- ¿Tú eres yo? ¡¿De qué demonios estás hablando?!
Me senté en la cama. En ese momento, Jingoro, que estaba en la cama conmigo, soltó un grito.
- ¡Eso no importa, sólo escucha! ¡Ten cuidado de los coches!
- ¡No trates de tomarme el pelo! ¿Qué crees que haces, llamando así
a una persona? ¡Hay un límite hasta para las bromas, lo sabes!
Mi rabia se apoderó de mí, y golpeé el teléfono con el auricular.
Había tenido un maravilloso sueño acerca de pasar la noche con Ayukawa. Cuando un sueño es interrumpido, hasta Kyosuke Kasuga (normalmente más tranquilo que la mayoría) se puede poner furioso.
¡Mierda! Ahora que esto se estaba poniendo interesante... Entonces:
- Oniichan, necesito usar el teléfono. ¿Estás despierto? -era la
voz de mi hermana Manami.
- Voy a desviar la llamada al salón. ¿Te importa?
Después de las once p.m. el teléfono es preparado para que pase la llamada a mi habitación. Ostensiblemente, la razón para esto es que las llamadas de emergencia de mi padre, que está en el extranjero haciendo un reportaje fotográfico, puedan llegar directamente a mí. Pero en realidad, la razón es también poder hablar con Ayukawa hasta tarde por la noche.
- Vamos -respondí furioso-. Además, ya ha habido una extraña
llamada.
- ¿Qué pasa contigo?
La hermana gemela de Manami, Kurumi, abrió la puerta y espió.
- No te referirás a una pervertida llamada tan temprano por
la mañana, ¿verdad? -dijo Kurumi.
- No, una llamada que interrumpió algo pervertido -dije sin pensar.
- ¡Oh, vamos, oniichan! ¿De qué hablas con Madoka-san todas las noches?
-dijo Manami.
- Manami-chan, oniichan está hablando de 'a' y 'fu' y 'u'.
Manami no sabía lo que Kurumi quería decir.
- ¡A-fuhn! ¡A-fuhn! ¡Y tócame ahí y 'oh' y no ahí!
- ¡Baka!
- Ahora que lo mencionas, oniichan ha estado gastando una cantidad
enorme de pañuelos de papel últimamente.
- ¡Oh, qué bruto!
Lancé mi almohada tan fuerte como pude hacia la puerta abierta. Kurumi y Manami huyeron.
- ¡Jesús! ¿Yo era así cuando estaba en secundaria?
El daño ya estaba hecho, así que salí de la cama, cogí a Jingoro, intentado huir hacia la terraza, y me dirigí hacia el baño. El gato gordinflón este ha estado intentando huir de nuestra casa una y otra vez (cosas como esta en verdad dicen algo acerca de nuestra familia).
El baño también hace las veces de cuarto oscuro para papá. Mientras él está en el extranjero, yo voy revelando las fotos que me manda. Cuando él estaba trabajando como paisajista, solía hacer que una compañía le revelase las fotos, pero últimamente, se le ha metido en la cabeza que ha de hacerlo él mismo, y ha estado revelando las fotos por sí mismo. Yo le ayudo cuando está fuera.
Depende del fotógrafo, dice papá a menudo, el capturar el momento adecuado. Pero algunas veces dice, cuando el trabajo es pasado de un grupo a otro suele ser plagiado. No estoy seguro si estoy de acuerdo con él en ese tema.
También habla acerca de lo mucho que amaba ser un paisajista, pero si es así, no puedo comprender por qué de repente se ha interesado por los problemas sociales, y fue con la PKO a coger fotografías de campos de refugiados.
Lo que condujo a ¡Argh!
Mi primer premio en el concurso de fotos es la razón de que Ayukawa y yo tengamos nuestra celebración el próximo fin de semana, por eso tengo reservas en el hotel que da al Puente de la Bahía.
Me quité el pijama y me dí una ducha. El sonido del agua se mezclaba con los maullidos de Jingoro mientras intentaba huir del baño. Había sudado un montón aquella. Era de esperar, supongo, porque soñe que lo hacía con Ayukawa.
No puedo apenas recordar lo que sucedió después de que terminase la canción de Ayukawa, en el bar del hotel. Pero al menos nos encontramos a la mañana siguiente.
¡Espera un minuto! ¡A lo mejor era uno de mis sueños proféticos!
O quizá no. Ya veis, la familia Kasuga tiene super-sangre fluyendo por sus venas. Yo, Kyosuke Kasuga, también tengo superpoderes. Algunas veces sueño con el fututo antes del desayuno.
Ahora que lo pienso, cuando hice las reservas en el hotel, Ayukawa dijo "Vamos a cenar a Chinatown en vez de comer en el hotel". Estoy seguro que también veremos la imagen nocturna de Yokohama.
Quizá Ayukawa está ocupada escribiendo "Kyosuke #1" ahora...
- Oniichan, date prisa y termina de ducharte. Estoy esperando -me
llegó la voz de mi inquisitiva hermana. Las mañanas en la casa Kasuga
son siempre así.
- Las chicas de secundaria no necesitan darse una ducha todas las
mañanas -dije.
- ¿Es que no lo sabes? Es peligroso que las chicas huelan a sudor
estos días. La gente loca puede seguirte. Justo el otro día, Komatsu-san
y Hatta-san me pidieron que les vendiese mis mallas sudadas.
- ¡¿Qué?!
Seiji Komatsu y Kazuya Hatta son mis malvados amigos del instituto. Parece que están planeando algo con Kurumi y Manami otra vez.
- ¡Esos pervertidos!
- ¿No me irás a decir que les vendiste tus apestosos leotardos? -Manami
preguntó.
- ¡Buun buun! -respondió Kurumi, una vez más usando palabras que nadie
entiende. Abrí la puerta del baño.
- No digas 'buun buun'. No les vendiste tus leotardos, ¿verdad?
- No se los vendí -dijo Kurumi-. Quiero decir, perdería dinero si lo
hiciese.
- ¡No es una cuestión de ganar o perder dinero! -dije.
- OK, pero si les vendo mis mallas a Komatsu y a Hatta, dijeron que me
darían el doble del precio original. ¡Incluso me harían fotos gratis!
- ¿Te refieres a esas tiendas buru-sera pervertidas?
- ¡Sí! -dijo.
- ¡Kurumi!
Sin pensar, salí corriendo del baño.
- ¡Socorro! ¡Bruto, oniichan!
Me cubrí, pero ya era demasiado tarde. Esas dos chicas del instituto, rebosando curiosidad, le echaron un buen vistazo a mi musuko aún cuando huían chillando. Gracias a la conmoción de aquella mañana, olvidé lo de la misteriosa llamada. Lo que me recordó lo del Máster del ABCB, cuando nos habló de una llamada que recibió de Hikaru-chan en Hokkaido.
- ¿Qué? ¿Qué Hikaru-chan se va a Nueva York?
Me bebí mi café con leche caliente de un sorbo.
- Sí -dijo el Máster-. Hace algunos días me llamó desde Hokkaido.
Dijo "algún día iré a Nueva York", totalmente convencida. ¿Cómo ha
salido el café hoy?
- Ah, está bueno. Pero quizá con demasiada leche. Es como dulce.
- Ah, por supuesto, debería haberlo espumado un poco más.
El Máster agitó la cabeza y, cogiendo una gran taza reservada para sí, se giró hacia la máquina de café. El Máster se había ido hasta Seattle en América para comprar esa máquina de café. Puedes usar la máquina para batir leche caliente, y añadirle café expreso.
- Algunos podrían decir que este sitio no es más que una pequeña cafetería -había dicho-, así que no había necesidad de conseguir esta máquina. Pero yo no estoy se acuerdo. Creo que una persona tiene que permanecer interesado y activo en su trabajo todo el tiempo.
Estos días ha estado hablando mucho así.
Ayukawa, que viene a echar una mano de vez en cuando, normalmente le dice "Es bueno que te esfuerces en tu trabajo, pero en realidad creo que deberías dejar de encerrarte en tí mismo y salir más. Si no dejas de pensar en tu ex-mujer, nunca encontrarás a nadie más".
- Bueno, me alegro de que Hikaru-chan este bien -dije ahora.
- Sí, Hikaru-chan hizo un montón de amigos allí. Se disculpó por mudarse
tan repentinamente, sin ni siquiera decirme adiós. Es una buena chica.
Al oir esas palabras del Máster, sentí un agudo dolor en mi pecho.
Hikaru Hiyama. Nunca olvidaré ese nombre mientras viva. Hikaru-chan era la amiga de la infancia de Ayukawa, y durante un tiempo, nosotros tres pasamos mucho tiempo juntos, yendo a todas partes y divirtiéndonos.
En aquellos días, los padres de Ayukawa salían mucho del país, y ella era de esa clase de chicas a la que es difícil acercarse. Yo era la típica persona que nunca se decidía (aunque creo que todavía lo soy), y como resultado, siempre tenía problemas y malentendidos con ellas dos. Pero cuando estábamos con Hikaru-chan, todos los días eran felices.
Pero llegó un momento en el que los tres tuvimos que dejar que almacenar buenos recuerdos. Nos estábamos convintierdo en adultos, y no importa lo mucho que nos esforzásemos por dejar las cosas como estaban, algún día tenía que terminar.
El verano pasado, cuando estaba estudiando para las pruebas de acceso a la Universidad, besé a Hikaru-chan. Aquello le dolió mucho a Ayukawa. Después de aquello, nuestro feliz triángulo se nos cayó encima. Al final tuve que decirle a Hikaru-chan que no deberíamos volver a vernos nunca más.
- ¡Madoka-san! ¡Madoka-san, eso no está bien! ¿Qué has hecho tú por Kasuga-senpai? -dijo Hikaru a Ayukawa en el ABCB, llena de culpa-. Puedo hacer cualquier cosa. Si es por el senpai, puedo hacer cualquier cosa.
Otra vez, ella había tratado de retenerme patéticamente, suplicando "¿Soy yo? ¿No soy lo bastante buena para tí? No puedo renunciar a tí, Kyosuke-senpai. Mírame, por favor. ¡No me ignores!"
Lo siento, Hikaru-chan. Yo no te ignoraba. Sólo que no podíamos seguir así más tiempo. Riendo. Divirtiéndonos juntos. Tenía que terminar algún día.
Mientras Ayukawa y yo entrábamos en la Universidad, Hikaru-chan se mudó a la ciudad de Otaru en Hokkaido. El día que se mudó, me llamó desde el aeropuerto de Haneda.
- ¿Eres tú, senpai? ¡Ta-da! Sé que dijiste que no te llamase, pero soy yo, Hikaru Hiyama, ¡entrando en tu vida!
Hikaru-chan parecía tan alegre y contenta. Me dijó que se dirigía a Hokkaido, gracias por todo, sayonara, y colgó. Después de aquello, me llamó Ayukawa. Ella también había recibido una llamada de Hikaru-chan.
Ayukawa y yo nos dirigimos al aeropuerto en su moto. Pero el avión que partía del aeropuerto de Haneda para Sapporo ya había partido.
- No lo sabía. No sabía que se mudaba. No lo sabía.
- Ayukawa.
- Esta es la primera vez que sucede. Hikaru nunca ha hecho algo tan
importante sin consultarme primero.
Luego Ayukawa soltó su casco en el suelo y comenzó a sollozar sin poder evitarlo.
Ayukawa no me lo había contado, pero yo podría decir que había estado molesta por lo de Hikaru-chan un rato. Al final, no se pudo evitar que nosotros dos viviésemos sin ella. Con todo, sabía que Ayukawa nunca sería capaz de perdonarse a sí misma.
- ¡Ayukawa!
La abrazé, pero todavía seguía llorando como una mujer que se ha vuelto loca.
Ella impactó su cuerpo contra el muro de la sala de espera una y otra vez. No podía hacer nada para detenerla. Entonces puse mi cuerpo entre ella y el muro, pensando que podría tomar el lugar de Ayukawa, y golpeé mi cabeza contra el muro una y otra vez. Sólo entonces su rabia se detuvo, pero continuó sollozando mientras se echaba en mis brazos. Entonces fue cuando me dí cuenta de lo muchas veces que la tristeza de Ayukawa ha sido mayor que la mía propia.
De camino a casa desde el aeropuerto, paramos en el Parque Taiba, al otro lado de la bahía de Tokyo. Todavía hacía un poco de frío, pero más allá de la arena artificial de la playa podíamos ver a muchos windsurfistas. Los miramos en silencio hasta que las luces del Rainbow Bridge, todavía en construcción frente a nosotros, se encendieron.
Tras un rato, Ayukawa dijo:
- Si hubiera sabido que esto iba a terminar así, la habría traído aquí
cuando tuve la oportunidad. Ella siempre quiso practicar el windsurf. Una
vez me dijo que antes de que terminasen el Rainbow Bridge, que por favor
la enseñase. Cuando el puente esté terminado, serás una famosa estrella, y
entonces no tendrás tiempo.
- Ayukawa.
- Le dije que si conseguía mantenerse en pie una vez, le daría mi vieja
tabla. ¡Se lo dije! Y ahora, en Hokkaido, ella no será capaz de hacer
windsurf. Baka, Hikaru. Has sido así desde que eras pequeña.
Después de aquello, sus palabras dejaron de tener sentido.
Puse mis manos en sus hombros temblorosos, pero Ayukawa no se comportaba con normalidad. Sabía el porqué. Ayukawa y yo éramos afortunados porque nos teníamos el uno al otro, pero Hikaru-chan tenía que soportar su soledad completamente sola. Porque se había alejado de nosotros.
No, no es verdad. Porque tú la alejaste, Kyosuke.
¡Tú la alejaste!
Para cuando los barcos de placer comenzaron a lanzar tímidas luces en la bahía, Ayukawa y yo habíamos dejado el parque. Y nunca más volvimos a charlar de Hikaru-chan de nuevo.
- Quizá no debería haber mencionado a Hikaru-chan -me miró el Máster,
y puso una nueva taza de café con leche frente a mí, llevándose la
primera.
- Una vez que la leche batida ha desaparecido, es mejor poner una
nueva taza. No puedes guardarla para siempre. Supongo que así es la vida.
- ¿Eh? -dije.
- Creo que fue bueno para Hikaru-chan mudarse, para encontrar nuevas
experiencias. Era una buena hora para ella -me guiñó el Máster amable-.
Cuando dos personas rompen, algunas veces es duro quedarse en el mismo
sitio. Donde quiera que vayas, ese sitio te recordará a la persona con
la que rompiste.
- Sí, supongo.
- Eso es un acuerdo justo, ¿no? A Hikaru-chan le ha dolido un poco, y
ahora se ha ido. Tanto tú como Madoka-kun os habeis quedado con los
recuerdos de Hikaru-chan rondando alrededor vuestra. Algún día, Hikaru-chan
comprenderá lo duro que esto ha sido también para tí.
Traté de sonreir, pero renuncié.
- Escúchame, siempre me he identificado con el papel del padre
en todas aquellas películas románticas que veía cuando yo estaba en la
Universidad. He intentado animar a un chaval joven, pero en vez de eso le
he deprimido.
- No, está bien. Estoy bien, Máster.
- Oh sí, acerca de Hikaru-chan y Nueva York. Todavía no había terminado.
¿Recuerdas el musical en el que actuó como protagonista?
- Ah, sí. Creo que se llamaba 'Gatos en la Ciudad'.
Ella me había dicho que, hiciese lo que hiciese, que no olvidase ir a verla a su obra. Pero Ayukawa y yo no fuimos. Bueno, no pudimos ir sería un poco más preciso.
- Sí. Realmente disfrutó con aquel musical. Después de graduarse en
el instituto de Otaru, dijo que quería ir a Nueva York. Para estudiar
danza.
- Guau, eso es increible.
- Sí, estaba muy excitada. Ella dijo "no sé hasta donde podré llegar,
pero voy a intentarlo de todas formas". ¿No es genial?
Esta vez sonreí de verdad, y asentí.
No quería que el Máster pensase que soy despreciable. Quería que me viese como la persona que daría el 100% de apoyo a Hikaru-chan, tan llena de esperanza y genki.
Pero en realidad. Algo profundo en mi corazón.
Pensaba, ahora Hikaru-chan se va a un sitio más lejos de mí que Hokkaido. La verdad es... que estaba un poco triste por aquello.
Soy una escoria, ¿verdad?
- Kasuga-kun, tienes que trabajar duro con tus sueños también, ¿verdad? Ahora que has ganado el primer premio del concurso de fotografía.
Justo entonces, varios clientes entraron.
- Máster, yo les llevaré el agua a los clientes -dije.
- ¿Hm?
- Tengo que trabajar para devolverte la segunda taza de café con leche.
Ya era hora para mí de volver a la escuela para las clases de por la tarde. Después de llevar agua a los clientes y anotar sus pedidos, me fui. Era esa clase de día que se pone después de que las lluvias hayan terminado, pero antes de que comenzase el verano propiamente dicho, y me sentía de algún modo en paz. Era una sensación agradable.
Aquel tiempo sólo sería temporal.
Hace unos pocos días, llovía a todas horas, y todo estaba húmedo y pegajoso. Tras esto, comenzaría el húmedo y caluroso verano. Pero no tenía tiempo de disfrutar de esa estación como debería. Habría sido genial si hubiese podido parar el tiempo.
Sí.
Parar el tiempo. Justo como en aquellos días.
Retroceder a cuando Ayukawa, Hikaru-chan y yo éramos amigos, juntos todo el tiempo. Quería congelar aquellos instantes de mi vida para toda la eternidad. Como el día que fuimos a la playa, y jugamos juntos, riendo. Quiero volver a ese día.
De todas formas, me alegraba que el Máster tuviese noticias de Hikaru-chan. Siguiendo con aquel pensamiento, recuerdo la llamáda que rompió el dulcísimo sueño de esta mañana.
- ¡Kyosuke! ¡Ten cuidado de los coches! ¡Soy tú! ¡Kyosuke Kasuga!
Menuda llamada alarmante para despertarse por la mañana temprano. Y para pretender ser yo, vaya una broma estúpida.
Pero espera un minuto. ¿Quién podría gastarme una broma así? ¿Quíen se tomaría toda la molestia? Bueno, quizá Komatsu y Hatta sean capaces. Pero aquella voz. No era ninguno de los dos. Ahora que lo pienso, la voz era idéntica a la mía.
Cuando la gente oye su voz grabada, normalmente dice "¿Esa es mi voz?". No había caído antes en ello, pero aquella voz realmente se parecía muchísimo a la mía. Pero, ¿cómo era posible?
Comencé a dirigirme a la estación de trenes. No tenía tanto tiempo para llegar a las clases como yo pensaba. Ayukawa está en mi clase de arte. Si no aparezco esta semana, probablemente se enfadará.
- Kasuga-kun, no me irás a decir que el tráfico estaba bloqueado por culpa de un accidente de tráfico también esa semana, ¿verdad? -diría.
Espera un minuto. ¿Accidente de tráfico?
El hombre del teléfono, Kyosuke Kasuga. Dijo, cuidado con los coches. Sobre mí, el tren estaba entrando en la estación. Si me daba prisa, lo cogería. Pero la luz del cruce se había cambiado a rojo.
- ¡Qué demonios, intentémoslo! -me dije, y corrí por el cruce. Pero justo en aquel momento, algo rojo brillante apareció por el rabillo de mi ojo, viniendo hacia mí.
¡Era un coche!
Justo mientras me daba cuenta de aquello rojo era un Volvo familiar, mi cuerpo retrocedió por el golpe. Algo en mi cabeza explotó como fuegos artificiales. Un sonido elevado sonó en mis oídos, y todo se volvió blanco.
Entonces fue cuando perdí la consciencia.
Tras un tiempo, me desperté.
Quiero decir, creo que me desperté. Pero las cosas eran un poco extrañas. Había recobrado completamente la consciencia, pero la gente a mi alrededor no actuaba como deberían.
Espera un minuto.
Piensa con cuidado, Kyosuke Kasuga. ¿Qué es lo que falla en este cuadro? Por alguna razón, estaba mirando hacia mi propio cuerpo. Mi propio cuerpo tumbado en una cama de hospital. Un doctor y una enfermera me estaban haciendo algo, me estaban poniendo una inyección en el brazo.
¿No es un poco extraño para una persona el estar mirándose a sí mismo?
¡Sí, bastante extraño!
Además del doctor y la enfermera, Ayukawa, el Máster del ABCB, Kurumi y Manami estaban en la habitación. Todos me miraban entristecidos. Ayukawa debía haber venido directamente de la escuela, porque tenía varios libros de texto en la mano. Miraba como si fuese a echarse a llorar en cualquier momento.
Manami ya estaba llorando. Kurumi sostenía a Jingoro, haciendo círculos en el aire con sus patas, y murmurando algo que parecía sonar como un hechizo mágico: "Ururu, ururu". Como de costumbre, nadie entendía de qué hablaba.
¿Qué me ha pasado?
- ¿Han sido capaces de contactar con su padre? -dijo la enfermera con
tono de oficial a Madoka. Pensaba que Madoka era miembro de la familia
Kasuga.
- Llamamos, pero todavía no hemos sido capaces de localizarle -habló Manami
por Madoka.
- Por favor, dense prisa. Con las cosas como estás, él probablemente...
- ¡¿Él probablemente qué?! -saltó Madoka.
- Sólo quería decir que... -dijo la enfermera.
- No saben lo que va a ocurrir, ¿verdad? Todavía tiene signos vitales, y
su corazón aún late. Dijo que todavía estaba latiendo, ¿verdad? ¡¿Así
que qué demonios?! ¿Qué quiere decir con eso de que 'él probablemente...'?
La enfermera trató de hablar, pero no pudo.
Justo entonces el doctor se puso entre las dos mujeres, y habló a Madoka.
- Por supuesto que tiene razón. Todavía hay una oportunidad de
que este paciente sobreviva. Pero una cosa sí es cierta, si fuese un
humano corriente, posiblemente habría muerto ya.
- ¿Qué quiere decir con eso? -preguntó el Máster desde detrás de Madoka.
- No estoy del todo seguro. Hemos hecho todo lo posible por el paciente.
A partir de aquí, depende de su, como decirlo, su energía vital. Tiene
un 'alma' que es muchas veces más fuerte que la de los humanos normales.
- ¿Más fuerte que la de los humanos normales? -preguntó Madoka.
- Por favor, traten de comprender. Es difícil para un físico como yo
usar palabras tan poco científicas.
- ¿Entonces qué va a pasar? -preguntaron Kurumi y Manami al unísono, echándose
hacia delante.
- El alma del paciente está luchando para permanecer en este mundo. Con
esto quiero decir, el mundo en el que todos vivimos. Lo que le mantiene
aquí es su inusual energía vital.
Después de decir esto, el doctor no pudo continuar.
- Bueno, veamos como van las cosas hasta dentro de un rato -dijo. Dió
algunas órdenes a la enfermera, que salió corriendo de la habitación.
- Bueno, la policía y el conductor del coche están esperando fuera. Iré
a hablar con ellos -dijo el Máster.
- Gracias, Máster -dijo Manami.
- No lo mencioneis. Ni tú ni Kurumi-chan, aseguraos de que no decís nada.
- Okay.
El Máster sonrió a las tres, y dejó la habitación.
El Máster había sido el primero en enterarse del accidente de Kyosuke. Justo después de que Kyosuke dejase la cafetería, oyó sirenas que se dirigían hacia la estación. Sintiendo una incómoda sensación en su pecho, salió corriendo hacia la estación. De camino, encontró a Kyosuke, que había sido atropellado por un coche.
Después de que el Máster dejase la sala, todo estuvo en calma un momento. No, estaba el respirador de Kyosuke. Era lo único que rompía el silencio.
- ¡Kasuga-kun! ¡Kasuga-kun, no te vayas! -gritó Madoka.
Entonces, como si fuese la única persona de la sala que conociese el secreto de Kyosuke, susurró:
- Eres un supermán, ¿verdad? Como ha dicho el doctor, tienes
muchas veces más poder que la gente normal, ¿verdad? ¡No te mueras ahora!
¡Vuelve con nosotros!
- ¡Oniichan!
Madoka y Manami estaban aferradas a la cama junto a Kyosuke.
¡Oh, Ayukawa!
¿Cómo ha llegado a ocurrir esto?
Supongo que es verdad. Fui atropellado por el Volvo, porque tenía prisa. Debía haber estado pensando en Hikaru-chan, en vez de prestar atención. Si las cosas están tan mal como parecen, supongo que voy a morir.
Pero no puedo.
Con lo de este fin de semana, con Ayukawa, y 'eso'.
Pensándolo bien, dejemos eso a un lado por ahora.
Pero todavía hay tantas cosas que quiero hacer. Y ahora voy a morir. Una cosa sé que es segura, no es normal que una persona esté separada de su cuerpo. ¡Esto es muy extraño! Si lo que dice el doctor es verdad, que poseo un alma varias veces más fuerte que la de los humanos normales, ¿no podría regresar a mi cuerpo?
Bajé a donde estaba mi cuerpo, y decidí meterme dentro. Pero algo hizo ¡bump!, como el sonido de golpear un pez vivo.
- ¡No, Kasuga-kun!
- ¡Oniichan!
¿Qué está pasando?
Había como una especie de barrera alrededor de mi cuerpo que me impulsó hacia atrás. O quizá era al revés. Quizá el alma está rechazando la materia. Justo entonces mis primos Akane y Kazuya entraron en la habitación del hospital.
- ¡No, oniichan! -gritó Kazuya-. ¿Por qué has muerto?
- ¡Serás tonto, Kyosuke! -añadió Akane-. ¡Justo ahora que estabas
tan feliz porque estabas a punto de acostarte con Madoka!
¡Eh, no digas esas cosas, Akane!
- Esperad un momento, Akane y Kazuya, Oniichan todavía no está muerto -dijo Manami.
Sí. Díselo, querida hermanita.
- Sois terribles los dos -dijo Kurumi-, siempre hablando antes de tiempo.
Bien, Kurumi. Algunas veces incluso dices lo correcto.
- La parte en la que muere viene después. Ahora sólo está descansando -siguió Kurumi.
¡¿Qué?!
- ¡Kurumi!
Ya sabeis, algunas veces me avergüenza admitir que es mi hermana.
- Oh, bueno, que bien que todavía esté vivo. Bueno, Kazuya, ¿intentamos
el plan que discutimos? -dijo Akane.
- ¡Joder!
- Espera un minuto, Akane-chan. ¿Qué plan?
- Kazuya tiene telepatía, ¿verdad? -dijo Akane.
Sí, es verdad. Algunas veces he sufrido una y otra vez gracias a esa habilidad ésper. Kazuya tiene la habilidad de leer las mentes de las personas. Por ejemplo, delante de Ayukawa, él diría "Oh, Kyosuke-niichan está pensando que quiere besar a Madoka-neechan ahora mismo".
- Creo que entiendo. Podría ser capaz de averiguar lo que le pasa
de verdad a Kasuga-kun, y qué podemos hacer para arreglar la situación -dijo
Ayukawa.
- ¡Correcto! -sonrió Akane a Madoka-. Oh, Madoka-oneechan, tienes
razón otra vez. No como esas dos cabezahuecas -dijo Akane implicando a
Manami y a Kurumi.
Mientras, Kazuya estaba descansando su mejilla en el pecho de Ayukawa.
- ¡¿A quién estás llamando cabezahueca?! -demandó Kurumi.
- Ese Kazuya, siempre se cuelga de Madoka-san -dijo Manami.
Todavía no te has quitado de encima esa pervertida tendencia tuya, ¿verdad, Kazuya? ¡Corta el rollo! Fui a golpearle en la cabeza, pero recordé que no tenía cuerpo.
¡Mierda! ¡Estoy totalmente indefenso! Esto es como en aquella película, "Ghost", que vi con Ayukawa.
La cara de Ayukawa estaba muy seria. - Vamos, inténtalo, Kazuya. Tenemos que intentar cualquier cosa -si alguien más escuchase lo que Akane y Kazuya estaban diciendo, seguro que nadie les hubiese creido. Pero Ayukawa creía al 100% en los extraños poderes de la familia.
Recuerdo el primer día que le hablé de nuestros poderes.
- Escucha, Ayukawa -le dije entonces-. Hay algo muy importante que tengo que decirte.
Fue cuando empezamos a salir juntos, justo después de romper con Hikaru-chan. Había guardado el secreto de mis poderes durante años, pero ya era incapaz de hacerlo por más tiempo.
- ¿Qué es, Kasuga-kun? -dijo un poco sorprendida-. Oh, apuesto a que
lo sé.
- ¿Qué? -dije.
- Has besado a Hikaru-chan otra vez.
- ¿Qué? ¡No digas esas cosas, Ayukawa!
Ella rió. No había olvidado del todo la vez que besé a Hikaru-chan, aparentemente. Hasta aquel instante, había intentado besar a Ayukawa muchas veces, pero siempre me había rechazado.
Esperé hasta que se terminó de reir, y le conté lo de la familia Kasuga. Que éramos una familia de éspers, que teníamos una antigua tradición que nos prohibía dar a conocer el secreto de nuestros poderes a los extraños, y todo eso.
Ayukawa escuchó en silencio lo que tenía que decir, su cabeza se inclinó ligeramente hacia un lado. A decir verdad, estaba un poco incómodo. Quiero decir, suena muy guay decir que soy un superhombre. Pero también quiere decir que no soy un humano corriente. ¿Y si piensa que somos monstruos?
En vez de eso, tras escucharme, soltó un largo suspiro.
- Ya veo. Eso lo explica todo.
- ¿Huh?
- Quiero decir, algunas veces haces cosas realmente extrañas, Kasuga-kun.
Ese pensamiento lo he tenido muchas veces.
Algunas veces cuando prometía a Ayukawa y a Hikaru-chan al mismo tiempo que saldría con ellas, usaba la teletransportación para salir con las dos. De eso es de lo que estaba hablando.
- Gracias, Kasuga-kun. Por escogerme a mí para contarme el secreto.
- Ayukawa.
- Supongo que tendré que demostrarte mi gratitud de algún modo, ¿no?
Estoy seguro que puse una cara de estúpido aquella vez. Ayukawa se me acercó, y presionó sus labios contra los míos. Fue nuestro primer beso.
- ¡De acuerdo, aquí vamos, Kyosuke-niichan! -dijo ahora Kazuya, en la habitación del hospital. Kazuya cogió la mano de mi cuerpo, y tomó aire. Ayukawa y mis hermanas se inclinaron hacia delante. Incluso yo, flotando en el aire, me encontré a mi mismo aguantando la respiración mientras miraba lo que sucedía.
"Oniichan, soy yo, Kazuya. Estamos preocupados por tí. ¿Estás bien?"
- ¿Cómo te va, Kazuya-kun? -preguntó Manami.
- No va bien. No me responde.
¿Qué? No, no puede ser. ¿Por qué no puedes oirme, Kazuya? Estoy aquí mismo. Mi alma ha abandonado mi cuerpo un rato.
- ¡Kyosuke-niichan! ¡Kyosuke-niichan! -gritó Kazuya.
¡Kazuya! ¡Hola, Kazuya!
Grité a Kazuya con todas mis fuerzas. Volé hasta ponerme frente a él, gritando ¡Kazuya, Kazuya! Pero él no podía oirme.
Akane agitó su cabeza.
- Supongo que no va a funcionar. Los poderes de Kazuya todavía no están plenamente desarrollados.
Sabes Akane, ese siempre ha sido tu problema, que renuncias muy pronto.
- Bueno, Jingoro-chan, es hora de decirle adiós a Oniichan -dijo
Kurumi.
- ¡Kurumi-chan! -dijo Manami.
Cuántas veces voy a tener que decirte que ¡todavía no estoy muerto!
Pero incluso mientras yo decía esas palabras, mi "yo" tumbado en la cama del hospital parecía debilitarse. Hasta ese momento, podía sentir un gran poder atando mi alma a mi cuerpo, pero ahora ese poder parecía estar perdiéndose.
Y cuando se vaya el poder...
Cuando se vaya el poder, mi cuerpo morirá.
¿Y mi alma? ¿Qué le ocurrirá a mi alma?
- ¡Kasuga-kun! ¡Kasuga-kun! ¡No renuncies! No renuncies, ¿me oyes?
Como un embalse estallando, Ayukawa empezó a llorar. Como si llevadas por eso, mis hermanas y primos comenzaron a sollozar. Pero cinco minutos más tarde, la situación cambió. Mi abuelo, que había venido corriendo desde su casa del campo, entró en la habitación y dijo:
- ¡No podemos hacer otra cosa que mandar el alma de Kyosuke hacia el pasado!
- ¿Al pasado? -dijo Ayukawa, con los ojos llenos de lágrimas.
- Oh, tú eres esa chica, Madoka, la ya-sabes-qué de Kyosuke -dijo Ojiichan.
Levantó el meñique de su mano derecha en el gesto que significa novia.
Una vez más, todos nos pusimos a escuchar a Ojiichan. Ojiichan era
el cabeza de la familia de mi madre, y por tanto, poseedor de grandes
poderes extrasensoriales.
- Bueno, pareces más sexy que nunca. ¿Ya te has acostado con Kyosuke?
¿Cómo puede ser así cuando su nieto está probablemente a punto de morir?
- Ojiichan, no tenemos tiempo para eso -dijo Manami-. ¿Qué quieres
decir con eso de enviar su alma al pasado?
- Sí, ¿qué quieres decir? -se metió Kurumi.
Bien, hermanas. Por fin comenzais a concentraros en el problema entre manos.
- Vale, vale, os lo explicaré. Ya que nuestra familia tiene poderes
que nos diferencian de los humanos normales, el equilibrio entre
nuestra alma y nuestra carne es muy importante. ¿No es verdad, Baachan?
- Sí -acordó Obaachan, sentada en una silla.
- ¿Equilibrio? -dijo Ayukawa.
- Sí, Madoka-kun. Y ahora Kyosuke, tumbado en esa cama, está a sólo un
paso de la muerte. ¡Pero! La energía vital de su familia es muy poderosa.
Por eso Kyosuke todavía está visto, aunque su alma está atrapada
entre ambos mundos, incapaz de retornar a su cuerpo debilitado.
- ¿Su alma está que? -dijo Ayukawa.
- Lo que quiere decir -se metió Akane-, es que su espíritu debe estar
rondando por alguna parte de esta habitación.
- Por supuesto -dijo Ojiichan.
- Eh, Kyosuke-niichan, ¿dónde estás? -dijo Kazuya.
¡Estoy aquí, Kazuya, estoy aquí!
- Apuesto a que Kyosuke está mirando bajo la falda de Madoka-san o algo así ahora mismo -dijo Kurumi.
¿Os importaría dejar de hablar así? Dejadme pensar. Cuando intenté meterme en mi cuerpo hace unos minutos, no funcionó.
- Entonces, ¿qué va a pasarle a Oniichan? -dijo Manami.
- Según lo que dijo el doctor, han hecho todo lo que han podido -dijo
Ayukawa-. Si su cuerpo se recupera, ¿no se arreglará todo?
- No, incluso eso podría ser tardar demasiado -dijo Ojiichan-. El tiempo
que un alma puede estar separada de su cuerpo es de un día. No, quizá medio
día. Y si el cuerpo muere durante ese tiempo...
¡Oh, no!
¿Pero qué "me" pasará si mi cuerpo muere? Ojiichan continuó.
- Si el cuerpo muere, entonces el alma de Kyosuke se disolverá con un '¡whoosh!'.
¿Disolverse?
- ¿No es cierto, Baachan? -dijo Ojiichan.
- Sí, dijo ella.
- Kasuga-kun -dijo Madoka.
Ayukawa.
Supongo que sólo tengo un día para vivir. No, sólo medio día. Lo mismo sirve para nuestra noche contemplando juntos el puente de la bahía de Yokohama.
Y 'eso'.
Todo morirá conmigo, por toda la eternidad.
- Así que dijiste que ibas a mandar el alma de Oniichan al pasado -dijo Kurumi-. ¿Eso qué significa?
Cierto, Kurumi. Todavía no hemos oído la explicación de Ojiichan acerca de lo del pasado.
Ojiichan se aclaró la garganta.
- Sí, bueno. El alma de Kyosuke está rechazando su cuerpo debilitado, y no importa lo mucho que lo intente, será incapaz de reentrar en su carne. Así que vamos a mandar el alma de Kyosuke al pasado. Si lo mando al futuro, posiblemente ya esté muerto.
¡Deja de hablar así, te lo advierto!
- En el pasado, el equilibrio no está afectado, así que si se encuentra consigo mismo, podrá reunirse con su carne entonces. Si eso ocurre, el Kyosuke del presente volverá a la vida.
Hmm, eso no es tan fácil como yo esperaba. Necesito encontrarme a mí mismo en el pasado, y con su ayuda, salir de esta situación.
- De acuerdo, empecemos ahora mismo -dijo Ojiichan, y comenzó a cantar
algo.
- ¡Kasuga-kun! -dijo Madoka.
La miré, y para mi tristeza, no podía sentir el calor de su mano
agarrando la mía.
El canto de Ojiichan llenó la habitación. Seguro que cantaba con normalidad, pero a mí me parecía como un flujo de sonido que me llenaba los oídos.
Entonces todo lo que había estado mirando, Ayukawa, tan triste, mi propio cuerpo, gimiendo agónico, todo comenzó a bailar delante de mí, como el horizonte del desierto un día caluroso. Entonces, justo cuando parecía que el hechizo de Ojiichan podría romper hasta las paredes de la habitación, fuí lanzado hacia un mundo de luz cegadora.
Entonces averigué que hasta los fantasmas pueden perder la consciencia. En el centro de esa luz, todo empezó a oscurecerse. Entonces, oí la voz de Ojiichan:
- ¡Oh, no! En vez de enviar el alma de Kyosuke al pasado, ¡le he enviado al futuro!