Kimagure Orange College: Rhapsody in Orange

Episodio 37: Rhapsody in Orange

[Amplia vista de un lago montañoso. Encajado entre el verde follaje de las montañas, reluce como una perla.]

Narración de Kyosuke: Sucedió durante el fin de semana que pasamos en Nikko. Lo recuerdo, estábamos observando el lago Yunoko desde un mirador. Era ya tarde, y el cielo estaba nublado; tan sólo había un claro, un pequeño resquicio entre las nubes y las montañas. Y entonces, durante tan sólo un minuto, el sol poniente brilló por ese resquicio. Los rayos se reflejaron en el lago y colorearon las nubes, y de repente... Bueno, creo que me estoy dejando llevar un poco. En realidad todo comenzó un poco antes, aquella mañana...

[Vista de Kyosuke, Madoka, Hayashibara, Oda, Saito y Kasamatsu, subiendo por una senda en el bosque. Todos llevan ropa de excursión, cargados con mochilas. Se están acercando a una bifurcación en la senda, con un viejo cartel de madera en la intersección. Originariamente pintado de verde, ahora la pintura está medio pelada y el cartel parece de color gris sucio. Tres flechas de madera apuntan en tres direcciones diferentes. Hayashibara saca su libro de ruta y le echa un vistazo.

Hayashibara: Bueno, hay tres formas posibles de llegar a Yunoko. Hay un sendero panorámico que va hacia el norte por el bosque y luego bordea el lago Yunoko. Otro va hacia el oeste: es un poco más corto pero el terreno es más empinado, aunque pasa por las cascadas Yu, que dicen que son bastante espectaculares.
Oda: ¿Y el tercero?
Hayashibara: Oh, no nos interesa para nada. Es un camino angosto y tortuoso que pasa por la cumbre de la montaña. Es el más corto de los tres, pero está marcado como "difícil".
Kasamatsu: ¿Dónde pone eso? [Hayashibara le pasa el libro de ruta. Kasamatsu lo examina con cuidado y se lo devuelve.] ¡Parece emocionante! ¡Yo voy por ahí!
Saito: [Levantando una ceja.] ¿Estás completamente loco o es que estás vacilándonos?
Kasamatsu: No, de verdad. Para dar un paseo normal por el bosque, puedo hacerlo en la ciudad cuando quiera. Aquí me gustaría tener algún reto.
Hayashibara: [Sorprendido.] Tienes todo el derecho del mundo a jugarte el cuello, pero yo no voy a trepar por los riscos sin el calzado adecuado. Además, te llevará todo el día llegar hasta Yunoko.
Kasamatsu: Hmpf. Vosotros los mortales no conoceis las asombrosas habilidades físicas del Ninja Rojo. Saltando de roca en roca con la impresionante agilidad de una cabra montesa...
Saito: Tú sí que estás como una cabra.
Kasamatsu: Tsk, tsk. Los mortales sois unos incrédulos.
Saito: [Sospechando.] ¿Acaso tienes alguna clase de truco en mente?
Kasamatsu: ¡Pues claro! ¡Es un viejo truco, tan sólo conocido por los Ninjas Rojos! Pero te diré una cosa. Si tan incrédulo eres, vente conmigo, ¡y lo comprobarás con tus propios ojos! ¡El Ninja Rojo es lo suficientemente poderoso como para llevar a dos personas por la senda rocosa, incluso aunque uno de los dos sea un debilucho escéptico!
Saito: ¿A quién llamas debilucho?
Kasamatsu: A ti. A menos que te vengas conmigo.
Saito: ¡Muy bien, iré contigo!
Hayashibara: Pues yo pienso ir por el camino de la cascada, que parece el más divertido. [Echa un vistazo.] Kasuga-san, Ayukawa-san, ¿quereis venir conmigo?
Madoka: Pues no sé. Yo prefiero hacer la excursión por el bosque. ¿Kasuga-kun?
Kyosuke: Ah, claro. ¿Oda-san?
Oda: Ahh... hum, pues no sé.
Kasamatsu: [Atándose las cintas de la mochila.] Bueno, vosotros podeis quedaros aquí a discutir. Me largo. ¡Sígueme, mi ignorante aprendiz!

[Saito eleva la vista al cielo, pero aún así sigue a Kasamatsu. Cogen la senda más a la derecha y en unos momentos desaparecen en el bosque.]

Madoka: Bueno, nosotros deberíamos irnos también. ¿Qué hay, cinco kilómetros hasta Yunoko?
Hayashibara: Seis y medio, si vais por el bosque.
Madoka: Ajá. ¿Está marcada la senda?
Hayashibara: Debería estarlo.
Madoka: Está bien. Ea, ¡nos vemos en Yunoko! [Guiña.] ¡Ya veremos quien llega primero! Oda-san, puedes venirte con nosotros si quieres.

[Hayashibara asiente, se sujeta bien la mochila, y toma el camino del centro. Kyosuke y Madoka toman el más a la izquierda. Caminan en silencio más o menos medio minuto, disfrutando del juego de luces entre sombras, que se cuelan por entre el follaje de los árboles. Entonces Kyosuke se para de repente.]

Kyosuke: Vuelvo en un minuto.
Madoka: ¿Huh? ¿Qué pasa?
Kyosuke: Te lo digo en cuanto vuelva. Espérame, ¿vale?

[Sale corriendo senda atrás. En un minuto llega a donde están las señales. Oda está aún allí.]

Kyosuke: Y yo que pensaba que yo era el indeciso.
Oda: [Niega con la cabeza.] Es que no sé lo que quiero. [Mira hacia Kyosuke.] No creo que me apetezca ir de excursión. Para mí, Kasuga-kun, que si echamos un vistazo, a lo mejor encontramos una cabaña, ya sabes, con chimenea y todo, para que podamos... hum... seguir por donde lo dejamos cuando nos interrumpieron el día que nos conocimos. [Guiña.]
Kyosuke: ¡Oda-san!
Oda: [Ríe.] Estaba de broma. [En serio.] Lo que sé es que no quiero entrometerme entre vosotros dos.
Kyosuke: Hum. Ya veo.

[Pausa.]

Oda: ¿Puedo pedirte un favor?
Kyosuke. Claro.
Oda: Creo que... me voy a ir con Hayashibara-san... pero si os pasa algo a los dos y ya no... no seguís... juntos... bueno, entonces... [Respira hondo.] Házmelo saber. Quizá entonces podamos buscar una cabaña. [Rápidamente echa a andar hacia el camino al oeste.] Os veré luego. Ten cuidado.

[Kyosuke se queda solo. Sigue a Oda con la mirada y suspira.]

Kyosuke: [Para sí.] Bueno, aquí hay unos pocos que sí que no están seguros de lo que quieren.

[Se echa la mochila al hombro y sale corriendo por la senda del bosque para reunirse con Madoka.]

[Vista de Saito y Kasamatsu caminando por una amplia senda en el bosque.]

Saito: Bueno, ¿cuáles son esas habilidades secretas del Ninja Rojo?
Kasamatsu: [Sabiamente.] Ah, ya veo que deseas que te enseñe. Nada más fácil, mi inexperimentado aprendiz. [Saca un papel doblado de su bolsillo.] Deberías leer detenidamente este antiguo pergamino, una recopilación de venerados secretos.
Saito: ¿Qué es eso?
Kasamatsu: Es un panfleto para turistas. Lo cogí en la recepción del hotel. Pensé que podría ser útil. También me he dado cuenta de que el libro de guía de Hayashibara-san es de hace dos años.
Saito: ¿Qué puede haber pasado en dos años? No se puede haber acortado la distancia.
Kasamatsu: Ah, ¡esa es la diferencia entre las personas normales y el Ninja Rojo! Cuando los meros mortales se enfrentan a caminos por montañas rocosas, empiezan a pensar en sendas alternativas, calzado de montaña, y cosas así. Pero cuando se trata del genio del Ninja Rojo, él piensa en... ¡un teleférico!
Saito: ¡¿Un teleférico?!
Kasamatsu: [Desdoblando el panfleto.] Construyeron uno el año pasado. Te lleva directamente hasta Yunoko en media hora.
Saito: Oh. ¿Y eso no es hacer trampa?
Kasamatsu: ¿Hacer trampa con qué? Tampoco es que hayamos hecho una apuesta para ver quién llega antes.

[Vista de Hayashibara, que camina lentamente por la senda del bosque. Entonces oye una voz.]

Oda: ¡Eh, espérame!

[Oda aparece corriendo por la curva en la senda, y alcanza a Hayashibara, mientras su chaqueta azul ondea mientras corre.]

Hayashibara: [Sonríe.] Vaya, parece que al final no voy a ir sólo, después de todo.
Oda: Bueno... es que quería ver la cascada.
Hayashibara: [Asiente.] Un. [Mira hacia atrás.] ¿Viene alguien más?
Oda: No.
Hayashibara: Ah. Bueno, supongo que Kasuga-san se fue con Ayukawa-san.
Oda: No, él se fue con los chicos.
Hayashibara: ¿QUÉ?
Oda: [Ríe.] Que es broma. Pues claro que se fue con ella.
Hayashibara: Un. Y no querías molestarles.
Oda: No, no es eso. Es que... bueno, ya he estado bastante tiempo con ellos y además, ya he hecho excursiones por el bosque. Y como tú decías que había una cascada, pues... ¿sabes?
Hayashibara: [Asiente.] Nuevas experiencias, ¿no? [Oda asiente.] Bueno, mejor que nos pongamos en camino. Quiero llegar a Yunoko antes de que oscurezca.
Oda: Venga, ánimo.
Hayashibara: [Sonríe.] Dices eso mucho, ¿no? [Oda se ríe y asiente.]

[Los dos comienzan a caminar por la senda en el bosque, y siguen en silencio unos minutos. Entonces Oda se detiene.]

Oda: Eh. ¿Puedes oler eso?
Hayashibara: ¿Te refieres al agua? [Olisquea el aire.] Creo que sí. Debemos estar cerca de la cascada.
Oda: Creo... ¡creo que puedo oírla también!

[Sale corriendo por la senda. Hayashibara la sigue, mientras los árboles retroceden alrededor. Tras un recodo del camino, sale del bosque e inmediatamente ve a Oda. Está quieta junto a una rápida corriente de agua, mirando hacia el lugar de donde viene. Hayashibara se detiene y sigue la mirada de Oda.]

Hayashibara: [Tras unos segundos de silencio.] Guau.

[Vista de Madoka. Está sentada sobre una piedra cubierta de musgo, junto al camino, bebiendo de una cantimplora y mirando alrededor. Frente a ella, el camino gira hacia la derecha. A la izquierda, el terreno desciende en cuesta, y los árboles desaparecen gradualmente hacia un pequeño arroyo, brillando al pie de la colina. Se escucha un sonido brusco, y Kyosuke se materializa junto a Madoka.]

Madoka: ¿Está ella bien?
Kyosuke: ¿Ella...? Ah, quieres decir... ¿cómo lo has sabido?
Madoka: [Le mira y sonríe.] Bueno, o bien te has dado cuenta de que le gusta Hayashibara-san o es que has decidido tomar los dos caminos al mismo tiempo. [Pone su mano tras la cabeza.] "Ja, ja. Oye, Oda-san, he visto algo tras esa roca, ¡no me esperes, vuelvo en un minuto!"
Kyosuke: ¡A...Ayukawa!
Madoka: Venga, que estoy de broma. No creo que hicieses algo parecido ahora.
Kyosuke: [Asiente.] Hablando de Oda... yo no me he dado cuenta de nada. Me lo dijo ayer. ¿Lo... lo sabías?
Madoka: Lo sospechaba. ¿Sabes que suele ser muy abierta y confiada? Bueno, hace poco estaba así con todo el mundo menos con él. Así que pensé que ahí pasaba algo.
Kyosuke. Ah. Sabes, estoy contento de que se haya ido con él, en todo caso. Así puedo ir de excursión contigo.
Madoka: [Ríe.] Es verdad. Venga, mejor que echemos a andar.

[Vista de Saito y Kasamatsu. Pasan junto a otra señal, esta mucho más reciente. La flecha apunta en dirección al camino, y pone "hacia el teleférico".]

Kasamatsu: ¡¿Ves?!
Saito: Aún no comprendo por qué querías separarte del grupo.
Kasamatsu: ¿No lo entiendes? Si cogemos el teleférico, llegaremos antes a Yunoko.
Saito: ¿Y?
Kasamatsu: Para que podamos conocer a todas las chicas que hay allí sin tener que competir con Mister Béisbol.
Saito: Eso es tan... ridículo.
Kasamatsu: Mira quién habla... el mismísimo señor a-dos-tiempos.
Saito: ¡Eh! Voy a aclarar este lío. Alguna vez. Antes o después.
Kasamatsu: Sí, claro.
Saito: ¿Y qué planeas hacer *tú* aquí, si me permites la pregunta? ¿Las antiguas técnicas de seducción del Ninja Rojo?
Kasamatsu: No, sólo quiero asegurarme de que me presento correctamente, ya sabes, comportarme como un chaval sensible y amable.
Saito: Eso sería esforzarte demasiado.
Kasamatsu: Hmpf. Por eso tengo que practicar. No puedo bajar mi guardia con las mujeres.

[Los dos salen del bosque. Hay un claro, y el terreno cambia, dejando surgir las montañas. Una plataforma blanca y unos postes de sujección de cables en forma de T contrastan con los colores verdes oscuros del follaje. Saito y Kasamatsu caminan hacia la plataforma y pagan el viaje. Tras subir por la escalera hasta el nivel de embarque, esperan hasta que la siguiente cabina llega. Cuando lo hace, el hombre uniformado abre las puertas, y Saito y kasamatsu entran. El hombre está a punto de cerrar la puerta, cuando es detenido por una voz que le llama.]

Voz: ¡Eh, espere!

[Una chica sube corriendo la escalera y salta hacia la cabina, en el último instante.]

Chica: ¡Gracias! [La puerta se cierra, y la chica aprovecha para recuperar el aliento. Entonces se sopla de la cara un mechón de su pelo marrón bastante largo.] ¿Qué hay, tíos? Me llamo Asono. [Suelta una risita.] Pero me podeis llamar Asono-chan.
Saito & Kasamatsu: ...

[Vista de Oda y Hayashibara. Los dos están siendo deleitados por la vista de las cascadas Yu. Como una enorme columna blanca radiante, el agua desciende desde los acantilados cubiertos por musgo verde brillante. Abajo, donde golpea el agua, la cascada desaparece en una nube chispeante de neblina, creando un leve rugido.]

Oda: ...guau.
Hayashibara: [Sonríe.] Tú hablabas de nuevas experiencias, ¿no?
Oda: Me alegro de haber venido por aquí.
Hayashibara. [Pausa.] ¿Sabes qué? Creo que me alegra el que hayas venido por aquí. Es mejor experimentar esto con alguien más. ¿Qué? ¿Tengo algo en la cara?
Oda: Ah, no. Sólo estaba... buscando... una forma de cruzar el río.
Hayashibara: Vamos a seguir la senda.

[Así hacen, y llegan al borde de la corriente. Hay una placa clavada a un poste, que dice "A causa del deshielo, los niveles de agua están altos. Puede ser peligroso cruzar el río por las piedras." Una cadena de piedras blancas con superficies lisas van a lo largo del río hasta la orilla opuesta.]

Hayashibara: Oh, oh. [Levanta el pie y examina la suela del zapato.] No estoy seguro de si esto agarrará bien... [Levanta la mirada.] ¡EH!
Oda: [Saltando desde la tercera piedra hasta la cuarta.] ¡Vamos! ¡Es fácil!
Hayashibara: ¡Espérame!

[Oda sonríe y se detiene a mitad del camino, mirando hacia Hayashibara. Con cuidado, éste pone el pie en la primera piedra y comprueba la sujección. Entonces con cuidado pone el pie en la segunda, y así llega hasta donde está Oda, que le sonríe.]

Hayashibara: ¿De qué te ríes ahora?
Oda: [Señala sobre su cabeza.] Mira. ¡Es precioso!

[Hayashibara mira hacia arriba. Una nube enorme, blanca por los laterales y siniestramente oscura en el centro, está apareciendo por lo alto de la cascada. Parece un reflejo de la nube de neblina que hay en la base de la cascada.]

Hayashibara: Vale, muy bonito. Parece un poco... amenazadora, quizás. [Se da la vuelta y se le resbala el pie.] ¡Aaayuahhh!

[Durante un breve lapso, intenta mantener el equilibrio girando locamente los brazos. Oda se lanza a por él para mantenerle en pie y, como resultado, los dos se precipitan al agua. Durante un segundo tras la caida, los dos se mantienen en silencio, en shock, sentados en medio de un río de medio metro de profundidad. Entonces Oda se echa a reir.]

Hayashibara: ¿Y ahora QUÉ?
Oda: ¡Hablando de nuevas experiencias...!

[Vista de Madoka y Kyosuke. Siguen por la senda en silencio. La senda llega hasta una zona boscosa, que se empina hacia arriba. Pronto, la luz del sol comienza a desvanecerse, y una neblina blanca, arrastrándose por entre la tierra, envuelve los troncos de los árboles.]

Kyosuke: [Deteniéndose.] Vaya... niebla más rara.
Madoka: ¡Esto no es niebla! Estamos dentro de una nube.
Kyosuke: Oh. Es... bonito. Espero que podamos seguir la senda.
Madoka: [Asiente.] Seguro que iremos bien. Si tenemos problemas, ¡siempre puedo usar mis superpoderes!
Kyosuke: ¿QUÉ superpoderes?

[Madoka sonríe y le enseña a Kyosuke su brújula de bolsillo.]

Madoka: ¿Preparado?

[Kyosuke asiente y con cuidado prosiguen el camino, asegurando cada paso, hasta que la senda se hace rocosa y resbaladiza. En un minuto, los dos han desaparecido en el interior de la nube.]

PAUSA PARA LOS ANUNCIOS

[Es una hermosa mañana en la residencia Tendo. Ranma sale de su habitación en bermudas, bostezando. No se da cuenta de que un cubo de agua ha sido precavidamente posicionado sobre la puerta, hasta que es demasiado tarde.]

Ranma-chan: ¡Yeaaaaaaack! ¡FRÍA!

[Vista de Nabiki sacando fotos desde detrás de una esquina.]

Nabiki: [Para sí.] ¡Sí! ¡Este sí que es un momento Kodak!

[Coge un teléfono y marca.]

Nabiki: ¿Kuno-chan? Tenemos que hablar. Trae un montón de pasta.

Voz en off: Vive un momento Kodak.

FIN DE LOS ANUNCIOS

[Vista del teleférico, subiendo por entre dos laderas montañosas. El valle bajo ellos también asciende en cuesta, y pronto una neblina blanca les tapa la vista. Saito y Kasamatsu intentan mirar fuera, intentando hacer como que no se dan cuenta de que Asono les está mirando.]

Asono: ¡Eh, tíos! ¿Qué estais haciendo ahí? ¿Sois universitarios? ¿Teneis novia? ¿Por qué no respondeis? ¿Eh? ¿Hago demasiadas preguntas? ¿No? ¿Y ahora qué?
Saito: Uh... es que estamos... hum... disfrutando el paisaje.
Asono: Un. [Salta hacia el banco junto a Saito y Kasamatsu y mira también.] ¡Es verdad, qué bonito! [Salta de nuevo hacia su banco.] Eh, deberíamos ir más rápido. ¿Sabeis cuando se tarda en llegar allí? ¿Hemos llegado ya? ¿Eh?
Saito: Hum... media hora, creo.
Asono: Hmpf. Eso es demasiado. Quiero estar en Yunoko. ¿Cómo es que tu amigo es tan callado? ¿No puede hablar? Por cierto, ¿qué estais los dos haciendo aquí? Eh, esa nube parece como un cucurucho de helado, ¿no creeis?
Saito: [Susurra a Kasamatsu.] Di algo.
Kasamatsu: [Susurra también.] No sé qué decir.
Saito: [Susurra.] El Ninja Rojo está confuso, ¿eh?
Asono: ¿Sabeis? Es de mala educación no contestar cuando te hablan.
Kasamatsu: [En voz alta.] Sí.
Asono: Anda, si resulta que sabe hablar. ¿Sí qué? ¿Cuándo crees que llegaremos?
Kasamatsu: Sí, creo que parece un cucurucho de helado.
Asono: ¿Qué parece un cucurucho de helado? Ah, la nube. ¿Qué estais haciendo aquí?
Saito: Estamos pasando aquí el fin de semana con nuestros amigos de la universidad.
Asono: Un. Eh, ¿no vais a preguntar qué hago yo aquí? Bueno, os lo digo igualmente. Voy a Yunoko porque he oído que tienen las mejores casas de baños con piscinas de agua caliente. A lo mejor conozco a algunos chicos guapos allí. [Suelta una risita. Mira a Saito y Kasamatsu.] Ups. Mejorando lo presente.
Saito: [Intentando cambiar de tema.] Uh, vaya vista. ¿Habeis visto esa nube? Estamos justo sobre ella.
Asono: ¡Qué linda es! Parece... hum... ¿una hamburguesa?
Kasamatsu: [Mirando hacia arriba en vez de abajo.] La de debajo está bien. Me da miedo la de arriba. Parece... peligrosa.
Saito: [Mira arriba también.] Tienes razón, es una nube de tormenta.
Asono: [Agita la cabeza.] ¿Y qué? Estamos totalemente a cubierto. A fin de cuentas, ¿qué puede ir mal?

[Hay un flash cegador, y el teleférico se detiene. Casi instantáneamente, llega el ensordecedor BOOOOM del trueno.]

Kasamatsu: Hum... ¿qué decías?

[Vista del río de la cascada. Oda y Hayashibara salen del mismo, con pintas que dan pena, todo mojados.]

Hayashibara: [Temblando.] Bueno, no nos ha ido tan mal. Ahora sólo tenemos que caminar deprisa, para que no cojamos frío, y todo irá perfectamente. [Mira hacia Oda.] Escucha, lamento haberme caido, y seguro que ahora tenga una pinta graciosa. ¿Por eso están sonriendo?
Oda: No. No importa. ¡Vamos!

[Rápidamente recuperan la senda.]

Hayashibara: Mira, vamos bien. En pocos minutos nos secaremos, y...

[El enorme flash conecta las nubes con la tierra, y en pocos segundos sigue el ensordecedor crash del trueno. Al segundo siguiente comienza a llover.]

Oda: No creo que nos sequemos mucho así.
Hayashibara: ¡Aack! ¡Tenemos que andar más rápido!
Oda: No creo que resulte. Está lloviendo fuerte, así sólo nos mojaremos aún más. Además, no estoy segura de que debamos... ¿Me enseñas el libro de guía?
Hayashibara: Toma. Vaya, está todo mojado.

[Oda comprueba el libro y mira hacia alguna parte hacia la izquierda, donde una estrecha senda desaparece en el bosque.]

Oda: Sí, deberíamos salir a un claro durante la tormenta.
Hayashibara: ¿Qué otra cosa se te ocurre? ¿Sentarnos bajo algún arbolito?
Oda: [Niega con la cabeza.] Creo que podemos hacer algo mejor.

[Oda empieza a bajar por la estrecha senda. Cuando se gira y ve que Hayashibara no la sigue, vuelve atrás, le coge de la mano y le arrastra tras ella.]

Hayashibara: [Siguiéndola.] ¿Qué has encontrado allí, y cómo...?

[Oda se detiene y tras ella Hayashibara. Los dos aparecen frente a una cabaña en el bosque. Oda suelta la mano de Hayashibara y camina hacia la puerta. Abriéndola, echa un vistazo dentro, y luego se vuelve.]

Oda: Está vacía. Entremos.

[Vista del teleférico, inactivo. Comienza a llover, y el agua forma una difusa película sobre la ventana del teleférico.]

Asono: [Mirando por la ventana.] ¿Qué pasa, tíos? ¿Cuándo creeis que se pondrá en marcha de nuevo? Hmpf. Si tardamos más de media hora, pediré que me devuelvan el dinero.
Saito: [Susurrando a Kasamatsu.] ¿Por qué estás tan callado?
Kasamatsu: ¿No te imaginas lo que vamos a sudar cuando salgamos del teleférico? Sus padres nos aplicarán el tercer grado cuando sepan que nos hemos quedado aquí atrapados a solas con su hija.
Asono: [Que estaba escuchando.] Vaya, menuda tontería. He venido sin mis padres. Estoy aquí con mi hermana. Mis padres están en el extranjero. Uhh, a ver si esto arranca pronto. Me estoy helando aquí.
Saito: [Sabiamente.] Asono-san, sólo queremos asegurarnos de que todo está correcto. Eres joven, y quizá no lo entiendas, pero la situación es potencialemente delicada, y...
Asono: ¿De qué estás hablando? Todo *está* correcto. ¿Y qué es lo que no entiendo? Pues claro que lo entiendo. Quiero decir, no soy ninguna virgen. Eh, ¿por qué me miras así? Más bien deberías mirar a tu amigo, parece que se está poniendo verde por momentos. Uggh, tengo frío. Debería haber alguna manta para emergencias por aquí.
Saito: [A Kasamatsu.] ¿Estás bien? [Susurra.] No tienes por qué alarmarte de nada. He leido en alguna parte que una de cada cuatro chicas de instituto en Japón...
Kasamatsu: [Interrumpiendo, susurrando.] Bueno, es que... me extraña mucho. [Mira hacia Asono, que busca por la cabina, sin escucharles.] Además...
Saito: [Susurra.] ¿Qué?
Kasamatsu: [Susurra.] Demo admitir... que estoy un pelín... envidioso.
Asono: ¡Eh, tíos, apartaos de ese banco! Creo que la manta está debajo. [Saito y Kasamatsu se mueven. Asono abre la tapa del banco y saca una manta de emergencia naranja brillante.] Ajá, aquí está. [Se sienta en mitad del banco, cubriéndose con la manta.] ¡Venid, tíos! ¡Entre todos nos mantendremos calientes!
Saito: Uhh...
Kasamatsu: Yo no tengo frío.
Asono: Bueno, yo *sí*. No, venga ya. Vamos. Escuchad, no hablaba en serio cuando dije lo de los chicos guapos. No hagais caso de lo que digo. ¡Venid!

[Saito y Kasamatsu se miran el uno al otro, y luego a Asono, y luego el uno al otro.]

[Vista de Kyosuke y Madoka. Avanzan lentamente, ya que el terreno desaparece del área de visibilidad tras unos metros, con el mundo a su alrededor envuelto en una neblina como la leche. Sus ropas están visiblemente mojadas, debido a la humedad de la nube que se condensa sobre ellos. Madoka va en cabeza, pero a menudo mira hacia atrás para cerciorarse de que Kyosuke está justo detrás.]

Madoka: [Parándose.] ¿Estás bien? Me parece que te quedas demasiado atrás.
Kyosuke: Uff... sólo estoy un pelín cansado. ¿Podríamos descansar?
Madoka: Claro. ¿Te parece bien aquí?

[Kyosuke asiente. Madoka mira a su alrededor, escoge un punto relativamente seco del suelo, se quita la mochila y se sienta. Kyosuke se sienta junto a ella, y durante un momento están en silencio, mirando a través de la densa cortina de niebla.]

Madoka: Es bonito.
Kyosuke: ¿Bonito? Creo que es húmedo y frío.
Madoka: [Niega con la cabeza.] No. Quiero decir que es bonito estar en silencio contigo.
Kyosuke: Sí. Bueno, está bien tener a los chicos al lado... pero así se está mejor. Aunque se *esté* frío y húmedo. A lo mejor deberíamos ir solos la próxima vez.
Madoka: ¿Sólos tú y yo?
Kyosuke: [Asiente.] Ajá. Elije un sitio. Alquila un coche, o coge el tren. Te vas todo el fin de semana, no sólo un día. Te das paseos. Cenas estupendamente. Te metes en la habitación de un hotel.
Madoka: No creo que me guste ese plan.
Kyosuke: [Pone su mano tras la cabeza y ríe.] No quería ponerlo así. [Deja de reir.] Aunque... eso... estaría bien, también.

[Larga pausa.]

Madoka: No creo que hayamos dado ese paso aún.
Kyosuke: Yo creo que sí.

[Otra pausa.]

Madoka: [Sonríe.] Digamos que es un paso ni tan largo ni tan corto.
Kyosuke: ...un.
Madoka: [Le mira.] ¿Sabes cuándo me di cuenta por primera vez de que podría estar enamorándome de ti?
Kyosuke: ...
Madoka: No te lo he contado, ¿verdad? ¿Recuerdas cuando dejaste plantada a Hikaru, y dimos aquel improvisado paseo en barca, y lo de aquel chaval que se cayó al agua y tú nadaste a rescatarlo?
Kyosuke: Oh. Creo que entonces parecí tonto.
Madoka: Yo también lo pensé.
Kyosuke: ¡A...Ayukawa!
Madoka: No, en serio. Bueno, no fue entonces. Fue algo más tarde, aquel día, cuando estábamos sentados en la cafetería, y tú llevabas mi chaqueta, y había dos tazas de café en la mesa calentitas entre nosotros dos. Pues bueno, me di cuenta que no tenía que precipitarme, que no necesitaba pretenderte, no necesitaba mostrarte lo dura e independiente que era. Era tan sólo... un instante perfecto.
Kyosuke: Sí. Pero yo... yo no puedo vivir en sólo un momento.
Madoka: [Niega con la cabeza.] Ni yo. Pero es fantástico saber que vamos de un momento perfecto a otro, y disfruto... esperando el siguiente momento perfecto.
Kyosuke: Un. Lo comprendo.
Madoka: [Asiente.] Gracias. ¿Sabes otra cosa? Tengo un poco de frío.
Kyosuke: Oh... ¿puedo hacer algo por ti?
Madoka: [Sonríe.] Baka mitai.* ¿Acaso tengo que deletreártelo?

* Pareces tonto.

Kyosuke: [Perdido.] Hum... a lo mejor deberías.
Madoka: Puedes mantenerme caliente.
Kyosuke: Oh. [Sonríe.] Como desées.

[Kyosuke se quita la mochila y rodea con sus brazos a Madoka.]

[Vista de la cabaña del bosque. Hay un fuego encendido en la chimenea en el centro de la habitación, con el humo deslizándose hacia arriba hacia la abertura en el centro del tejado. Un tendedero cruza la habitación, del cual cuelgan las ropas de Oda y Hayashibara. Los propietarios sobre el tapete en ropa interior. Hayashibara mira por la ventana, con los brazos alrededor de las rodillas. Oda está en el otro lado de la habitación, mirando al fuego. Sus gafas yacen sobre el suelo junto a ella, reflejandose el fuego en ella, naranja brillante.]

Oda: ¿Por qué miras afuera?
Hayashibara: [Sin girarse.] No quiero avergonzarte.
Oda: No pasa nada. No me importa.
Hayashibara: [Se sonroja.] Entonces quizá es que no quiera avergonzarme yo mismo.
Oda: No llevo puestas las gafas, así que no puedo verte muy bien.
Hayashibara: ¿Estás mirando?
Oda: ¿Acaso importa?
Hayashibara: Supongo que no.

[Oda se vuelve en silencio. Entonces se tumba, estirándose sobre un costado y mirando hacia el fuego.]

Oda: Estoy contenta de haber venido contigo. [Hayashibara se gira y mira hacia ella.] Ajá, he conseguido que mirases.
Hayashibara: [Se sonroja. Pausa.] ¿Por qué estás contenta?
Oda: Me gusta estar aquí. Siempre es agradable estar calentita junto al fuego mientras fuera está lloviendo. También me gusta el olor a madera y humo.
Hayashibara: Un. [Se levanta y toca su camisa en el tendedero.] Estarán listas bastante pronto. No más de media hora, diría yo.
Oda: Tampoco tenemos prisa.
Hayashibara: No, pero ellos lo considerarían impropio.
Oda: ¿Quién? Saito y Kasamatsu estarían totalmente envidiosos por no haberse metido ellos mismos en esta clase de aventura. Y si Madoka-san lo supiese...
Hayashibara: ¿Si?
Oda: ¿Crees que se lo voy a contar? [Niega con la cabeza.] Pero aún si lo supiese, lo comprendería.
Hayashibara: ¿Y Kasuga-san?
Oda: ¿Kasuga? [Hace una pausa y mira de nuevo al fuego.] Lo comprendería. [Nueva pausa y entonces sonríe de repente. Levantándose, salta sobre el fuego de golpe, cae junto a Hayashibara y le mira.] Admítelo, tienes miedo. Como un crío chico.
Hayashibara: [Niega con la cabeza.] No como un crío chico.
Oda: [Asiente.] Es una forma de admitir que tienes miedo. [Se sienta junto a él y pone también sus brazos alrededor de las rodillas.] No preocupes, no me voy a lanzar a por ti.
Hayashibara: [Pausa.] Un. [Intenta sonreir.] Pero, eh, es una nueva experiencia, ¿no?

[Oda mira hacia él unos segundos antes de responder.]

Oda: No.
Hayashibara: ¿QUÉ?
Oda: He estado aquí antes. No, en esta misma cabaña no, claro... pero he estado antes en una situación parecida.
Hayashibara: ¿Y...?
Oda: [Niega con la cabeza.] Su novia nos encontró. No fue una escena muy bonita. Aunque, ahora que lo pienso, fue bastante divertida.
Hayashibara: [Pausa.] ¿Y quién es "él"...?
Oda: [Le mira un momento.] No le voy a contar a nadie que hemos estado aquí... así que no creo que sea justo que te cuente lo de aquella vez.
Hayashibara: [Asiente.] Comprendo. Lo siento, no quería meterme en tus asuntos.

[Pausa. Entonces Oda levanta la mano y toca suavemente a Hayashibara en el hombro.]

Hayashibara: [La mira.] ¿Qué? ¿Por qué sonríes ahora?

[Oda niega con la cabeza y no responde. Inclina la cabeza hasta sus rodillas y cierra los ojos, aún sonriendo.]

[Vista de Kyosuke y Madoka, abrazados bajo el árbol. La neblina se hace menos opaca, y de repente desaparece por completo, descubriendo el paisaje a su alrededor como si fuese una fotografía que se está revelando. Madoka se levanta de un salto.]

Madoka: ¡Mira allá abajo!

[Kyosuke mira. Su árbol resulta estar en el mismo borde del bosque, y la senda baja varios metros, descendiendo hasta el lago, el cual brilla... de hecho, como una perla encajada entre el verde de las montañas. La brisa se lleva de un soplo los últimos hilos de nubes de la superficie del lago. El cielo sobre ellos está aún bastante nublado, con el sol poniente oculto entre las nubes. Durante un momento, Kyosuke y Madoka permanecen en silencio, contemplando la vista.]

Madoka: Me alegro de haber cogido esta senda.
Kyosuke: Y yo. Esto es un recuerdo, ¿no?
Madoka: ¿Un recuerdo?
Kyosuke: ¿Recuerdas, lo que dijiste sobre almacenar los recuerdos de uno en uno?
Madoka: [Asiente y sonríe.] Sí, esto es un recuerdo.

Nota de Komatsu: Ver episodio 31

[Kyosuke toca la mano de Madoka y mira hacia ella. Madoka le devuelve la mirada, cierra los ojos y mueve su cara hacia la de él.]

[Vista del teleférico. Saito, Asono y Kasamatsu están sentados en el banco, todos cubiertos con la manta naranja. La lluvia termina, y las últimas gotas caen por las ventanas. Entonces, de repente, con un agudo chillido, la cabina reinicia el movimiento. El altavoz interno se activa.]

Voz: Pedimos disculpas por el retraso. Nuestra fuente de energía fue temporalmente desconectada a causa de los rayos. Hemos hecho las conexiones pertinentes, y ahora el viaje debería continuar sin interrupciones.
Asono: ¡Guay! ¿Sabeis, tíos? Ha sido divertido. Sois de Tokyo, ¿verdad? Tenemos que reunirnos alguna vez cuando volvamos. [Suelta una risita.] A lo mejor me podeis aconsejar para los exámenes de la universidad. ¡Todo ha ido bien, al final!
Kasamatsu: [Quejándose.] Para ti es fácil decirlo. Nosotros vamos a llegar tarde a nuestra cita con los amigos.
Saito: ¿Aún te importa?

[Asono se levanta de golpe, echando a un lado la manta.]

Asono: [Señalando por la ventana.] ¡Mirad la puesta de sol! Es... ¡magnífica!

[Saito y Kasamatsu se levantan del banco y miran por la ventana. Los tres permanecen callados unos pocos segundos.]

Kasamatsu: [Sonríe.] Supongo que tienes razón... la verdad es que ya no me importa.

[Vista de la cabaña del bosque. Oda y Hayashibara, ya vestidos, están saliendo de la cabaña, echando un último vistazo para comprobar que han recogido todas sus posesiones. Oda hace una breve pausa, viendo los pocos rescoldos que quedan en la chimenea, y echa agua sobre ellos, apagando el fuego. Cuando sale, Hayashibara la está esperando fuera, bajo el cielo nublado. Comienzan a bajar por la senda, cuando Oda se gira y mira hacia la cabaña.]

Oda: [Para sí.] La tercera vez, cuando quiera que sea, mejor que sea un encanto.
Hayashibara: ¡Mira!

[Oda se gira y ve a Hayashibara apuntando hacia arriba. Sobre ellos, en unos pocos segundos, el cielo comienza a cambiar rápidamente de color.]

[Vista de Kyosuke y Madoka, besándose allí mismo.]

Narración de Kyosuke: Entonces, como iba diciendo, el sol poniente brilló por el hueco, y sus rayos se reflejaron en el lago y colorearon las nubes, y de repente todo se volvió... naranja.

[Kyosuke y Madoka contempla la vista a su alrededor. Todo está bañado con el brillo y la intensidad del color del sol poniente: el mundo es de color naranja.]


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