanas. Katsu sale de una gruta y observa la explanada rocosa, viendo una torre en el centro de un lago.]

Katsu: [Para sí.] Ese debe ser el lugar. [Echa la vista hacia atrás, con culpabilidad.] Espero de veras que encuentren una forma de escapar del dragón.

[Katsu mira a ver si divisa un camino hacia la torre, y se congela al oír un sonido. Se tumba ocultándose entre la hierba y aguanta la respiración al observar que alguien se acerca. Se tensa al ver una figura familiar subiendo por el camino.]

Katsu: [Para sí.] No puede ser... [Saca un cristal, aflojando el tapón.] ¡Esto la detendrá!

[Katsu agita el fluido en el tubo, y luego quita el tapón apuntado en la dirección de Yuko. El líquido se vierte poco a poco. Yuko retrocede y cae de espaldas mientras el olor invade el aire. Los ojos de Yuko lloran descontrolados mientras ésta lucha por recobrar el equilibrio. Katsu se aprovecha de su desorientación y la arrincona contra el suelo.]

Katsu: ¡Te tengo!
Yuko: ¡Ah! Por favor, ¡he venido a ayudar!
Katsu: ¡Eso mismo dijiste cuando mataste a mi mejor amigo!
Yuko: ¡¿D-de qué estás hablando?! ¡Acabo de escapar del castillo del hechicero!
Katsu: ¡Ni se te ocurra mentir! ¡Te vi llamando a los oni que nos atacaron!
Yuko: ¡Esa no era yo! ¡Era mi malvada hermana gemela Yoko!
Katsu: [Niega con la cabeza.] Oh, por favor... ¡esa es la excusa más vieja del mundo!
Yuko: ¡Es verdad! ¡TENGO una hermana gemela! ¡Ella me capturó después de que me dejaseis en las mazmorras de Guilder y tomó mi lugar! ¡Trabaja para el malvado hechicero Tanaka!
Katsu: Incluso si creyese que tienes una hermana gemela, ¿qué prueba tienes de que tú eras la gemela en Guilder?
Yuko: Bueno... [se calla, suspira y se echa la mano al bolsillo] toma. [Sostiene las tenazas y las horquillas de Katsu.]
Katsu: ¡Ah!
Yuko: [Mansamente.] Está bien, soy una ladrona. Te las quité cuando te pedí que me protegieses del mal. Poco después de eso, vino el Príncipe y os sacó a los tres cuando reconoció a Ayukawa-san.
Katsu: [Se calma.] Así que eras tú... [Dudando.] Aún no sé si creer lo de tu hermana gemela. Suena demasiado raro para ser verdad.
Yuko: [Exasperada.] ¡Si quisiese mentir, ¿no crees que te habría contado una historia mucho menos creíble?!
Katsu: [La suelta.] Bien. Digamos que por ahora te creo. ¿Qué sabes de los planes de Tanaka?
Yuko: ¡Ha conseguido algún tipo de arma mágica que puede destruir a mucha gente! Presume de que tan pronto tenga la última pieza en su lugar, demandará la completa obediencia de todo el continente, o destruirá las ciudades una tras otra hasta que nos sometamos.
Katsu: ¿Qué hay de tu hermana? ¿Dónde encaja ella?
Yuko: [Mirada baja.] Yoko siempre ha sido más avariciosa que yo. Tanaka ha debido hacer un pacto con ella para que consiga las partes místicas del arma. Después de capturarme, Tanaka la hizo infiltrarse en vuestro grupo y os preparó una emboscada. Pero él iba a traicionarla, pues no le contó que había un dragón esperando. Así que escapé de su mazmorra y me las arreglé para huir a través de su espejo mágico sin que se diese cuenta.
Katsu: Así que es por eso que los oni huyeron cuando oyeron al dragón, en lugar de luchar a su lado. Ellos tampoco lo sabían.
Yuko: Yoko no es como Tanaka. Si conociese sus planes, se volvería contra él.
Katsu: Bueno, desafortunadamente, Kyosuke y Madoka ya no se encuentran con nosotros. Si realmente quieres disculparte por tu hermana, tendrás que ayudarme. Voy a ver a cierta hechicera para averiguar si puede hacer algo para detener a Tanaka. Pero eso significa que podría acabar luchando contra Yoko. ¿Aún quieres venir?

[La cara de Yuko muestra dudas durante un minuto, pero al final asiente convencida.]

* * *

[Vista del pasillo exterior a la número 3.]

Yoko: [No del todo susurrando.] ¡¿Avariciosa...?!
Kasamatsu: Bueno, dice mucho el que vayas por ahí quitándole cosas a la gente.
Yoko: ¡Pero eso no me convierte en malvada!
Madoka: A veces la gente avariciosa puede ser tentada por el mal.
Yoko: ¡Vaya, mira quién habla! ¡Una mercenaria que no puede confiar en alguien tan apuesto y noble como Hayashibara sólo porque no te vio durante una pelea!
Madoka: [Colorada.] ¡E-eso sólo es un cuento!
Yoko: [Asiente con satisfacción.] ¡Ahí quería yo llegar!
Saito: [Argumenta en voz alta.] Llevamos escuchando ya un buen rato. ¿Cuándo nos va a presentar a nosotros?

* * *

[Volvemos a la caverna en las Montañas Enanas. El río subterráneo ha cogido velocidad al aumentar la pendiente. Madoka y Kyosuke llegan al final de una pendiente, cuando de repente ven varios oni cavando y saliendo a la caverna. El oni mira y comienza a aullar al reconocerlos. Kyosuke y Madoka salen huyendo río abajo. Justo tras ellos hay una horda entera de oni.]

Kyosuke: ¡Cuidado! [Se concentra y usa su poder para desviar un grupo de lanzas que les tiran.]
Madoka: ¡Estos monstruos parecen no rendirse nunca! [Uno de los oni salta hacia Kyosuke mientras éste se concentra sobre otro grupo de oni. Madoka suelta un mandoble, golpeando al oni en mitad del salto.]
Kyosuke: ¡Gracias!

[Ambos se separan y corren. Mientras bajan por una pendiente, la caverna parece no tener salida.]

Madoka: ¡Otro callejón sin salida!
Kyosuke: ¡Tenemos que intentarlo por el río! ¡A menos que pienses que los puedes derrotar a todos!
Madoka: [Para de contar en trece y niega con la cabeza.] ¡Ni en el mejor de los casos!

[Madoka y Kyosuke respiran hondo y saltan hacia el río. La rápida corriente les lleva a través de un pequeño agujero fuera de la caverna, dejando al grupo de monstruos aullando de frustración.]

[Vista del castillo de Guilder. Centenares de soldados se preparan para formar filas en formaciones de arqueros, lanceros, caballería e infantería. Mientras el Príncipe Hayashibara y sus generales repasan los detalles de última hora, varios soldados aprovechan la oportunidad de despedirse de sus seres queridos.]

Umao: [Llevando el uniforme y equipo del cuerpo de lanceros.] Ushiko-san, ¿dónde estás, Ushiko-san?
Ushiko: [Llevando un traje medieval.] Umao-san, ¿dónde estás, Umao-san?
Hayashibara: ¿Algún informe de los exploradores?
General: Me temo que no, alteza. Siguiendo vuestras órdenes, las aldeas vecinas han sido evacuadas. La armada está lista y preparada.
Hayashibara: [Tras un momento de consideración.] Entonces será mejor que pongamos rumbo al castillo de Tanaka. Si consiguen desactivar el escudo, puede que no lo consigan durante mucho tiempo. Esa oportunidad puede irse de nuestras manos si no les apoyamos.
General: ¡Pero aún no sabemos nada del grupo! ¿Cómo sabremos que han desactivado el escudo místico?
Hayashibara: [Pensativo.] Ayukawa-san... no renuncies, ni tampoco ninguno de los que viajan contigo. Deberíamos tener fe en nuestros camaradas, general.

* * *

[Vista del pasillo exterior a la número 3.]

Egami: ¡¿Fe en vosotros dos?! [Niega la cabeza incrédulo.] ¡No me hagas reír!
Kyosuke: [Molesto.] Oi, ¿qué quiere decir con eso?
Katsu: [A la defensiva.] Somos lo bastante buenos como para defender su honor, ¿no?
Madoka: Además, no debería hablar. Apuesto a que su pueblo fue el primero en ser evacuado.
Egami: [Fanfarroneando.] ¡Seguro que fue por el propio bien de la villa!

* * *

[Vista del río subterráneo. La corriente arrastra a Madoka y a Kyosuke a elevada velocidad mientras fluye por el interior de la montaña. Ambos luchan por permanecer unidos y contener la respiración. Mientras los segundos se acercan al minuto, el miedo comienza a penetrar en sus corazones al quedarse ambos sin aire. Justo antes de que eso suceda, dan con una pequeña bolsa de aire atrapada en la caverna.]

Madoka: [Tomando aire.] ¡¿Cuánto más durará esto?!
Kyosuke: [Tomando aire.] ¡No puede durar para siempre! Toda esta agua tiene que salir por fuerza al exterior, en alguna parte.
Madoka: [Mira a su alrededor.] Esto no es muy grande. No podemos permanecer aquí.
Kyosuke: [Afirmando.] ¿Recuerdas en lo que te dije antes acerca de creer en algo? ¿Crees en la suerte?
Madoka: [Pausa, luego sonríe.] Mucho me temo que no tengo elección.

[Ambos respiran de nuevo profundamente y se sumergen en el río.]

[Vista del borde del lago. En el centro del mismo, sobre una pequeña isla, una torre dibuja una sombra en el agua. Katsu y Yuko caminan por el borde en silencio, buscando una forma de cruzar.]

Yuko: Hey... [Larga pausa mientras siguen andando.] Eh, ¿por qué me castigas con el silencio? Dije que sentía el haber robado tus cosas.
Katsu: ¿Qué quieres que diga? Incluso aunque me crea lo de tu hermana gemela, aún sigues siendo hermana de la persona que traicionó a los dos mejores amigos que he tenido.
Yuko: ¡N-no fue culpa mía! Además, ¿por qué estás tan seguro de que tus amigos han muerto? No les has visto morir, ¿verdad?
Katsu: La última vez que les vi, estaban siendo perseguidos por un dragón del tamaño de una montaña. [Baja la mirada.] Ellos... despistaron al dragón para que yo me salvase.
Yuko: Esas cavernas pasan por todos lados. Pueden haber huido.
Katsu: [Larga pausa, luego asiente.] Quizás. Pero si lo han hecho, estarán a millas de aquí.

[Justo entonces, Madoka y Kyosuke salen de las profundidades del lago, recuperando el aire.]

Katsu: [De piedra.] ¡I-imposible...! [Sale corriendo para ayudar a Kyosuke y a Madoka a salir del lago.]

[Vista unos momentos más tarde. Katsu pone a Kyosuke y a Madoka al corriente mientras respiran hondo y se secan.]

Kyosuke: ¿Hermana gemela malvada? Eso es un poco difícil de creer.
Yuko: ¡¿Cuántas veces voy a tener que explicarlo?! Además, si yo estuviese en contra de vosotros, seguro que no estaría aquí ayudando. Estaría dejando el continente lo más rápidamente posible.
Madoka: Asumiendo que la historia sobre los planes de Tanaka es cierta. [Descansando.] Desafortunadamente, encaja demasiado bien en lo que hemos visto hasta ahora. Quizá esta hechicera pueda contarnos algo más.

[Vista del castillo de Ikemoto. Dentro hay varias estanterías de libros llenas con tomos de civilizaciones antiguas. En la pared, tras Ikemoto, runas místicas están marcadas: "NIKKEI", "COTIZACIÓN ACTUAL", "CAMBIO DE DIVISAS" y "FUTUROS". Junto a cada runa hay un display digital en cambio constante.]

Ikemoto: ¿Se supone que debo ayudaros? ¿Por qué?
Madoka: Si no lo hacéis, Tanaka gobernará el mundo.
Ikemoto: Cierto, eso es malo. ¿Pero qué pensáis que puedo hacer yo? Todo lo que yo sé sobre los arcanos, seguro que él lo sabe también, puede que aún mejor.
Kyosuke: Pero vos seguisteis sus pasos. Seguramente le conoceréis mejor que nadie.
Ikemoto: Es posible. ¿Qué queréis saber?
Katsu: Bien, para empezar, ¿qué consejo podéis darnos?
Ikemoto: [Sabiamente.] Deberíais comprar cuando los tipos de interés nacional estén bajos.
Katsu & Kasuga: [Gran gota de sudor.] ...!

[Yuko escribe a la ligera el consejo en un papel.]

Madoka: [Probando.] ¿Algún consejo que venga al caso?
Ikemoto: [Asiente.] Muy bien... es cierto que estudié con Tanaka-san cuando era joven. Era un hombre de gran sabiduría y conocimientos. Pero cuando descubrí sus objetivos, decidí no seguir formando parte de un plan tan malvado.
Madoka: [Preocupada.] ¿Plan malvado?
Ikemoto: [Amenazando.] Posee la Gran Esfera del Dragón. Con ese artefacto, puede ver lo que pasa en cualquier parte de la tierra.
Kyosuke: ¿Y qué puede hacer con eso? Quiero decir, puede espiar a todo el mundo, pero...
Ikemoto: No había terminado. Si consigue obtener el Amuleto de Reyes y el Cetro Estelar, será capaz de combinarlos, formando un arma mágica de poder inimaginable. Un arma capaz de permitirle destruir cualquier ciudad o villa en la tierra.
Katsu, Kyosuke, Madoka: ...!
Yuko: ¡Puede que ya sea demasiado tarde! Cuando me tenía atada, presumía de ser capaz de invadir el continente. También sé que Yoko ha trabajado a sus órdenes durante el último año, consiguiéndole algunos artefactos viejos.
Ikemoto: Entonces no hay nada que podáis hacer. Sería mejor que huyeseis hacia otro lugar y recomencéis vuestras jóvenes vidas.
Kyosuke: ¡No digáis bobadas! Todos cuentan con nosotros para echar abajo su escudo místico. El Príncipe Hayashibara vendrá con su armada y...
Ikemoto: ¿Y qué? Aún sin el escudo, Tanaka sigue siendo un maestro de la magia y tiene su propio ejército de monstruos.
Madoka: ¡Monstruos con los podemos combatir! ¡Todo lo que necesitamos es una forma de vencer a su arma mágica!

[Ikemoto niega con la cabeza y está a punto de decir algo cuando Madoka la interrumpe.]

Madoka: ¡No podemos renunciar! ¡Aún si somos derrotados, no podemos dejar morir a tanta gente!
Ikemoto: [Tras una larga pausa.] Los jóvenes... aún llenos de ideales. [Suspira, y luego sonríe.] Supongo que yo también fui joven y alocada. Muy bien, la Esfera del Dragón se encuentra en el centro del castillo. Este mapa os guiará, pero tened cuidado, [amenazando] ¡porque el castillo guarda una terrible maldición!
Kyosuke: [Preocupado.] ¡M-muy mal!
Ikemoto: [Alegre.] Pero vosotros podréis evitar casi todas las trampas mortales yendo por las cavernas subterráneas.
Kyosuke: [Aliviado.] ¡Muy bien!
Ikemoto: [Amenazando.] ¡Las cavernas están pobladas por docenas de furiosos muertos vivientes!
Kyosuke: [Preocupado.] ¡Muy mal!
Ikemoto: [Alegre.] Pero esta poción os protegerá a ti y al grupo de los muertos vivientes.
Kyosuke: [Aliviado.] Muy bien.
Ikemoto: [Amenazando.] ¡La poción contiene benzoato de potasio!
Kyosuke: [Confuso.] Ahh... [Larga pausa.]
Katsu: [Susurrando a Kyosuke.] Muy mal.

* * *

[Vista del pasillo exterior a la número 3.]

Madoka: [Susurra divertida.] Sí que es Ikemoto-san... de mala leche en un instante, alegre al siguiente. Keiko-san ha dado en el clavo con su personalidad.
Saito: ¡Aún no nos ha usado a nosotros!
Yoko: [Sarcástica.] Puede que piense que no sois madera de héroe.
Kasamatsu: [Asiente y se carcajea.] Tiene razón. Supongo que no estamos hechos para ser los malvados secuaces del hechicero oscuro.
Yoko: [Gran gota de sudor.] ...!

* * *

[Vista de la zona montañosa. Alzándose siniestro en la distancia, el castillo de Tanaka aguarda en el horizonte. Kyosuke, Madoka, Katsu y Yoko se detienen al borde de un profundo barranco. Cruzando el mismo hay un viejo puente de cuerda de aspecto destartalado, el cual se balancea visiblemente debido a las continuas ráfagas de viento.]

Madoka: [Temerosa mirando al cañón.] Habrá al menos un kilómetro de caída.
Yuko: [Mirando hacia abajo, con miedo.] ¿T-tenemos que ir por aquí?
Kyosuke: [Asiente.] Ya vamos con retraso. Si el Príncipe Hayashibara se atiene al horario prefijado que acordamos, posiblemente ya esté de camino. Podemos recuperar el tiempo perdido atajando por el cañón en lugar de bordearlo.
Katsu: [Asiente.] Además, posiblemente fueron los Enanos quienes construyeron este puente. [Comienza a cruzar con cuidado.] Las construcciones de los Enanos se supone que tienen una resistencia legenda... [Es interrumpido bruscamente por el ruido de una tabla de madera que se rompe bajo él.] ¡Gyaa...!
Kyosuke: ¡Katsu! [Se concentra, y lo eleva de nuevo hacia el puente.]
Yuko: [Sarcasmo temeroso.] ¡¿Qué decías acerca de las construcciones de los Enanos?!
Katsu: [Muerto de miedo.] ¡Debieron hacer este puente en su día libre...!

[Katsu traga saliva y continúa andando mucho más tentativamente, comprobando cada tablón a ver si aguanta su peso. Yuko, Madoka y Kyosuke le observan atentamente. Después de un par de pasos en falso, Katsu llega al otro lado y deja salir un suspiro de alivio.]

Yuko: [Muerta de miedo.] Mi turno, ¿verdad?
Madoka: ¡Ten cuidado...!

[Yuko comienza a cruzar, haciendo lo mejor que puede para caminar recta y ligera. Rachas de viento amenazan su avance mientras Madoka, Katsu y Kasuga observan y esperan. Tras varios minutos, Yuko consigue cruzar, salta del puente y aterriza en los brazos de Katsu que la aguardaban.]

Voz en off de Yuko: [Susurra desde fuera de la habitación 3.] ¡No te formes ideas equivocadas...!
Voz en off de Katsu: [Indiferente desde fuera de la habitación 3.] Ni se me pasó por la cabeza...

[Kyosuke asiente a Madoka, quien comienza a cruzar. Llega a la mitad del camino cuando de repente se detiene.]

Kyosuke: [Preocupado.] ¡¿Qué pasa...?!
Madoka: [Para sí mientras permanece inmóvil.] ¡Ese sonido...!

[Sin previo aviso, tres oscuros reptiles alados vuelan a toda velocidad por los acantilados que les rodean, aparecen a la vista y vuelan directos hacia el puente.]

Kyosuke: ¡Wyverns!

[Sin dudarlo, Kyosuke rápidamente monta en el puente e intenta cruzar, pero los wyverns alcanzan primero a Madoka. El wyvern en cabeza atrapa a Madoka en el puente justo cuando Kyosuke llegaba a donde estaba ella.]

Madoka: ¡Kasuga-kun! [Es arrastrada a gran velocidad.]
Kyosuke: [Intenta en vano alcanzarla con la mano.] ¡Ayukawa!
Katsu: [Grita.] ¡Kasuga-san! ¡El puente...!

[El aviso de Katsu llega demasiado tarde, los wyverns a los flancos cortan las cuerdas al pasar, desapareciendo por los acantilados. Kyosuke pega un brinco justo cuando el puente se parte en dos. Se las arregla para alcanzar una tabla de madera y un cabo de cuerda mientras su mitad del puente se estrella contra la pared del barranco.]

Yuko: [Ve que la cuerda que sujeta el puente se está rompiendo.] ¡Date prisa! ¡El puente se viene abajo!
Katsu: [Rápidamente abre su mochila y saca un trozo de cuerda. Entonces lanza un extremo de la misma por el barranco.] ¡Kasuga! ¡Agarra esto!

[Kyosuke se las compone para coger la nueva cuerda justo cuando lo que queda de puente se desploma por el abismo. De todas formas, su atención se centra en los wyverns mientras desaparecen por el horizonte distante, a través de las nubes de tormenta que rodean al castillo de Tanaka.]

Kyosuke: [Desesperado.] Ayukawa...

PAUSA PARA LOS ANUNCIOS

[Vista de la sala de estar, en el apartamento de Ryo Saeba. Con cara de salido, Ryo está sentado en el sofá, consultando a toda velocidad su agenda de teléfonos, mientras habla por un móvil.]

Ryo: [Al teléfono.] ¡Hola, soy Saeba, feliz Navidad! [Busca otro número y marca.] ¡Hola, soy Saeba, feliz Navidad! [Busca otro número y marca.] ¡Hola, soy Saeba, feliz Navidad! [Busca otro número y marca.] ¡Hola, soy...! <¡clonck!> ¡Urgh!

[Kaori ha aparecido en escena, impactando mística y brutalmente un martillo sobre la cabeza de Ryo, en el cual se puede leer "estamos a siete de agosto".]

Ryo: [Dolorido.] Que bonito es el amor... cuando no llueve.
Kaori: Y eso que sólo ibas por la "M"...

Voz en off: [Mientras las voces de Ryo y Kaori se apagan, aunque se ve que siguen discutiendo.] Si tu mejor amigo no te hace caso, y tu reserva de martillos escasea... ¿no será que están bajando las tarifas de los móviles?

FIN DE LOS ANUNCIOS

[Vista del castillo de Tanaka. Los wyverns bajan y toman tierra en la almena superior. Madoka es dejada caer sobre el suelo, rodeada por oni armados y una figura de aspecto familiar.]

Yoko: [Fría satisfacción.] Nos encontramos de nuevo...
Madoka: Así que... tú debes ser la "hermana gemela malvada" de la que hablaba Yuko-san.
Yoko: Yo preferiría definirme como "abierta a las oportunidades". A veces, los verdaderos guerreros han de poner su ética en compromiso.
Madoka: [Fríamente.] Llámalo como quieras. Cualquiera que embosca a sus oponentes no es un guerrero.
Yoko: ¿Ah, sí? [A los oni después de quitarle la espada a uno de ellos.] Decidle a vuestro amo que estaré allí en unos minutos.

[De mala gana, los oni abandonan la cima de la torre. Yoko entonces le pasa a Madoka la espada, desenvainando la suya propia.]

Yoko: [Confiada.] He oído hablar de ti desde lo de las Guerras del Desierto. Siempre me he preguntado cuán buena eres en realidad.
Madoka: [Igual de confiada.] Entonces espero no defraudarte...

[Durante los primeros segundos, ambas guerreras se observan mutuamente, estudiándose. Yoko ataca primero, abalanzándose cargando con la espada hacia el vientre de su oponente. Madoka bloquea el ataque, gira y golpea la cara de Yoko con su mano libre. Yoko retrocede, sin poder contener apenas el siguiente mandoble de Madoka.]

Madoka: [Echándole en cara a Yoko.] Eres demasiado agresiva. Esta será tu muerte.
Yoko: ¡Damare!*

* ¡Cierra el pico! (Forma muy vulgar)

[Yoko vuelve a cargar, pero hace una finta y cambia su ataque con un movimiento circular de muñeca. Madoka consigue bloquear la trayectoria de la espada, pero paga su precio al recibir un codazo de Yoko en pleno abdomen. Madoka se encoge del golpe y rueda hacia atrás, levantando su espada a tiempo de bloquear el siguiente mandoble de Yoko. Con sus espadas bloqueadas, Yoko intenta hacer presión con el arma, empujando hacia delante con fuerza, pero Madoka cambia su punto de apoyo, haciendo que Yoko pierda el equilibrio. Mientras Yoko cae de boca, Madoka incrusta el mango de su espada en la barbilla de Yoko. Yoko se derrumba en el suelo y Madoka avanza hacia ella. De todas formas, sin previo aviso, Yoko lanza un puñado de polvo hacia la cara de Madoka, haciendo que momentáneamente pierda la visión.]

Yoko: [Gira.] ¡Sukiari!* [Eleva su espada.] ¡Te veré en el in...!

* ¡Un hueco!

Voz en off de Eiji: [Avergonzado.] O-oneechan... ¡no tienes por qué ponerte tan dramática!

* * *

[Vista de la habitación 3.]

Kimura: ¿Eh? ¿Qué quieres decir?

[Eiji señala hacia las manos de Kimura.]

Kimura: ¿Hm? [Baja la vista y ve que ha sacado parte de la colcha de la cama de Eiji hacia su regazo.] ¡Ah, lo siento! ¡Es que me he distraído! [Respira y se calma.] Esto... ¿por donde iba?
Eiji: [Al instante.] "Te veré en el in..."
Kimura: Eso es...

* * *

[Vista del castillo de Tanaka. Yoko sonríe con satisfacción mientras baja su espada. De todas formas, su golpe final es bloqueado por la repentina aparición de un cetro.]

Tanaka: [Fríamente.] Te dije que no debía ser herida... No hagas que te castigue por tu falta de profesionalidad.
Yoko: ¡Ella es peligrosa!
Tanaka: Al contrario, no tiene precio.

[Yoko capta la idea y se va de mala gana. Tanaka escolta a Madoka escaleras abajo, asistida por un pelotón de oni. Una vez en la sala del trono, Tanaka acaricia su bola de cristal.]

Tanaka: Por favor, disculpa a mi ruda empleada, actuó sin autorización por mi parte. Tengo planes mucho mejores para ti.
Madoka: [Determinada.] ¡No me importa lo que hagas! Aunque me tortures, ¡jamás te ayudaré!
Tanaka: [Suavemente.] Me temo que has malinterpretado mis intenciones. [Sonríe.] Has sido aquí para cumplir tu destino... como mi amada consorte.
Madoka: [Indignada.] ¡No digas memeces! ¡¿Qué te hace pensar que aceptaré?!
Tanaka: ¿Qué puede ser...? [Sonríe amenazando.] ¿Qué te parecen... las vidas de todos los habitantes del país?
Madoka: [En plena conmoción.] ¡No... no puedes hablar en serio...!
Tanaka: [Señala hacia la gran bola de cristal en el centro de la sala del trono.] Observa la legendaria Esfera del Dragón.

[Tanaka cierra sus ojos, canta algunas sílabas y se concentra. La bola de cristal forma una imagen de las Montañas Enanas. Sin previo aviso, la imagen estalla con una poderosa explosión de fuego. Madoka observa con horror mientras la montaña es bañada en fuego mientras el humo que se levanta forma una nube con forma de seta. La vista cambia para mostrar a varios niños jugando en la plaza central de Guilder.]

Tanaka: [Gentilmente.] Qué niños tan hermosos... tan jóvenes... tan llenos de vida... tan... [se torna frío] inconscientes de lo frágil que puede llegar a ser la vida. [A Madoka mientras la bola de cristal se oscurece.] Como ves, ningún poder en todo el continente puede hacerme frente.
Madoka: ¡No si no tienes esto! [Suelta un mandoble hacia la bola de cristal, sólo para ver como la espada rebota sin hacer daño.] ¡I-imposible...!
Tanaka: [Se mofa.] Bwajaja... ¡me temo que no será tan fácil! [Sonríe fríamente.] No malinterpretes mi risa, me sentiría decepcionado si no lo hubieses intentado. Por tu ardor es por lo que te elegí: como mi reina, será privilegio tuyo el decidir el destino de ciudades enteras. Contigo a mi lado, estaré en posición de permitir que esos niños sirvan como mis súbditos. Si te niegas... no podré permitir que crezcan para convertirse en mis enemigos...
Madoka: [Visiblemente afectada mientras susurra.] Entonces no tengo elección...
Tanaka: [Suavemente acaricia su cuello por la parte de atrás.] Eso es cierto.

[Madoka tiembla ligeramente, para luego tensarse, rehusando el mostrar debilidad. Tras lanzarse a Tanaka una venenosa mirada, sale de la habitación del trono con toda la dignidad que puede mostrar.]

Tanaka: [Sonrisa malvada.] Jeh jeh... [Ríe.] Jajajaja... [Rayos invaden el cielo mientras los truenos subrayan las carcajadas de Tanaka.]

Voz en off de Eiji: [Intimidado.] Jo, sí que es malo el tío este...
Voz en off de Kimura: [Calmándole.] ¡No te preocupes! ¡Nadie es tan malo en la vida real!

[Vista del borde de los dominios del castillo de Tanaka. En la tienda principal, Hayashibara acaba de terminar de escuchar la historia (contada deprisa y corriendo) de labios de Kyosuke, Katsu y Yuko. Los soldados van y vienen, planeando el ataque.]

General: [Saluda.] Los hombres están en posición.
Hayashibara: [Asiente.] Muy bien. ¡Tenemos que destruir ese arma a toda costa!
Kyosuke: ¡No debéis! ¡Tanaka ha secuestrado a Ayukawa! ¡Si atacáis ahora, la mataréis!
General: ¡Imposible! Si nos retrasamos, ¡puede usar el arma contra todos nosotros!
Katsu: ¡No, no puede! Según las notas de Ikemoto-sensei, no puede apuntar con tanta precisión al objetivo. Puede mirar en todas partes, pero sólo puede destruir una gran área de golpe. No puede atacar a nuestra armada tan cerca de su castillo porque se destruiría a sí mismo.
Kyosuke: [Desesperado.] ¡Por favor, os lo ruego! ¡Dadnos una oportunidad de rescatarla antes!
General: [Bruscamente.] ¡Sólo es una persona! ¡Una vida no vale la pena...!
Hayashibara: [Interrumpe severamente.] General. Todas las vidas son importantes. Ayukawa-san es una de las personas que nos ha ayudado a llegar hasta aquí. Si abandonamos a nuestra propia gente, ¿entonces qué nos diferencia de lo que Tanaka-san le hizo a Yoko-san? [Mira hacia el cielo nocturno, y luego se dirige a Kyosuke.] Nuestros soldados están mejor entrenados para luchar durante el día. Faltan dos horas para que amanezca. Tienes hasta entonces para rescatar a Ayukawa-san. Después de ese tiempo, no tendremos más remedio que atacar, por el bien del Reino.
Kyosuke: [Asiente.] Gracias, su alteza.

[Vista de una oscura caverna bajo el castillo de Tanaka. La sensación de miedo que produce se acentúa con los tétricos sonidos que se oyen en la escuridad que rodea a Yuko, Katsu y Kyosuke mientras caminan. Guiados por una débil pero útil luz entre las pertenencias de Kyosuke, los tres caminan temblando de miedo, pero se las arreglan para seguir adelante.]

Katsu: No sé si sabes que al atacar de noche, pillaremos a los muertos vivientes en su momento más poderoso...
Yuko: [Muerta de miedo, exasperada.] Vaya, ¡justo lo que necesitaba oír ahora!
Kyosuke: [Incierto.] No te preocupes. Ikemoto dijo que mientras permaneciésemos juntos, la poción nos protegería y no se acercarían.

[Sin previo aviso, un esqueleto emerge de la oscuridad y avanza. Kyosuke, Katsu y Yuko se apretujan mientras garras y dientes brillan en la caverna débilmente iluminada, sólo para ver con alivio como la criatura cae al suelo de repente a cinco metros de distancia.]

Katsu: ¡Estamos salvados...!

[Justo entonces, el sonido de traqueteo y movimiento se hace más fuerte, rodeándoles por todas partes. Al borde del radio visible, esqueletos horripilantes y rostros descompuestos brillan con hambre y furia.]

Yuko: [Muerta de miedo.] ¡E-esa poción aún funciona, ¿verdad?!
Kyosuke: [Asiente incierto.] L-la saqué hace un ratito. ¡Espero que aún funcione!

[De repente, uno de los monstruos coge un peñasco y lo lanza hacia Kyosuke.]

Kyosuke: ¡Ite! [Mira a su alrededor y ve que otros monstruos preparan armas arrojadizas variadas.] ¡Oh, mierda! ¡Creo que conocen el punto débil de la poción!
Yuko: ¡Usa tu magia!

[Kyosuke se concentra y consigue bloquear telequinéticamente la primera oleada, pero comienza a tener dificultades mientras se prepara la siguiente andanada de armas arrojadizas.]

Kyosuke: ¡Hay demasiados!
Katsu: ¡Corred! ¡Os cubriré! [Saca una ampolla de dos secciones con tetraclorato y amoniaco y la lanza hacia el grupo. Un humo hediondo aparece al instante, pero los monstruos esqueléticos lo ignoran y continúan su avance.]
Kyosuke: ¡Son muertos vivientes! ¡El humo no los detendrá!
Katsu: ¡Y me lo dices ahora...!

[Katsu sale corriendo, uniéndose a Kyosuke y Yuko. Los monstruos avanzan por todas partes, tratando de capturar a su presa.]

Yuko: [Se congela al ver un montón de zombis bloqueando el paso.] ¡Kasuga-san!
Kyosuke: ¡Seguid corriendo! [Se concentra, y telequinéticamente echa a los monstruos a un lado, abriendo el paso.]

[Katsu saca otro tubo con ácido sulfúrico concentrado y lo lanza hacia el esqueleto en cabeza, sólo para ver desilusionado que el ácido no surte efecto. Mientras son rodeados y comienzan a tirar lanzas, Katsu se queda atrás. Antes de poder reunirse con Kyosuke, una de las lanzas le golpea en la parte de atrás de la pierna, cayendo al suelo rocoso.]

Katsu: ¡ITE!
Kyosuke: ¡Katsu! [Se concentra, y aparta varios esqueletos que rodeaban a Katsu. Entonces observa el tajo profundo en la pierna de Katsu y se queda congelado al ver la sangre que emana de la herida.] ¡Oh, mierda, esto tiene mala pinta! [Rasga una tira de ropa de su camisa y le hace un torniquete a la pierna.]
Katsu: [Se retuerce de dolor.] ¡T-tenéis que seguir sin mí! [Se pone rígido de dolor cuando Kyosuke tensa el torniquete.]
Kyosuke: ¡P-pero...!
Katsu: [Aprieta los dientes con determinación.] ¡La vida de Ayukawa-san está en peligro! ¡Tú eres el único que puede salvarla, yo sólo te retrasaré! No te preocupes... [coge la mano de Kyosuke] ¡yo los retendré! ¡Vete...!
Yuko: [Mira hacia el corredor, con miedo.] ¡Kasuga-san, se acercan!
Katsu: [Tiembla a causa de la pérdida de sangre, y comienza a respirar dificultosamente mientras lucha por sacar unos cuantos tubos de cristal.] ¡Os veré cuando regreséis!
Kyosuke: [Tras un breve instante.] ¡Volveré a buscarte, lo prometo!

[Katsu observa como Kyosuke y Yoko se pierden por el corredor, y luego centra su atención en la horda de esqueletos que se acerca lentamente. Resuella mientras intenta en vano detener la sangre que emana de su pierna, parpadeando mientras su visión se hace más y más borrosa.]

Katsu: [Para sí.] Kasuga... perdóname... por mentirte en lo último que te he dicho en esta vida...

[Katsu cierra sus ojos momentáneamente, recordando las lecciones que aprendió en sus años de academia. Tras un momento, saca ciclotetrametilenotetranitramina y trinitrotolueno y comienza a mezclar.]

Katsu: [Midiendo con los ojos cerrados.] "HMX y TNT mezclados en proporción 70/30, produce uno de nuestros más poderosos y peligrosos componentes, llamado Octol." [Coloca un fusible en la mezcla resultante, iluminándola.] "El Octol tiene una velocidad de detonación de 8000 metros por segundo." [Calmadamente observa como varios monstruos le rodean.] Kasuga... por favor, haz que Ayukawa-san sea fel...

[Vista del final del corredor, que da a la planta baja del castillo. Yuko y Kyosuke acaban de salir de uno de los túneles. De repente, una gran explosión se oye tras ellos. La onda expansiva les arrastra mientras el túnel comienza a desplomarse.]

Yuko: [Susurra en shock.] ¡K-Katsu-san...!

[Kyosuke observa que el túnel se les cae encima, con su mente en pleno shock. Lentamente, dicho shock deja paso a la ira y la determinación.]

Kyosuke: Tanaka... [Tiembla con furia y lágrimas.] ¡Jamás te lo perdonaré...!

* * *

[Vista de la número 3. Eiji tiene cara de alucinado.]

Eiji: ¡¿R-Ritsu-oniichan muere?! ¿P-pero por qué ha hecho eso? [Culpablemente.] ¡Y-yo sólo bromeaba cuando dije que se volaría él sólo!
Kimura: [Mansamente.] Katsu-san sabía que no podía seguir sin poner en peligro a sus amigos, no quería que los monstruos les alcanzasen. [Mira hacia el reloj en el escritorio.] Sabes, se está haciendo tarde. Quizá debas dormir un poco...
Eiji: [Indignado.] ¡Ni se te ocurra parar ahora!
Kimura: [Resignada.] Hai, hai...

[Vista del pasillo. Los susurros de todos se detienen mientras miran hacia Katsu.]

Katsu: [Confuso.] Y-yo... no sé que pensar. Quiero decir, no me parece justo morir antes de que termine la historia... ¡pero supongo que fue por una buena causa!
Madoka: La verdad... espero que yo también muera por una buena causa.
Kyosuke: ¡A-Ayukawa...!
Madoka: ¡Sólo en la historia!

* * *

[Vista de la sala del trono de Tanaka. Tanaka usa su bola de cristal para mirar el exterior de su castillo, revisando las tropas dispuestas contra él, mientras Madoka está a su espalda, buscando un hueco. Tanaka pone cara de desprecio con desdén, justo cuando Yoko entra en la sala del trono.]

Yoko: ¡Ahí fuera hay una armada entera! ¿Qué vas a hacer al respecto?
Tanaka: [Mira la armada en el exterior.] Tontos patéticos... [Se gira hacia uno de los monstruos a su lado.] Que nuestras legiones los destruyan.

[El monstruo asiente, gruñe y se va.]

Kyosuke: [Entra en el salón del trono por el pasillo exterior.] ¡Tanaka!
Tanaka: [Sonríe con esperanza.] Vaya, al final has venido.
Madoka: ¡Kasuga-kun!
Kyosuke: ¡Ayukawa!
Tanaka: [Se gira hacia Madoka.] ¿Qué piensas de mi reina? Hemos contemplado tus progresos con interés. Qué lástima que Katsu-san no pueda estar aquí para contemplar los festejos de mi ascensión al trono de Emperador de la tierra.
Kyosuke: [Temblando de furia.] ¡K-kisama bakemono yaro...!
Tanaka: ¿"Bakemono"...? Qué estupidez. La moral es para los hombres, no para los dioses...
Kyosuke: [Se concentra.] ¡Yo te detendré! [Eleva varias antorchas por el salón del trono y las manda volando hacia Tanaka.]
Tanaka: Chico iluso... tus poderes nada pueden hacer contra mí.

[Tanaka hace un gesto, haciendo que las antorchas se desplomen al suelo. Entonces señala al techo sobre Kyosuke, haciendo que los ladrillos se descoloquen y caigan sobre Kyosuke. Kyosuke se las compone para desviar las rocas que caen, y enviarlas en dirección hacia Tanaka. Mientras todo esto sucede, Madoka consigue subrepticiamente abrirse paso hasta el otro lado de la sala, equipándose con una de las espadas dejadas por la armada de oni. Yoko ve a Madoka y sale corriendo hacia el lado opuesto de la habitación, desenvainando la espada.]

Yoko: [Yendo hacia Yuko.] ¿Vas a algún lado?
Yuko: ¡Yoko! ¡Piensa en lo que estás haciendo!
Yoko: [Moviendo su espada.] ¡Sí que pienso! ¡Pienso que voy a estar en el bando ganador!
Yuko: [Sólo defendiéndose.] ¡Yoko! ¡No lo hagas! ¡No merece la pena!
Yoko: ¡No seas ridícula! ¡Tanaka va a gobernar todo el continente! ¡Cuando sus monstruos derroten a la armada de Guilder, ahí fuera, no habrá nadie más que se oponga a sus órdenes!
Yuko: ¡Baka! ¡No sólo va a gobernar sobre ellos! ¡Va a destruir ciudades enteras hasta que la gente se rinda!
Yoko: [Se congela.] ...!
Tanaka: [Carcajada malvada.] Muy cierto, lo haré. ¡Las ciudades y naciones que se opongan a mi voluntad serán completamente destruidas!
Yoko: [En shock.] ¡M-masaka...! ¡Dijiste que gobernarías el continente cuando todos se rindiesen!
Tanaka: Cierto. Pero un gobernador debe ser fuerte para que sus súbditos le teman. Por tanto, tendré que darles algunas lecciones. [A Kyosuke.] Así que como puedes ver, tus esfuerzos no te servirán de nada. [Se gira hacia Yoko.] Yoko, destrúyeles.
Yoko: ¡NO! [Se gira hacia Tanaka.] ¡Robar cosas de ancianos ricachones es una cosa! ¡El asesinato en masa es otra! [Carga hacia Tanaka.] ¡No quiero formar parte de esto!
Tanaka: [Fríamente.] ¡Tonta...! [Señala hacia el techo sobre Yoko al avanzar ésta. La araña cae del techo, estrellándose contra el suelo y aplastando a Yoko.]
Yuko: ¡Yoko!

* * *

[Vista del pasillo exterior a la número 3.]

Yoko: ¡Lo sabía...! [Engreída.] ¡Sabía que no era tan malvada después de todo! ¡Sólo una persona virtuosa podría sacrificar noblemente su vida por el bien común!
Egami: [Mira hacia el cielo mientras los demás sudan la gota gorda.] Oh, no me vengas con eso ahora...
Yoko: ¡Calle! ¡Sólo tiene envidia porque lo único que ha hecho ha sido correr y esconderse, mientras que yo he tenido una muerte heroica!
Katsu: [Inexpresivo.] Creo que mi muerte fue mejor.

* * *

[Vista del exterior del castillo. Los vigilantes, colocados en las colinas de cara al castillo, comienzan de repente a hacer sonar gongs y a soplar silbatos.]

General: [Saliendo de su tienda.] ¡¿Qué sucede?! ¿Qué pasa?
Informador: [Corre hacia la tienda de mando.] ¡El enemigo ha tomado el campo! ¡Monstruos horribles, miles de ellos!
Hayashibara: ¡Que los escuadrones se preparen para un ataque frontal! [Se gira hacia varios capitanes.] ¡Listos los lanceros! ¡Atentos los arqueros!

[La primera oleada de monstruos carga hacia una nube de flechas. La mayoría del primer grupo caen, pero son rápidamente reemplazados por la siguiente oleada de atacantes que llega al campo. Las topas de infantería avanza al unirse los grupos.]

[Vista del salón del trono, en el castillo. En este instante, la mayor parte de la habitación está en ruinas. Kyosuke jadea de fatiga, pero permanece en pie. Tanaka está un pelín desfallecido. Tras Tanaka, Madoka se pone silenciosamente en posición mientras Kyosuke advierte calladamente su presencia. Tras Kyosuke, Yuko hace lo que puede por Yoko.]

Tanaka: [De mala gana.] Tu abuelo te ha enseñado bien... Tal vez haya sido demasiado rudo. [Ofrece su mano.] ¡Únete a mí, y completaré tu entrenamiento! Con nuestras fuerzas unidas...

Voz en off de Eiji: Oneechan, ¡ya estás otra vez sacando frases de otros sitios!
Voz en off de Kimura: ¡Ah, lo siento! A veces no es fácil inventarse material original.

Kyosuke: [Duramente.] ¡Jamás me uniré a ti! [Concentra lo que queda de poder en las piedras frente a él y las lanza hacia Tanaka.]
Tanaka: [Eleva sus manos para repeler el ataque.] Muy bien... ¡entonces muere...!

[Kyosuke se pone a cubierto mientras las piedras giran, apuntando en su dirección. Tanaka se toma un momento para soltar una carcajada, y entonces capta un movimiento con el rabillo del ojo.]

Tanaka: ¡¿Qu...?! [Se gira hacia Madoka en el momento que ataca con la espada.]
Madoka: [Hunde la espada en el pecho de Tanaka.] ¡Muere tú!

[Tanaka se tambalea, mirando la espada sobresalir de su pecho con morbosa curiosidad, y entonces ríe.]

Madoka: ¡I-imposible...!
Tanaka: [Lucha con dolor, pero consigue extraer la espada de su pecho.] ¡Mi vida está unida al poder de la Esfera del Dragón! ¡Mientras ella exista, yo viviré! [La herida del pecho comienza visiblemente a cerrarse.] ¡Y la Esfera del Dragón es indestructible!

[Detrás de Kyosuke, Yoko trata de aferrarse como puede a la consciencia mientras Yuko trata de sacarla.]

Yoko: [Desesperadamente.] ¡B-bonita forma de morir...! Me temo que tengas que darle a nuestros padres la mala noticia.
Yuko: [Con lágrimas.] ¡Aguanta! ¡Yo te sacaré de aquí!
Yoko: [Lucha con dolor.] ¡No... hay tiempo...! ¡Escucha...! Su arma es indestructible porque tiene las tres partes. ¡Si las separas, la esfera está hecha de cristal...!
Yuko: [Asiente, gritando a Kyosuke.] ¡Kasuga-san, el cetro y la esfera! ¡Se necesitan las tres partes para que el arma sea indestructible!
Tanaka: [Furioso.] ¡Ya basta! [Apunta, y el techo se desploma sobre Yoko y Yuko. Fríamente mientras son enterradas bajo toneladas de piedra y tierra.] Qué apropiado... las dos que nacieron juntas murieron juntas.
Kyosuke: [Mira indefenso.] ¡Miyasato-tachi! [Concentra la última brizna de poder e intenta hacerse con el cetro.] ¡Yo te detendré, no importa lo que me cueste!
Tanaka: [Despreciándole mientras impide que el cetro vuele contra la corriente telequinética.] ¿Esto es todo el poder que te queda? Puedo resistir fácilmente.
Madoka: ¡Entonces resiste esto! [Rebana la mano de Tanaka, soltando el cetro.]
Tanaka: [En shock.] ¡Gya...! [A Madoka.] ¡Te lo ofrecí todo...! ¡Traidora...!
Madoka: [Furiosa.] ¡La traición sólo existe cuando se jura lealtad! ¡Yo no he hecho semejante voto!
Kyosuke: [Agarra el cetro con sus manos.] ¡Ayukawa! ¡La esfera!

[Madoka lanza su espada contra la esfera, volandola en pedazos. Tanaka observa sorprendido mientras la explosión resultante le empuja hacia atrás, empotrándose en el trono. Bajo él, el suelo comienza a venirse abajo, haciéndole caer en las cavernas. Tanaka grita una maldición para el destino mientras desaparece de la vista. Al mismo tiempo, el castillo entero comienza a agitarse y a caerse a cachos.]

Kyosuke: ¡Oh, mierda! ¡El destruir las cavernas debe haber debilitado los cimientos del castillo! ¡Ayukawa!

[Madoka corre mientras lo que queda de sala del trono comienza a desplomarse. Junto con Kyosuke, corren por el pasillo principal, hacia la entrada, mientras el castillo de derrumba tras ellos. Al llegar a la antesala, el suelo cae bajo los pies de Madoka. Kyosuke apenas consigue atraparla, y lucha por que no caiga, mientras el suelo que se desploma y los cascotes que caen del techo amenazan la precaria sujeción.]

Madoka: [Desesperada.] ¡Kasuga-san, no hay tiempo! ¡Déjame caer! ¡Sálvate!
Kyosuke: [Con determinación.] ¡No hables así! ¡Te prometo que te sacaré de aquí! Por favor... puedo ayudarte... pero tienes que confiar en mí...
Madoka: [Reconociendo.] ¡Tú! En el pueblo... ¡fuiste tú! [Redobla sus esfuerzos.]

[Con la ayuda de Madoka, Kyosuke consigue sacarla justo cuando la sala del trono de desploma completamente. Fuera, la batalla entre hombres y monstruos se detiene al ver ambos bandos que el castillo se viene abajo. Asustados por el repentino giro de los acontecimientos, los oni comienzan a dispersarse y a huir.]

[Vista del exterior de las ruinas del castillo de Tanaka. La armada está levantando el sitio y preparándose para volver a la ciudad. En la tienda principal, Hayashibara habla con Kyosuke y Madoka.]

Hayashibara: Felicidades a ambos. El Reino está muy en deuda con vosotros.
Kyosuke: No lo hicimos solos, su alteza. [Triste.] Algunos de nuestros amigos dieron sus vidas para salvarnos.
Hayashibara: [Asiente.] Yo personalmente me aseguraré que sus sacrificios sean recordados por todo el Reino. [A Madoka.] Me alegro de haberte visto de nuevo, incluso bajo estas circunstancias.
Madoka: El placer ha sido mío.
Hayashibara: La armada partirá en breve. ¿Os reuniréis con nosotros en Guilder?
Madoka: No, creo... [mira a Kyosuke] que volveremos a nuestras villas. Tenemos mucho de que hablar.
Hayashibara: [Retrayéndose.] Comprendo. [A Kyosuke.] Kasuga-san, estoy seguro de que serás un gran hechicero algún día. Será para mí un honor el luchar a tu lado.
Kyosuke: [Asiente, y luego observa al sol naciente.] Si nos necesitáis, volveremos.

[Kyosuke y Madoka se giran ambos, y se alejan cabalgando.]

Hayashibara: [Observan como se van, cabalgando uno al lado del otro mientras sale el sol.] Saraba da, Ayukawa... Todos tienen un verdadero amor. Espero que encuentres la felicidad con el tuyo...

* * *

[Vista del exterior de Seishun-kan. Fujimoto sube por la cuesta en dirección a la casa, llevando dos bolsas de verduras. Al entrar, se detiene ante la vista totalmente inusual frente a ella.]

Fujimoto: [Sorprendida.] ¿Es algún juego o es que mi puerta es tan interesante?
Madoka, Kyosuke, Yoko, Yuko, Katsu, Saito, Kasamatsu: [Nerviosos.] Waah...
Egami: Ahh... bueno... [Serio.] Como ooya-san*, la salud y el bienestar y mis inquilinos son responsabilidad mía. Sólo quería asegurarme que Eiji está totalmente repuesto. [Larga pausa. Se desploma ante la mirada firme de Fujimoto.] Estábamos oyendo a hurtadillas...

* Propietario

Madoka: No es verdad. Keiko-san le estaba contando a Eiji una historia y nos queríamos enterar de la narración.
Kasamatsu: [Se prepara para irse.] ¡Aún pienso que debía habernos incluido a nosotros! ¡Podíamos haber sido los generales de la armada, o algo!
Yoko: ¿Tú? Si lo hubiese hecho, ¡la armada habría sido conquistada por los monstruos! ¡El mal habría reinado por toda la tierra!
Saito: De eso seguro que tú sabes mucho, ¿verdad?

[Todo se levantan y salen afuera para continuar allí la conversación, dejando a Fujimoto sola en el pasillo.]

Fujimoto: Me temo que al final no fue una historia de amor...

[Vista de la habitación número 3. Kimura respira un pelín cansada, esperando la reacción de Eiji.]

Eiji: Sabes, oneechan... [Una sonrisa comienza a formarse lentamente en su cara.] La verdad es que ha estado muy bien...
Kimura: [Se le iluminan los ojos.] ¡¿De verdad lo crees?!
Eiji: [Recupera la expresión de aburrimiento.] Bueno... quiero decir... para una historia que te acabas de inventar...
Kimura: Ah, bueno... ahora pienso que debes meterte en la cama. [Suavemente acuesta a Eiji en su futón. Tras asegurarse de que está en la cama, se levanta y calmadamente camina hacia la puerta.]

Eiji: Oneechan.
Kimura: [Se gira.] ¿Hmm?
Eiji: [Dudando.] ¿Crees... de verdad... que todos tienen su verdadero amor?
Kimura: [Asiente.] ¡Sí... con todo mi corazón!

[Vista varios días más tarde de los apartamentos Blue Horseshoe. En la habitación de Kimura, Keiko está arropada en la cama con pinta de estar pálida. Akiko saca un termómetro de la boca de Keiko mientras Masaki mira.]

Kimura Akiko: [Con preocupación.] Bueno, ahora sí. Tienes la gripe.
Kimura Keiko: [Débil.] Me siento fatal...
Kimura Masaki: [Sollozando.] ¡MI POBRE HIJITA!
Fujimoto: [Voz desde fuera del apartamento.] ¡Gomen kudasai!

[Kimura Akiko se levanta y abre la puerta.]

Kimura Akiko: Ah, aquí estás. Gracias por venir con tanta urgencia.
Fujimoto: [Niega con la cabeza.] No, no es nada. Kimura-san es una chica muy buena. Eiji estaba deseando ver cómo le iba.
Eiji: [Asiente.] Un.
Kimura Akiko: Vaya, es un alivio. Volveremos en cuando el doctor nos dé las medicinas. [A Masaki.] ¿Anata?
Kimura Masaki: Ah, hai, kaasan. [Se aleja de la cama de Keiko y se va con Akiko.]
Fujimoto: Bueno... ¿por qué no te quedas haciéndole compañía a Kimura-san mientras hago un poco de té?
Eiji: Un. [Va al cuarto de Kimura.] Oneechan, ¿genki da?
Kimura Keiko: [Se alegra.] Ah, me siento mejor ahora. Kyo-chan y Katsu-san vinieron antes con copias de los apuntes de clase. Todos han sido tan buenos... [Saca una tarjeta de su mesilla de noche.] Madoka-san hizo que todos me firmasen esta tarjeta de "ponte mejor pronto". [Mira de nuevo la tarjeta con cara de puzzle.] ¿"La hermana gemela malvada"...? [Piensa un poco.] ¿Quién puede ser?
Eiji: Bueno, tú quédate ahí. Okaasan hará un buen caldo y té para que te pongas mejor.
Kimura Keiko: [Triste.] Pero no tengo ningún videojuego para que te entretengas.
Eiji: Hmm... ¡ya está! Esta vez te contaré a ti una historia. [Se aclara la garganta y piensa un momento.] Esta es la historia de una estudiante que era muy buena en mates. Le gustaba a todo el mundo porque era muy buena y dulce con la gente.
Kimura Keiko: Hmm... [piensa un instante] ¿era guapa?
Eiji: [Asiente y sonríe.] Un. Muy guapa.


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